San Juan Pablo II


En los momentos de tristeza y de abatimiento, cuando todo parecía perdido, san Juan Pablo II no perdía la esperanza, porque su fe y su esperanza estaban puestas en Dios. El pueblo polaco sabe bien que para entrar en la gloria es necesario pasar a través de la pasión y la cruz. Y lo sabe no porque lo ha estudiado, lo sabe porque lo ha vivido. San Juan Pablo II, como digno hijo de su patria terrena, recorrió este camino. Lo siguió de manera ejemplar, recibiendo de dios un despojamiento total. Por ello “su carne descansa en la esperanza”. ¿Y nosotros? ¿Estamos dispuestos a seguir este camino? San Pedro, también con la voz de san Juan Pablo II, os dice: Comportaos con temor durante el tiempo de vuestra resignación (1 P 1, 17). Es verdad, somos viandantes, pero no errantes. En camino, pero sabemos adónde vamos. Los errantes no lo saben. Somos peregrinos, pero no vagabundos, como decía san Juan Pablo II (Papa Francisco).

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