Compendio de Historia de la Iglesia. Curso 2017-18. Clases de Religión. Lección 4ª (Difusión del cristianismo en los países eslavos)


Difusión del cristianismo en los países eslavos

¿Quiénes difundieron el cristianismo por los países eslavos? San Cirilo y su hermano san Metodio. La obra misionera de los Apóstoles de los eslavos ha sido reconocida como un modelo vivo para la Iglesia y para los misioneros de todas las épocas, como lo confirma la veneración de los pueblos eslavos por san Cirilo y san Metodio. Éstos recibieron culto litúrgico universal y constante, como santos, entre los eslavos, igual que cinco de sus discípulos: Gorazd, Naún, Clemente, Sabas y Angelario.

Ambos hermanos, nacidos en Salónica, fueron enviados a Moravia por el obispo Focio de Constantinopla para predicar la fe cristiana, allí crearon signos propios para traducir del griego a la lengua eslava los libros sagrados.

¿Cuál fue la actividad misionera de san Cirilo? Su primera misión apostólica fue en Crimea. Allí marchó, con su hermano, para disputar públicamente con los judíos y sarracenos, donde aprendió rápidamente el hebreo para discutir con los judíos. Dotado de gracias extraordinarias, trabajó con tesón para que aquellas gentes se sometiesen al suave imperio de Cristo y su ley. Aquella misión no pudo acabar mejor, pues tuvo el éxito deseado. Después de tres disputas de Cirilo con los judíos y musulmanes ante el Kan y sus consejeros, todo el pueblo abrazó libremente la fe cristiana.

Después estuvo en la Gran Moravia. El emperador de Bizancio, Miguel III, quiso que se enviara a sus pueblos un Obispo y maestro, que fuera capaz de explicarles la verdadera fe cristiana en su lengua. Para desempeñar esta misión apostólica fueron designados Cirilo y Metodio. Ellos creyeron firmemente que la divina Providencia se les había manifestado, a través de la voz y autoridad del Emperador de Bizancio y del Patriarca de la Iglesia de Constantinopla, y les había pedido que se dirigieran en misión a los pueblos eslavos. La respuesta profundamente cristiana a la petición imperial está expresada admirablemente en las palabras dirigidas por san Cirilo al Emperador: A pesar de estar cansado y físicamente débil, iré con alegría a aquel país. Yo marcho con alegría por la fe cristiana. En la realización de esta empresa su único móvil fue siempre la caridad en su doble dimensión, hacia Dios y hacia el prójimo.

Antes de emprender el viaje, se preparan bien para la realizar la tarea que les había sido encomendada. Entre otras cosas, san Cirilo compuso el alfabeto eslavo y se dedicó a la traducción de la Sagrada Biblia, de los escritos de los Padres y de los libros litúrgicos, tantos los de rito latino como los de rito griego.

La Gran Moravia era un Estado formado entonces por diversos pueblos eslavos de Europa Central, encrucijada de las influencias recíprocas entre Oriente y Occidente. Una vez allí, los dos hermanos se dedicaron desde el primer momento, con una solicitud llena de amable encanto y con una prudencia llena de audacia, a la difusión del Evangelio. Enseguida comenzaron a enseñar la escritura a los niños, a conferir oficios eclesiásticos, y a sembrar la palabra de Dios. En el cumplimiento de esta misión evangelizadora, Cirilo dirigió constantemente los ojos y la mente a la voluntad salvífica universal de Dios, siendo y considerándose en todo momento siervo y discípulo de la Santísima Trinidad.

Llamados por el papa san Nicolás I, san Cirilo y san Metodio viajaron a Roma con el fin de informar al Sumo Pontífice de su apostolado, asegurar la continuidad de sus iniciativas y obtener la aprobación del uso de la lengua eslava en la liturgia. En el viaje a la Ciudad Eterna se detienen en Panonia, donde fueron bien recibidos por el príncipe eslavo Kocel. Éste les encargó la educación de un grupo de muchachos que luego fueron sus discípulos y continuadores. Desde Panonia, algunos meses después, continúan el viaje a Roma en compañía de sus discípulos, para quienes desean conseguir las Órdenes sagradas. Su itinerario pasa por Venecia, donde son sometidas a público debate las primicias innovadoras de la misión que están realizando. En Venecia, san Cirilo expuso su visión de la catolicidad de la Iglesia, sentida como una sinfonía de diversas liturgias en todas las lenguas del mundo, unidas a una única Liturgia, o como un coro armonioso que, sostenido por las voces de inmensas multitudes de hombres, se eleva según innumerables modulaciones, timbres y acordes para la alabanza de Dios, desde cualquier punto del globo terráqueo, en cada momento de la historia. Esta visión teológica y pastoral es la que inspiró la obra apostólica y misionera de los dos santos hermanos y favoreció su misión ante las naciones eslavas. En Roma murió san Cirilo el 14 de febrero de 869.

¿Qué hizo san Metodio después de la muerte de su hermano? A la muerte de san Cirilo le correspondió a san Metodio seguir solo la tarea evangelizadora. Éste fue consagrado obispo para el territorio de la antigua diócesis de Panonia y nombrado legado pontificio ad gentes para los pueblos eslavos. Antes de partir de Roma, Adriano II le dio una carta para los príncipes Rastislao de Moravia y Kocel de Panonia, con la aprobación expresa de la liturgia eslava y de toda su obra apostólica.

San Metodio, para proseguir su actividad misionera, se estableció en Panonia, donde tuvo que comparecer ante un concilio en Ratisbona, acusado de haber invadido una jurisdicción episcopal ajena. En Ratisbona los obispos alemanes de Passau, Salzburgo y Freising, temerosos de que con la liturgia eslava sufriera mengua la influencia germánica, condenaron a Metodio y lo encarcelaron. Sólo gracias a una intervención personal del papa Juan VIII, en el 873, y después de haber estado dos años y medio en prisión, se le devolvió la libertad al que ostentaba el título de legado pontificio entre los eslavos. Una vez recobrada la libertad, Metodio emprendió de nuevo su misión evangelizadora en Moravia.


El 6 de abril de 885, en Velehrad, murió al servicio de la Iglesia instaurada en los pueblos eslavos. En su Catedral, rebosante de fieles de diversas estirpes, los discípulos de san Metodio tributaron un solemne homenaje al difunto pastor por el mensaje de salvación, de paz y de reconciliación que había llevado y al que había dedicado toda su vida: “Celebraron un oficio sagrado en latín, griego y eslavo”, adorando a Dios y venerando al primer arzobispo de la Iglesia fundada por él entre los eslavos, a quienes había anunciado el Evangelio junto con su hermano, en su propia lengua. Esta Iglesia se consolidó aún más cuando, por explícito consentimiento del Papa, recibió una jerarquía autóctona, radicada en la sucesión apostólica y enlazada en la unidad de fe y de amor tanto con la Iglesia de Roma como con la de Constantinopla, donde la misión eslava se había iniciado (San Juan Pablo II, Encíclica Slavorum Apóstoli).

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