China: ¿Una nueva Ostpolitik?


¿Una nueva Ostpolitik?

La Ostpolitik fue la política vaticana para una apertura hacia el Este europeo, dominado por el régimen comunista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Encargado de llevar a cabo esa política fue Agostino Casaroli, que tuvo cumplir delicadas misiones ante los gobiernos de los países satélites de la Unión Soviética.

La Santa Sede, con una angustia centrada en no abandonar a su suerte a las Iglesias del Este, quería mantener un diálogo con los regímenes comunistas que facilitasen a los católicos un modus vivendi, pero los resultados no fueron del agrado de todos ni satisfactorios, porque las palabras y las promesas no tenían el mismo valor y significado en el Vaticano que en el Kremlin. Tal era la realidad que monseñor Jean Villot, cardenal Secretario de Estado, llegó a afirmar que la Ostpolitik no estaba basada en un modus vivendi sino en un modus non moriendi. En Polonia esta política levantó recelos, que el tiempo demostró que eran fundados.

En Checoslovaquia monseñor Casaroli creyó haber dado un gran paso al conseguir que Pablo VI nombrase a monseñor Frantisek Tomasek administrador apostólico de la diócesis de Praga y a otros obispos para varias diócesis checoslovacas que, desde hacía bastantes años estaban vacantes, a la vez que las autoridades checoslovacas autorizaban al arzobispo de la capital, monseñor Josef Beran -en residencia vigilada desde hacía más de 15 años- para volar a Roma donde iba a recibir el capelo cardenalicio. La desilusión fue grande. En el mismo momento de despegar el avión le comunicaron al nuevo cardenal la única condición que le ponían para autorizarle la salida: no regresar a Praga. El vuelo de Beran fue un viaje sin retorno.

Con el Gobierno de Budapest se consiguió el desbloqueo del statu quo con Hungría, que permitió el nombramiento de nuevos obispos, y resolver el caso del heroico cardenal Mindszenty. El Primado húngaro murió en su destierro vianés el 6 de mayo de 1975. Cuando, recobrada la libertad por parte del pueblo magiar, el cuerpo de Mindszenty fue recibido con todos los honores y enterrado en la catedral de su Sede Primada, monseñor Casaroli, a la sazón cardenal Secretario de Estado, enviado por san Juan Pablo II para presidir en su nombre los solemnes actos, públicamente reconoció no haberse resuelto con pleno acierto el espinoso asunto y pidió perdón por la culpa que pudo tener en el posible desacierto de la política practicada en aquella ocasión.

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