Compendio de Historia de la Iglesia. Curso 2017-18. Clases de Religión. Lección 11ª (Frutos de la Contrarreforma)


Frutos de la Contrarreforma

¿Qué se entiende por Contrarreforma? La reforma que hizo la Iglesia Católica después de haber surgido el Protestantismo.

¿Se notó en la vida de la Iglesia las decisiones del Concilio de Trento? Sí y mucho. Ningún concilio ha dejado una huella tan profunda en la vida de la Iglesia. Es verdad que no se pudo restablecer la unidad perdida por la escisión de los protestantes, pero sirvió para clarificar la doctrina católica. Además se elaboró un programa de reformas que dieron frutos en los siglos posteriores.

¿Cuáles fueron esas reformas? Durante el pontificado de san Pío V (1566-1572) se publicó el Catecismo Romano o Catecismo para párrocos, y el Breviario. Y en el año 1570 salió una nueva versión del Misal Romano, que continúa vigente en la Iglesia, ahora, después del Concilio Vaticano II, como forma extraordinaria, según lo decretado por Benedicto XVI.

El papa Gregorio XIII reformó la administración eclesiástica e inició la fundación de colegios romanos para sacerdotes. Y Sixto V, siguiendo las recomendaciones del Concilio de Trento, reorganizó profundamente la Curia romana, e implantó las visitas ad limina de los obispos. Estos deben ir a Roma para informar a la Santa Sede del estado de sus diócesis. También hizo que se revisara la edición Vulgata de la Biblia.

¿Qué otros frutos florecieron de la Contrarreforma? La reforma llevada por la Iglesia Católica avivó la fe de los creyentes, aumentó la frecuencia de los Sacramentos, dignificó la vida episcopal y sacerdotal; mejoró notablemente la formación del clero; impulsó el arte, especialmente la arquitectura, pintura y música religiosa, que tuvieron un gran desarrollo en el siglo XVII (época del Barroco). Todo lo cual supuso una revitalización de la Iglesia.

También se notó en la piedad del pueblo cristiano, centrándose especialmente en la devoción a la Eucaristía. La fiesta del Corpus Christi, con la procesión eucarística, llegó a ser la celebración católica por excelencia. Además, la devoción a la Virgen María fue impulsada notablemente, destacando la aparición de nuevas advocaciones en tierras americanas. Y se fomentó el desarrollo de los actos procesionales, especialmente en la Semana Santa, con la representación de los misterios de la Pasión del Señor, y por diversos santos patronales.

¿Se puede decir que la Contrarreforma produjo una floración de santos y de órdenes religiosas? Sí. Se puede decir que el siglo XVI fue un Siglo de oro para la Iglesia, con toda una pléyade de santos. De aquella época son: san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús; san Juan de Dios, fundador de los Hermanos que llevan su nombre; san Francisco Javier, jesuita que misionó en la India y en Japón; san Francisco de Borja, prepósito general de la Compañía de Jesús; santo Tomás de Villanueva, arzobispo de Valencia; san Pedro de Alcántara, austero reformador de la disciplina regular en los conventos de su orden franciscana en España; santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia, reformadora del Carmelo, junto con el místico san Juan de la Cruz; san José de Calasanz, fundador de los Escolapios; santa Ángela de Mérici, fundadora de las Ursulinas, que tienen la misión de formar a jóvenes cristianas; san Carlos Borromeo, arzobispo de Milán; san Felipe de Neri, fundador de la Congregación del Oratorio; san Cayetano, fundador de los Teatinos; san Jerónimo Emiliano, fundador de los Clérigos Regulares de Somasca; san Camilo de Lelis, fundador de la Orden de los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos; san Pío V, papa; san Pascual Bailón, franciscano; san Roberto Belarmino, cardenal jesuita, insigne teólogo, que mereció ser llamado por Benedicto XIV Martillo de herejes; y los santos jóvenes Estanislao de Kostka, Luis Gonzaga y Juan Berchmans, jesuitas, modelos para la juventud.

A principios del siglo XVII, santa Juana de Lestonnac, fundadora de la Compañía de María (Madres de la enseñanza); en la misma época, y después hasta mediados del siglo XVIII, hay que señalar los santos de América: santo Toribio, arzobispo de Lima; san Francisco Solano, evangelizador de Perú y Argentina; santa Rosa de Lima, dominica; santa Mariana de Jesús, apellidada Azucena de Quito; san Martín de Porres, humilde hermano lego de la Orden de Santo Domingo; y san Pedro Claver, apóstol y protector de los negros.

En Francia están: san Vicente de Paúl, apóstol de la caridad, padre de los desamparados y fundador de los Sacerdotes seculares de la Misión (conocidos en España como los Paúles), y fundador también, con santa Luisa de Marillac, de las Hijas de la Caridad; san Francisco de Sales, obispo de Ginebra, doctor de la Iglesia, y fundador de la Orden de la Visitación (Salesas), junto con santa Juana de Chantal; san Juan Bautista de la Salle, fundador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas; y san Luis Griñón de Monfort, gran devoto de María.

En Italia están: san Alfonso María de Ligorio, doctor de la Iglesia y fundador de los Padres Redentoristas; y san Pablo de la Cruz, fundador de los Pasionistas.

¿Y las Órdenes religiosas…? La más importante de las fundadas en el siglo XVI es la Compañía de Jesús, aprobada en 1540 por el papa Paulo III, y cuyo fin primordial es la propagación de la fe católica. Tuvo un rápido desarrollo, ya en vida de su fundador, san Ignacio de Loyola. También los franciscanos y dominicos y sus terceras órdenes (laicos) tuvieron un especial florecimiento, especialmente en América.

A la luz de los decretos del Concilio de Trento, hubo una floración de nuevas fundaciones: los Oratorianos de san Felipe de Neri; los Escolapios, dedicados a la enseñanza; los Oblatos de san Carlos Borromeo; y el Oratorio de Jesús, del cardenal Pedro de Bérulle, para la formación de los sacerdotes; los Sacerdotes de la Misión y las Hijas de la Caridad para la atención de los más necesitados. Entre las órdenes hospitalarias está los Hermanos de san Juan de Dios.

Santa Teresa de Jesús impulsó la reforma de la Orden del Carmen y, junto con san Juan de la Cruz, extendió la reforma del Carmelo a los varones. También el monacato femenino se enriqueció con nuevas órdenes, entre la que destaca la Orden de la Visitación, de monjas contemplativas. Y en la enseñanza femenina, la Compañía de María y las Ursulinas.

¿Qué deriva tomó el Protestantismo? Basada la Reforma protestante en el libre examen, y relajado el principio de toda autoridad en materias religiosas, se formaron multitud de confesiones disidentes, sin más lazo entre sí que la oposición común al catolicismo. Con el apasionamiento de las discusiones y los intereses de la confesión, se originaron luchas sangrientas que acabaron por amenazar todo el orden social, dando lugar a las guerras de religión, que tantos males produjeron en Europa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s