Compendio de Historia de la Iglesia. Curso 2017-18. Clases de Religión. Lección 17ª (La evangelización en las Islas Filipinas)


La evangelización en las Islas Filipinas

¿Cuándo comenzó la evangelización de las Islas Filipinas? Filipinas es la nación católica más importante del Extremo Oriente. En 1521, Fernando de Magallanes llegó a Filipinas y tomó posesión de las islas para España. El 31 de marzo de ese año, que fue el domingo de Pascua, se celebró la primera Misa en Filipinas. Aunque fueron bautizados entonces el rey Humabon, su esposa y 800 de sus súbditos por el sacerdote Pedro de Valderrama, la cristianización del archipiélago no se concretó en acción organizada hasta la expedición de Legazpi. Éste llegó a las islas el 13 de febrero de 1565. Con él llegaron los agustinos Andrés de Urdaneta, Diego de Herrera, Andrés de Aguirre y Pedro de Gamboa, que fueron los primeros misioneros de Filipinas

Los misioneros que fueron asignados para cristianizar a los nativos del archipiélago pertenecían a cuatro órdenes religiosas. Los primeros en llegar fueron los agustinos, que ya estaban en la expedición de Legazpi. Después, los franciscanos descalzos en el año 1578. Los jesuitas llegaron en 1581, y, por último, los dominicos en 1587. En 1594, los misioneros acordaron distribuirse el archipiélago para hacer frente a la vasta dispersión de los indígenas.

¿Encontraron dificultades los misioneros en su tarea evangelizadora? En Filipinas no hubo persecuciones contra la Iglesia Católica. Sin embargo, la evangelización tuvo que vencer varios obstáculos. Antes de la conquista, la religión de los nativos consistía en cultos monoteístas y politeístas. Tenían un dios superior que era máximo creador por encima de otros dioses y diosas inferiores; también adoraban a la naturaleza y rezaban a los espíritus de sus antepasados a los que también ofrecían sacrificios. La magia y la superstición existían también entre los indígenas. Los misioneros se esforzaron por liberar a los nativos de sus prácticas y mostrarles el camino correcto hacia Dios.

La estrategia utilizada por los misioneros para convertir a los nativos era educar a los niños de los caudillos, instruyéndoles en la doctrina cristiana y enseñándoles el idioma español para que ellos a su vez, pudieran convertir a sus padres y sus seguidores. Los nativos terminarían por emular a sus caudillos. Entre 1578 y 1609, los misioneros vieron una actitud optimista y entusiasta de los indígenas y hubo muchos adeptos.

Hubo varios factores que dificultaron los esfuerzos de los españoles para extender el cristianismo en todo el archipiélago. Un número insuficiente de los misioneros en la isla hacía ardua la tarea de llegar a todas las personas y aún más difícil de convertirlas. Esto se debía también al hecho de que la ruta a las Filipinas era en sí poco frecuentada y parte del clero nunca tuvo la oportunidad de poner un pie en las islas. Algunos clérigos estuvieron años esperando su oportunidad para emprender el viaje. También hubo quienes por la diferencia del clima que encontraron, una vez que llegaban les era insoportable, y en lugar de difundir su fe en Filipinas, su deseo y empeño era ir a Japón o China.

Los obstáculos más difíciles con que se enfrentaron los misioneros fueron la dispersión de los filipinos y sus variedades aparentemente sin fin de idiomas y dialectos. El aislamiento geográfico obligó a numerosos pequeños pueblos a tener su propio dialecto. La evangelización se hizo en lengua nativa. La Doctrina Christiana fue un libro de oraciones en tagalo publicado en el siglo XVI.

A pesar de los progresos de los españoles, se necesitaron muchos años para que los nativos realmente comprendieran los conceptos claves del cristianismo. Los cuatro principales sacramentos (Bautismo, Penitencia, Eucaristía y Matrimonio) fueron atractivos para los nativos, aunque sólo por razones rituales, pero no acababan de modificar el estilo de vida indígena como los misioneros esperaban.

El Bautismo fue visto con buenos ojos por los indígenas porque creían que curaban enfermedades. El sacramento del Matrimonio era un concepto que los nativos no podían entender, pues la poligamia no era algo extraño para ellos y, además el divorcio lo justificaban por diversas razones: la enfermedad, la infertilidad o una mejor esposa potencial. Con paciencia, los misioneros lograron que aceptaran la monogamia. Para la Penitencia, los misioneros utilizaron un texto de ayuda bilingüe para ayudar a los filipinos a comprender el significado de la confesión y lo que tenían que confesar. El sacramento de la Comunión se dio en forma selectiva por su importancia, pues los misioneros querían que los indígenas lo recibieran bien.

¿Qué otro país asiático fue evangelizado en el siglo XVI? Vietnam. A inicios del siglo XVI llegaron a Vietnam los primeros misioneros procedentes de Portugal. Un siglo después, los jesuitas lograron establecer posiciones cristianas entre la población local. Entre 1627 y 1630, los sacerdotes jesuitas Alexandre de Rhodes y Antoine Márquez lograron convertir 6.000 fieles. Otro misionero que jugó un papel preponderante en la historia del cristianismo vietnamita fue el sacerdote francés Pigneau de Behaine. Éste llegó al sur de Vietnam a finales del siglo XVIII.

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