Compendio de Historia de la Iglesia. Curso 2017-18. Clases de Religión. Lección 20ª (La vida de la Iglesia entre las dos guerras mundiales)


La vida de la Iglesia entre las dos guerras mundiales

¿Qué hito importante hubo en el pontificado de Benedicto XV? La promulgación del Código de Derecho Canónico.

¿Cuál la génesis del Código de Derecho Canónico? Con objeto de poner al día el Derecho de la Iglesia, san Pío X, en el año 1904, con el motu proprio Arduum sane munus ordenó una codificación del Derecho de la Iglesia. Esta tarea resultaba urgente ya que el citado Derecho se regía por el Corpus iuris canonici, anticuado por completo. Ya antes del Concilio Vaticano I se oyeron voces clamando por una codificación del Derecho Canónico, pues aquel entonces la legislación de la Iglesia era incierta, insuficiente e inadaptada.

En 1904 san Pío X creó una comisión cardenalicia para emprender la magna tarea de codificar el Derecho de la Iglesia, cuya presidencia se reservaba el mismo Papa. Como secretario fue designado el famoso canonista, Pietro Gasparri, promovido en 1907 al cardenalato, principal arquitecto y artífice del Código pío-benedictino.

El 27 de mayo de 1917 Benedicto XV firmaba la constitución Providentissima Mater Ecclesia promulgando el Código de Derecho Canónico, que fue acogido con alegría por toda la Iglesia Católica y despertó el interés en todo el mundo cristiano.

¿Cuántas canonizaciones hubo en el pontificado de Benedicto XV? Una sola, la de santa Juana de Arco. Ésta es conocida como la Doncella de Orleáns, que después de luchar eficazmente por su patria, al final fue entregada al poder de los enemigos, quienes la condenaron por hereje en un juicio injusto.

El 30 de mayo de 1431, en la ciudad francesa de Rouen, Juan de Arco, que era una joven de 19 años, murió en la hoguera, tras ser procesada por la inquisición. La última palabra salida de sus labios fue Jesús. Tiempo después, en otro proceso -éste, de rehabilitación- se anuló solemnemente el primero, cuyas injusticias fuero mostradas por entero, y alejó de Juana de Arco toda sospecha de herejía. Casi cinco siglos después, en 1909, el papa san Pío X, teniendo en cuenta su piedad, su castidad, su fe inquebrantable y otras virtudes vividas en grado heroico, la beatificó. Pocos años más tarde, en 1920, Benedicto XV la canonizó.

De santa Juana de Arco no hay ni un retrato, ni una tumba. Sus cenizas, por temor a que fueran veneradas, fueron arrojadas en el Sena. De ella sólo quedan sus palabras y declaraciones tomadas en el proceso. Parece una paradoja, pero el proceso que la condenó por herejía constituye en realidad un monumento a su santidad y a su sólida fidelidad al Señor y a su Iglesia.

¿Qué hechos importantes ocurrieron en la vida de la Iglesia entre las dos guerras? Durante el período entre las guerras mundiales ocupó la sede de san Pedro Pío XI. En el pontificado de este Papa cabe destacar la celebración de dos años santos, el ordinario de 1925 y el jubileo extraordinario de 1933, con motivo del XIX Centenario del Redención; las canonizaciones de santa Teresa del Niño Jesús, san Juan María Vianney, santo Roberto Belarmino, santa Bernadita Soubirous, san Alberto Magno, san José Benito Cottolengo, san Juan Bosco, san Juan Fisher y santo Tomás Moro.

También es digno de resaltar el magisterio de Pío XI, con diversas encíclicas, entre las cuales están: Casti connubii, sobre el matrimonio cristiano; Quadragesimo anno, en conmemoración del XL aniversario de la encíclica Rerum novarum; Mit brennender Sorge, sobre las presiones a los católicos alemanes por parte del régimen nazi de Alemania; Divini Redemptoris, sobre el comunismo ateo; Non abbiamo bisogno, sobre la Acción Católica en Italia; Iniquis afflictisque, sobre la persecución de los católicos en México; y Dilectissima Nobis, de Pío XI, sobre la persecución a la Iglesia en España.

Además están la institución de la fiesta de Jesucristo, Rey del Universo, el fuerte impulso a la Acción Católica y la firma del Tratado de Letrán.

¿Cuál fue el motivo por el cual Pío XI instituyó la fiesta de Jesucristo, Rey de Universo? La decisión de Pío XI estuvo motivada, sobre todo, para hacer frente al avance del ateísmo y de la secularización en la sociedad. La finalidad de esta fiesta es afirmar la soberanía de Jesucristo sobre los hombres y las instituciones. Pío XI dispuso que se celebrase el último domingo de octubre. La liturgia renovada después del Concilio Vaticano II ha conservado la fiesta, ahora como solemnidad, pero trasladándola al último domingo del año litúrgico, y de esta forma es como el remate y coronación de todo el año litúrgico. Además, ha cambiado parcialmente su sentido. Ahora la idea dominante es el reinado de Jesucristo en sí mismo considerado.

El título y poder de rey pertenecen en derecho propio a Jesucristo, como Dios y como Hombre. Es también Rey por derecho de conquista en cuanto es el libertador de toda la humanidad redimida con su Sangre. Cuando vemos en el mundo de nuestros días que se organiza la vida social como si Dios no existiese, y se engendra de esta forma la apostasía de las masas, la Iglesia afirma sin ningún titubeo que Cristo es Rey. Es Rey de las almas y de las conciencias, de las inteligencias y de las voluntades. Y lo es también de las familias y de las ciudades, de los pueblos y de las naciones.

¿Que se resolvió con el Tratado de Letrán? Este Pacto puso fin a la cuestión romana surgida a raíz de la unificación de Italia. La feliz conclusión del espinoso problema fue el logro más espectacular del pontificado de Pío XI.

La difícil situación que desde hacía varias decenas de años vivía la Santa Sede e Italia era del todo deseable que desapareciera. El régimen fascista de Mussolini se percató de la trascendencia del asunto, tanto para estabilizar su posición en Italia como para aumentar su prestigio en el extranjero. También la Iglesia se dio cuenta de que la pérdida del territorio quizá no suponía la gran desventaja que pareció en un principio.

En las negociaciones la Santa Sede señaló dos puntos principales: el restablecimiento de un pequeño Estado soberano y el reconocimiento del aspecto legal de los ritos religiosos, particularmente el del matrimonio.

Por el Tratado de Letrán, el Gobierno italiano reconocía que el Estado de la Ciudad del Vaticano era soberano e independiente, y el Papa, su jefe, gozaría de derechos extraterritoriales para ciertas propiedades situadas fuera de los límites de la Ciudad Vaticana. Estas propiedades eran las Basílicas Mayores, varios colegios, las sedes de las más grandes congregaciones y la residencia estival del Santo Padre en Castelgandolfo.

¿Por qué se le llamó a Pío XI el “Papa de la Acción Católica”? La Acción Católica es la participación de los seglares en el apostolado jerárquico. Para esta cooperación es medio indispensable que los seglares adquieran una sólida formación personal en todo orden religioso, moral, social y cultural, como preparación previa para actuar en la vida pública y privada conforme siempre a los principios del Evangelio y a las normas de la Iglesia.

Pío XI se volcó con decisión en el necesario encauzamiento de la presencia de los católicos en la sociedad civil, y en cuantas ocasiones se le presentaron no dejó de hablar de la Acción Católica. Para el Papa era esencial que los laicos pertenecientes a la Acción Católica estuvieran sujetos a la permanente dirección de la jerarquía eclesiástica.

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