Compendio de Historia de la Iglesia. Curso 2017-18. Clases de Religión. Lección 21ª (El Concilio Vaticano II)


El Concilio Vaticano II

¿Por qué el siglo XX se le denominado el siglo de las persecuciones? En ningún otro siglo la Iglesia ha sufrido tantas persecuciones como en el siglo XX. El 7 de mayo del Año Santo 2000, dentro de las celebraciones jubilares, tuvo lugar la Conmemoración de los testigos de la fe. En esta celebración, el papa san Juan Pablo II tenía especialmente presentes a los mártires del siglo XX, muchos de los cuales lo fueron a causa del nazismo, del comunismo y de las luchas raciales o tribales. En países como México, con la guerra de los “cristeros”; España, durante la guerra civil; Alemania, en la época nazi; y los del telón de acero, sometidos a la dictadura soviética de carácter marcadamente ateo, el número de mártires fue muy elevado. Personas de todas clases sociales sufrieron por su fe, pagando con la sangre su adhesión a Cristo y a la Iglesia, o soportando con valentía largos años de prisión o privaciones de todo tipo por no ceder a una ideología transformada en un régimen dictatorial despiadado.

Durante las casi dos décadas del pontificado de Pío XII, la Iglesia sufrió persecuciones sangrientas en los países dominados por el comunismo. Es lo que ocurrió sobre todo en China, país en el que Pío XII había instituido una jerarquía autóctona en 1946. Triunfante la revolución marxista en 1949, comenzó enseguida la eliminación sistemática de la Iglesia, arruinando una floreciente cristiandad. En 1957 las autoridades comunistas crearon la llamada Iglesia patriótica china con consagraciones de obispos no permitidas por Roma. La protesta de Pío XII no se hizo esperar.

En la Unión Soviética se recrudeció la persecución de los cristianos, especialmente en Ucrania, que contaba con cuatro millones y medio de católicos. En este país se desencadenó una brutal lucha de aniquilación contra los cristianos vinculados a Roma. Persecución que se extendió a las naciones que habían caído en la órbita soviética. El Papa hizo cuanto estuvo en sus manos por evitar o disminuir estas persecuciones, que alcanzaron en Europa su máxima cota con el proceso del cardenal húngaro Mindszenty.

¿Qué acontecimientos importantes hubo durante el Pontificado de Pío XII? El de mayor magnitud fue la proclamación del dogma de la Asunción de la Virgen María a los Cielos en cuerpo y alma. También es digno de reseñar las celebraciones del Año Santo de 1950 y del Año Mariano de 1954. Éste último para conmemorar el I Centenario del Dogma de la Inmaculada Concepción. Además está la institución de la fiesta de San José Artesano, cuya memoria litúrgica es el 1º de mayo; y las canonizaciones, entre otras, de san Pío X, santa María Goretti, santa Gema Galgani, santo Domingo Savio y san Antonio María Claret. En el campo litúrgico, la reforma de las celebraciones de la Semana Santa.

¿Sobresalió Pío XII por su magisterio? Sí. Pío XII debió sentir especialmente la responsabilidad de su misión de enseñar, pues de su pontificado sobresale, sin desmerecer otros aspectos, su magisterio. Habló y escribió continuamente, ante toda clase de personas y sobre toda clase de temas. Ninguna cuestión, grande o pequeña, de interés para el hombre y para su época escapó a su estudio y a su enseñanza.

Las principales encíclicas son: Mystici Corporis, que tuvo gran importancia teológica. En ella se describe a la Iglesia como el Cuerpo Místico de Cristo y se estudia la naturaleza misma de la Iglesia, fijando la unidad de la Iglesia carismática y de la Iglesia institucional en una única realidad, la Iglesia de Jesucristo, frente a movimientos espiritualistas exagerados que propugnaban una división que hubiera vaciado de contenido el Cuerpo Místico de Cristo; Divino afflante Spiritu, que vino a ser como un complemento de la anterior, en la que promueve el estudio de la Biblia como un medio de conocer mejor a Dios, y de esta forma evitar la ignorancia, que arrastra a tantos hombres fuera de la verdadera fe; Mediator Dei, en la que Pío XII alentaba a los fieles a expresar su fe mediante una liturgia que fuera exponente de su piedad y de su formación; y Humani generis, fue la que alcanzó mayor resonancia pues conecta plenamente con el pensamiento de san Pío X. Su tema es la ciencia y el pensamiento moderno.

¿Qué ocurrió en el mundo cuándo llegó la paz? Después de la Segunda Guerra Mundial en el mundo se produjeron cambios. La Unión Soviética sojuzgó a la Europa del Este y otros países donde el cristianismo vivía en estado de opresión. Se creó una gran tensión entre los dos bloques: el de la Unión Soviética y las naciones satélites de su órbita y el de Norteamérica y los países occidentales, que desembocó en la guerra fría. En el mundo libre, junto con un mayor fervor religioso, avanzó también el materialismo y el secularismo, que se oponían a la vida cristiana y trataban de cambiar las costumbres. Las mayores alegrías de Pío XII provinieron del impulso al apostolado de los laicos representados por nuevas instituciones de la Iglesia -como por ejemplo, el Opus Dei, fundado en 1928 por san Josemaría Escrivá, aprobado por Pío XII en 1950 y erigido en prelatura personal por san Juan Pablo II en 1982; y los institutos seculares-; y el desarrollo de otras instituciones ya existentes, como la Acción Católica.

¿Un “papa de transición”? San Juan XXIII tenía 77 años de edad cuando fue elegido papa. Esto hizo que muchos pensaran que sería un “papa de transición”. Sin embargo, con su pontificado dio un giro importante en la vida de la Iglesia, y un extraordinario impulso al ecumenismo; y de su magisterio sobresalen dos encíclicas: Pacem in terris y Mater et Magistra, fruto de su interés por los temas sociales, la paz y la cooperación internacional. Pero lo más importante de su pontificado fue la convocatoria de un concilio ecuménico, con objeto de renovar la vida de la Iglesia y adaptar la disciplina eclesiástica a las condiciones de los tiempos modernos.

¿Cuáles son los documentos más importantes del Concilio Vaticano II? La primera sesión del Concilio se celebró en otoño de 1962. Fue la única de san Juan XXIII. En esta sesión no se aprobó ningún documento. Las siguientes sesiones (2ª, 3ª y 4ª) se celebraron en el cuarto trimestre de los años 1963, 1964 y 1965, todas ellas ya durante el pontificado del beato Pablo VI. El Vaticano II trazó un importante programa de renovación cristiana que plasmó en sus documentos, especialmente en cuatro constituciones: Constitución Sacrosanctum concilium, sobre la Liturgia; Constitución dogmática Dei Verbum, sobre la Sagrada Escritura; Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo; y Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia.

Los puntos principales de las enseñanzas del Concilio Vaticano II son: a) la colegialidad de los obispos; b) la autoridad eclesial entendida como servicio; c) el impulso a la evangelización; d) la llamada universal a la santidad; e) la importancia del papel de los laicos; f) la santificación del trabajo profesional; g) la libertad religiosa; y h) el ecumenismo.

¿Qué fiesta de la Virgen adquirió mayor importancia con la reforma litúrgica a raíz del Concilio Vaticano II? La fiesta de la Maternidad Divina de Santa María. Se celebraba el día 11 de octubre. En el calendario litúrgico actual el día 1 de enero es la solemnidad de Santa María, Madre de Dios. La maternidad divina es el hecho central que llena de luz la vida de María, y explica los innumerables privilegios con que Dios quiso adornarla; una verdad que los cristianos profesaron desde los orígenes de la Iglesia.

Cuando Nestorio, en el primer tercio del siglo V, negó a María el título de theotocos -Madre de Dios-, todo el orbe cristiano reaccionó en defensa de la verdad católica; y el III Concilio Ecuménico reunido en Éfeso (año 431) proclamó solemnemente a María como Madre de Dios. Dos siglos y medio después el Concilio III de Constantinopla (año 681) recogió como fórmula conciliar de fe el primer anatematismo de la II Carta de san Cirilo a Nestorio: Si alguno no confiesa que el Emmanuel es verdaderamente Dios y que por eso la Santísima Virgen es Madre de Dios, puesto que engendró según la carne al Verbo de Dios encarnado, sea anatema (Concilio de Éfeso, Anatematismos o capítulos de Cirilo, can. 1).

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