Preguntas sobre la infancia de Jesús


¿Pasó totalmente inadvertido el nacimiento de Cristo?

No. En Belén, un ángel anuncia a unos pastores el nacimiento del Salvador. Hoy os ha nacido, en la ciudad de David, el Salvador, que es el Cristo, el Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis a un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre (Lc 2, 11-12). Los pastores acudieron al lugar donde nació Jesús. Al verlo, reconocieron las cosas que les habían dicho anunciadas acerca de este niño. Y todos los que escucharon se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho (Lc 2, 17-18).

También en Jerusalén tuvieron noticias del nacimiento de Jesucristo. Cuando unos Magos llegados de Oriente preguntaron: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle (Mt 2, 2), el rey Herodes el Grande reunió a los sabios de la Ciudad Santa y les interrogó dónde había de nacer el Mesías. Obtenida la respuesta, decidió acabar con la vida de Jesús, originando la matanza de los niños menores de dos años de Belén.

Además, en Oriente, los Magos supieron del nacimiento del Señor a través del estudio de los astros. Dios quiso valerse de una estrella para conducir hasta Cristo a los representantes de los gentiles, que habían de creer.

Si en la época de César Augusto hubiera existido la prensa diaria, quizá en algún periódico de Roma hubiera aparecido la siguiente noticia, no en primera plana, sino en pequeño recuadrito, con este titular: “Rumores sobre un milagroso nacimiento en Judea”: Belén, 1. Los rumores sobre el nacimiento de un niño excepcional, hijo de la tribu de David, continúan en esta pequeña aldea. El nacido, de nombre Jesús, es hijo de un modesto carpintero, radicado en Nazaret y que había acudido, junto a su esposa María, a cumplir el empadronamiento obligatorio en el pueblo de sus mayores. La gran afluencia de judíos a esta comarca, para satisfacer la misma exigencia, obligó a los esposos a pernoctar en un establo, donde nació el pequeño. La noticia se difundió entre los pastores de las cercanías, que rindieron pleitesía al infante y le reconocieron como rey de los Judíos. Rumores sin confirmar hablan de una expedición de magos de Oriente que le ofrendaron oro, incienso y mirra, y que habían cubierto la larga travesía siguiendo una estrella. Las fuerzas romanas de ocupación han restado importancia a este suceso y, por su parte, el monarca Herodes, que se ha entrevistado con los enviados orientales, ha declinado hacer cualquier tipo de declaraciones. Hay, por tanto, un mutismo oficial.

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