Catequesis sobre la Confesión (XI)


Del libro: Un Dios que perdona

(El sacramento de la Penitencia explicado a los jóvenes)

Capítulo 3: El pecado (continuación)

¿Qué es la tentación? Antes de darte la definición, te diré que es conveniente saber distinguir entre tentación y pecado. La tentación incita al pecado, pero si se rechaza, no hay pecado. Además, el rechazo pronto de la tentación es un acto de virtud.

He aquí la definición: Tentación en sentido genérico, es toda solicitación de la voluntad para que se realice un acto contrario a la virtud (una acción mala que supone una ofensa a Dios). Si una persona no presta consentimiento a la tentación no comete pecado, pero si la admite libremente (con consentimiento de la voluntad) o la provoca, incurre en pecado grave o leve según sea su objeto.

Un ejemplo de rechazo de tentación y de victoria es el siguiente: A una persona que ha entrado en una gran superficie (supermercado) le puede venir el deseo de coger algún objeto valioso y no pagarlo (tentación de robo). Si, al darse cuenta que la acción deseada es un pecado, renuncia a poner por obra su deseo (la sustracción del objeto), no comete pecado, sino que ha vencido la tentación y ha hecho algo virtuoso.

En este asunto de las tentaciones es muy conveniente saber distinguir entre sentir y consentir, entre ver y mirar, entre oír y escuchar. Tanto en el consentir, como en el mirar y en el escuchar ya interviene la voluntad. Ya se ha dicho que hay pecado cuando hay voluntariedad. Se puede ver (oír, sentir) sin querer, sin ninguna voluntariedad. Por tanto, se vea lo que se vea (se oiga lo que se oiga,  se sienta lo que se sienta), si no se quiere ver (oír, sentir) no hay pecado.

En ocasiones, la tentación puede venirle a una persona porque otra le incita a pecar. Esa tentación, como todas, hay rechazarla con prontitud. Si alguien invita a una persona a comer setas venenosas, aunque le insistiera mucho, esta persona -si es sensata- no le haría caso, porque sabe que si las come moriría. Pues si alguien incita a una persona a pecar, que tenga en cuenta la persona incitada que si le hace caso, se produce la muerte de su alma que es mucho peor que la muerte del cuerpo.

¿Cómo se pueden vencer las tentaciones? Con oración y con la ayuda de la gracia se puede vencer toda tentación. Cuando se reza el Padrenuestro se le pide a Dios no nos dejes caer en la tentación. Y el mismo Jesucristo en Getsemaní (el Huerto de los Olivos) recomendó a sus discípulos (y en ellos, a todos los cristianos): Orad para no caer en la tentación (Lc 22, 40).

El medio mejor para no pecar es crecer en el amor a Dios, porque si le ama de veras no se querrá ofenderle más, y también este amor a Dios impulsará a desagraviarle por los pecados propios y por los pecados de toda la humanidad.

La Virgen Santísima venció siempre a Satanás. En ningún instante estuvo sometida a la esclavitud del demonio. Es la mujer que aplastó la cabeza de la serpiente infernal. Por tanto, hay que acudir a Ella para vencer todas las tentaciones y a mantener el alma limpia, sin pecado.

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