Mártires de la virtud de la pureza


LAS MÁRTIRES DE LA PUREZA

Su testimonio cristiano es la vivencia de la virtud de la pureza tanto en el alma como en el cuerpo. Y es a partir de santa María Goretti que se acuñó el término “mártires de la pureza”, el cual se refiere a mujeres cristianas que han muerto martirizadas in defensum castitatis (“en defensa de la castidad”). Sin embargo, desde los primeros siglos de la Iglesia ya hubo casos así.

Algunos consideran que santa Inés, de 12 años, quien consagró su virginidad a Cristo, fue la primera mártir de la pureza ya que en el año 304, durante su proceso judicial, hubo intentos -bloqueados por el Cielo- para quitarle su pureza (la ley romana prohibía la ejecución de vírgenes, por eso primero eran violadas para llevar a cabo la sentencia). Sin embargo, santa Inés no murió por defender su virginidad sino por negarse a apostatar de su fe cristiana.

Entre las muchas mártires de la pureza se pueden mencionar:

Santa Pelagia de Antioquía, de 15 años, que murió al saltar desde el techo de una casa para huir de unos soldados romanos para que no la violaran.

Santa Irene de Tesalónica, mártir del año 305. Antes de ser ejecutada por ser cristiana, fue llevada a una casa de vicios para ser mancillada, pero Dios intervino milagrosamente y su virtud virginal fue preservada.

Santa Tomaide de Egipto, que en el año 476 se iba a casar con un pescador, pero su futuro suegro intentó seducirla, y ante su resistencia la mató con su espada.

Santa Saturnina de Arrás, germana de noble cuna que a los 12 años hizo voto de perpetua castidad, y que a los 20 huyó al monte porque sus padres trataban de casarla; pero el joven pretendiente la siguió e intentó satisfacer sus apetitos, y como ella no consintió, él la mató cortándole la cabeza.

Santa Solange de Bourges, campesina francesa con los carismas de sanación de los enfermos y de expulsión de los demonios. Fue raptada por un hombre, quien la decapitó en el año 880 porque ella defendió su virginidad.

Santa Belina de Landreville, francesa, hija de un granjero virtuoso. En 1153 fue acosada por un terrateniente; como ella se resistió, él le partió el cráneo con su espada en el año 1135.

Beata Carolina Kóska, campesina polaca de 16 años que en 1914 fue sacada de su casa por un soldado ruso que intentó mancillarla en el bosque, y como ella se resistió la mató con la bayoneta de su rifle.

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