Amor a los ancianos


El plato de madera.

Un anciano, al que le temblaban las manos, dejaba caer frecuentemente el plato de porcelana en el que le servían la comida. Su hijo decidió comprarle uno de madera.

Con usted no ganamos para vajilla. De hoy en adelante comerá en este plato.

El anciano no dijo nada, pero sus ojos se llenaron de lágrimas. Mientras, en un rincón de la habitación, un nietecito contemplaba la escena. Días después el padre observó que el pequeño estaba trabajando en un trozo de madera.

¿Qué está haciendo?, le preguntó.

Nada: un plato de madera como el del abuelo. Para ti, para cuando tú seas viejo.

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