Jóvenes sanos


Estando en la edad de los primeros amores, de los enamoramientos con futuro y con viso de ser definitivos, y conscientes de estar en un mundo super-sexualizado, sus amigos y él no se dejaron arrastrar por el ambiente de permisividad en materia de sexo. Sabían bien lo que es el amor como para confundirlo con amoríos o con aventuras con final en una cama. La revolución sexual que se produjo hacía ya cuarenta años sólo había hecho estragos. Ya era hora de crear entre los adolescentes y jóvenes un clima propenso a la castidad. Y ellos habían elegido sin complejos la opción de llegar virgen hasta el matrimonio, de acuerdo con sus creencias, pues las razones que les había llevado a tomar esta decisión de no tener sexo antes de casarse se hallaban fundamentalmente en la religión. Consecuencia de esto, como algo natural, era el respeto a las chicas. Para algunos de sus compañeros, que entendían el sexo como algo natural, para compartir con o sin amor y sin necesidad de estar casado, sus ideas eran más o menos que utópicas. Sin embargo, la conducta que estaban llevando demostraba que de utópico, nada.

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