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V Centenario de la Reforma luterana: No celebración, pero tampoco conmemoración

Con motivo del V Centenario del comienzo de la Reforma luterana se está hablando de conmemorar, haciéndose hincapié que no es celebración. Pero, ¿qué diferencia hay entre celebrar y conmemorar? En el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, en su vigésimotercera edición, la última por ahora, el significado de la palabra conmemoración, es en su primera acepción: Acción y efecto de conmemorar. La segunda acepción es: En la liturgia católica, memoria que se hace de un determinado santo en una celebración de rango superior. Es de suponer que se habla de su primera acepción. Pero, ¿qué es conmemorar? También hay dos acepciones en el diccionario para este verbo. La primera es: Recordar solemnemente algo o a alguien, en especial con un acto o un monumento. Y la segunda: Celebrar una fecha importante. De aquí que conmemorar es lo mismo que celebrar. Es pues algo que se debiera tener en cuenta al utilizar estas palabras que son sinónimas.

Hay quienes pretenden justificar la actitud de Martín Lutero por la situación de la Iglesia en su época. Pero reformar no es destruir, sino mejorar, que es lo que hizo el papa san Gregorio VII después del siglo de hierro. Peores cosas se han visto en el siglo XX en la Iglesia con motivo de los años postconciliares, con grandes abusos en la liturgia, que mejor es no calificarlos, y en el tema dogmático se dijeron auténticas herejías, con la negación de muchas verdades de la fe, y el asunto doloroso y espinoso de los abusos de menores por parte de una pequeña minoría de eclesiásticos en algunos sitios. Es verdad que esto no ha sido algo generalizado, como tampoco el mundo eclesiástico de la época de Lutero estaba totalmente corrompido. En la época del Renacimiento hubo personas santas que han sido canonizadas por la Iglesia.

El tema de Lutero es delicado y de hecho hiere ciertas sensibilidades, pero por esto no se puede negar la realidad de que Lutero fue pertinaz en el error, y esto fue la verdadera causa de que en la Iglesia se produjera la ruptura, el cisma. Lutero se erigió en reformador de algunos abusos que, por desgracia, se habían introducido en la Iglesia, pero confundiendo la disciplina con el dogma, escribió contra el purgatorio, contra el culto de los santos y contra el libre albedrío. Combatió, además, la validez de los votos monásticos, el celibato de los clérigos, el ayuno, la abstinencia, la confesión, etc., y redujo el número de los sacramentos a dos: el Bautismo y la Eucaristía. También defendió el libre examen en sustitución de la autoridad de la Iglesia para la interpretación de la Biblia.

La actuación de Roma fue en todo momento correcta. A Lutero se le dio todas las oportunidades para que se retractara de sus errores, además cuando se anunció la celebración de un concilio, rechazó acudir a él. Sólo cuatro años después de poner Lutero las 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittebenrg se publicó la bula Decet Romanum Pontificem, que le excomulgaba. ¿Y qué es lo que tenía que comprender la jerarquía católica? ¿Los errores de Lutero? ¿O su actitud desafiante a Roma?

En ningún caso podía aceptar la doctrina de Martín Lutero, que resumo a continuación: a) La Sagrada Escritura es la única fuente de Revelación divina. La interpretación la hace cada cristiano como le parezca. Por tanto no tiene ningún valor la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. b) El Primado del Papa es una invención de los hombres. c) El pecado original ha corrompido totalmente al ser humano. Por eso hombre no es libre para obrar el bien, ya que su naturaleza humana está totalmente corrompida. d) Los Sacramentos solamente son símbolos de la gracia, sin producirla. Son únicamente dos: El Bautismo, que disimula el pecado original sin quitarlo, y la Eucaristía. Lutero mantiene la presencia real del Cuerpo y la Sangre de Cristo en la celebración eucarística, aunque no el carácter sacrificial de esta celebración. e) La salvación nos viene sólo por la fe. Puesto que el hombre es incapaz de hacer buenas obras, éstas son inútiles para su salvación. Para salvarse sólo es necesario tener fe en Jesucristo. Esta tesis se conoce como doctrina de la sola fe. f) El culto a la Virgen y a los santos es ilícito porque el único mediador entre Dios y los hombres es Jesucristo.

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Evangelización de América (V)

Las Órdenes religiosas en la Evangelización de América y su propagación por el Nuevo Mundo (Siglo XVI)

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En Chile, la evangelización se inició muy pronto, con las primeras exploraciones. Las Órdenes religiosas se establecieron inmediatamente. Los mercedarios llegaron en 1550, los dominicos -a ruegos de Felipe II- estaban ya en Santiago a finales de 1577 y crearon la provincia de chile, Argentina y Paraguay.

En 1563 los franciscanos -establecidos en Chile desde 1552- fundaban convento en Santiago, aunque no se organizaron en provincia religiosa independiente hasta 1572. En 1593 llegaron los jesuitas, y dos años más tarde los agustinos.

Las dificultades para la cristianización de Chile fueron enormes. A las normales de escasez de claro y otras semejantes, habría de añadir la pobreza del territorio y la terrible guerra de los araucanos que comenzó en 1553.

Evangelización de América (IV)

Las Órdenes religiosas en la Evangelización de América y su propagación por el Nuevo Mundo (Siglo XVI)

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En Perú la evangelización comienza al mismo tiempo que la conquista. Pizarro llevó consigo a dos sacerdotes, el religioso dominico fray Vicente Valverde (que fue el primer obispo de Cuzco), y al clérigo secular Juan de Sosa. La cristianización, llevada por las Órdenes religiosas, se extendió rápidamente. En 1535 los mercedarios -llegados en los comienzos de la conquista- iniciaron su labor misionera en San Miguel de Piura, y desde allí se fueron hacia el sur. En 1539, avanzando hacia el norte, llegaron a Pasto. En 1556 erigieron la provincia de Cuzco, abarcando tierras de Perú, Bolivia, Norte de Argentina y Paraguay; tenían entonces 16 conventos y 17 doctrinas, con 114 sacerdotes. Más tarde fundaron la provincia de San Miguel de Lima, que a fines del siglo XVI tenían 161 sacerdotes en 13 conventos y 47 doctrinas.

Los franciscanos, establecidos en Lima desde 1535, se extendieron por todo el territorio, desde Quito (1538) hasta Potosí (1547). En 1553 tenían ya 18 casas desde Tierra Firme hasta Tucumán.

Los dominicos, llegados a Lima en 1532, centraron su actividad en la Ciudad de los Reyes y a sus alrededores y desde allí pasaron a misionar las regiones de Quito (1540), de la Paz y de La Plata.

Aunque en un principio sólo se dedicaron a evangelizar a los indios, más tarde, también trabajaron en las ciudades al aumentar la población española.

Los agustinos se desplegaron desde 1550 en dirección casi simultánea a Quito (1563) y a Cuzco – Arequipa.

Los jesuitas llegaron a Perú en 1568 y se instalaron en Lima, y después en Cuzco (1571), a donde los llevó el virrey Francisco de Toledo. Sucesivamente fundaron en Potosí (1574), Juli (1577) y Arequipa (1578). En 1601 tenían en Perú 150 sacerdotes, 80 de los cuales conocían las lenguas indígenas.

Tucumán fue una prolongación del Perú, mientras que el resto del Río de la Plata constituyó un foco evangelizador independiente, con su centro en Asunción.

Evangelización de América (III)

Las Órdenes religiosas en la Evangelización de América y su propagación por el Nuevo Mundo (Siglo XVI)

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La Orden franciscana a finales del siglo XVI estaba organizada en cinco provincias religiosas. Dato importante fue la creación de Colegios apostólicos para la formación de sus misioneros.

Los dominicos llegaron a México en julio de 1526. Eran ocho, pero sólo tres pudieron sobrevivir. Su expansión, de centro a sur hasta llegar a Guatemala, abarca dos polos de importancia desigual: valle de México y región mixtecozapoteca. Durante el siglo VI constituyeron cuatro provincias en Nueva España.

En 1533 se establecieron los agustinos, que siguieron tres rutas de expansión: 1) en dirección nordeste de la capital de Nueva España (Huasteca); 2) en dirección sur (Estado de Guerrero); y 3) la región de Toluca (Michoacán).

En 1572 llegaron los jesuitas. Comenzaron su acción evangelizadora en el nordeste de Nueva España. Establecieron misiones en el último decenio del siglo XVI en Sinaloa (1591) y Tepehuanes (1596), al NO mexicano, entre chichimecas.

Un último dato sobre el establecimiento de los misioneros en el antiguo imperio azteca: hacia 1570 había 74 conventos de franciscanos, 39 de dominicos y 40 de agustinos.

En Florida las primeras expediciones habían llevado consigo algunos misioneros de diversas Órdenes religiosas (trinitarios, franciscanos y dominicos), que trabajaron con dificultades para la sistematización de una evangelización ordenada de todos aquellos nativos sin conseguir la estabilización de su labor. En 1573 llegaban al territorios religiosos franciscanos que consiguieron establecerse de manera definitiva.

En América Central, Yucatán fue un floreciente centro de misiones franciscanas (1547), Guatemala fue de mercedarias (1536), franciscanas (1541) y dominicas (1537-50), mientras que Nicaragua fue evangelizada por franciscanos desde 1527 y por losa mercedarios desde 1528.

En la costa septentrional de Venezuela, después de los fallidos intentos de 1515-21, hubo tres focos estables de evangelización realizada por los dominicos: 1) Santa marta (1529); 2) Coro (1531), que sirvió de base para su expansión hasta el sureste; Cartagena de Indias (1534), de donde se inició la penetración misionera hacia el Sur y hacia el Oeste.

Con la llegada de los franciscanos y dominicos a Santa Fe de Bogotá (1550), esta ciudad se convirtió en base para la evangelización de Nueva Granada, en la que también intervinieron los agustinos a partir de 1575, los mercedarios, que llegaron en el año 1580, y los jesuitas, establecidos desde 1599.

Evangelización de América (II)

Las Órdenes religiosas en la Evangelización de América y su propagación por el Nuevo Mundo (Siglo XVI)

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La obra de cristianización de los territorios del Nuevo Mundo fue realizada principalmente por los religiosos. Desde 1493, un año después del Descubrimiento, estaban ya en América los franciscanos y los mercedarios; en 1510 llegaron los dominicos; después, en 1532, los agustinos y, finalmente, a partir de 1566, los hijos de san Ignacio de Loyola.

A estas cinco Órdenes se las considera y denomina Órdenes misioneras americanas, no porque se limitaran a la evangelización, sino porque el peso de esta última recayó casi exclusivamente en ellas.

Los religiosos adoptaron dos sistemas para llegar al Continente americano. Uno, previa selección y autorización del Consejo de Indias, era en calidad de misioneros. Desde 1493 a 1600 unos 5.428 religiosos realizaron el viaje por este sistema. Durante los siglos XV y XVI se realizaron 415 expediciones de misioneros a América bajo el mando de un superior y con destino preferente a territorios sin cristianizar o en vías de cristianización. Los gastos del viaje corrían por cuenta de la Real Hacienda, pues con la concesión a la Corona española por parte de la Santa Sede del derecho de patronato sobre la Iglesia en América estaba la obligación de enviar misioneros.

El otro sistema, sin carácter de misioneros y, por lo mismo, sin necesidad de aprobación del Consejo de Indias y sin gozar de la subvención regia. De esta forma se trasladaron a América durante el siglo XVI un número de religiosos no definido, aunque inferior al de los misioneros. El grupo de los no misioneros se dirigían a territorios ya evangelizados, cuya labor consistía en la actividad pastoral entre población ya cristiana.

La inmensa mayoría de los religiosos embarcados eran españoles. Sólo enel grupo de los misioneros habían 70 no españoles. Casi todos eran sacerdotes. Entre los que iban a misiones, sólo figuraban 118 estudiantes y 95 hermanos o coadjutores.

La evangelización y sus primeras experiencias misionales comenzaron en las Antillas. En 1493 llegaron a La Española los primeros misioneros -franciscanos y mercedarios-, que evangelizaron esta isla y las restantes del Caribe, donde también estuvieron los dominicos a partir de 1510.

Sería en las Antillas donde surgieron graves problemas misionales, entre otros, la rápida extinción de los indios. Hacia 1520 se calcula que vivían en La Española solamente 16.000 indios, de cerca del millón que debió haber en 1492. Esta mortandad atribuida en un principio a los abusos y brutalidades de los colonizadores, hoy se explica más bien -sin negar aquellos excesos- por los efectos del contacto entre dos razas tan distintas propicio para la transmisión de virus que originaban epidemias para las cuales no había inmunización ni defensas naturales.

A pesar de estos problemas iniciales, la empresa de evangelización se inició con muy buenos augurios.

Desde La española como base se hicieron tres intentos para una cristianización pacífica del norte de Venezuela: en 1514 por los dominicos en Cunamá; en 1515-20 por los franciscanos en el mismo sitio y por los dominicos en la zona próxima de Chichirivichi; y en 1521 por religiosos de ambas órdenes, de nuevo en Cunamá. Los tres intentos fracasaron por la sublevación de los indios.

Un segundo foco de irradiación evangelizadora fue Darién (Panamá9, donde desde 1514 los hijos de san Francisco y de santo Domingo misionaron territorios limítrofes.

A partir de 1521 empieza la evangelización de Nueva España, con la llegada de los franciscanos, aunque el mercedario P. Olmedo puede ser considerado como el primer apóstol de Nueva españa. Acompañó a Hernán Cortés en la conquista y murió en 1524. El 13 de agosto llegaron procedentes de Flandes, los primeros franciscanos: eran los sacerdotes belgas Juan Dekkers, Juan de Amberes y el lego Pedro de Gante. Los dos primeros acompañaron a Cortés en su malograda expedición a Honduras (octubre 1524). El lego Pedro residió en México el resto de su vida llegando a ser figura destacada en la historia eclesiástica y civil de Nueva España.

La evangelización ordenada y metódica comenzó con la llegada de los “doce” -18 de junio de 1524- dirigidos por fray Martín de Valencia. Pronto serían centenares, que abarcaron casi todo el territorio mexicano, convirtiéndolo en el campo más brillante de toda la evangelización americana. Poco después llegaron las otras Órdenes y, para facilitar la labor evangelizadora, se dividieron el territorio tomando la ciudad de México como centro: los agustinos se situaron al NO y al S; los dominicos, al SE; y los franciscanos al N y NE, llegando también al Yucatán. Cuando arribaron los jesuitas les fue encomendada la zona del extremo nordeste del México actual.

La Orden franciscana a finales del siglo Xvi estaba organizada en cinco provincias religiosas. Dato importante fue la creación de Colegios apostólicos para la formación de sus misioneros.

Los dominicos llegaron a México en julio de 1526. Eran ocho, pero sólo tres pudieron sobrevivir. Su expansión, de centro a sur hasta llegar a Guatemala, abarca dos polos de importancia desigual: valle de México y región mixtecozapoteca. Durante el siglo VI constituyeron cuatro provincias en Nueva España.

En 1533 se establecieron los agustinos, que siguieron tres rutas de expansión: 1) en dirección nordeste de la capital de Nueva España (Huasteca); 2) en dirección sur (Estado de Guerrero); y 3) la región de Toluca (Michoacán).

En 1572 llegaron los jesuitas. Comenzaron su acción evangelizadora en el nordeste de Nueva España. Establecieron misiones en el último decenio del siglo XVI en Sinaloa (1591) y Tepehuanes (1596), al NO mexicano, entre chichimecas.

Un último dato sobre el establecimiento de los misioneros en el antiguo imperio azteca: hacia 1570 había 74 conventos de franciscanos, 39 de dominicos y 40 de agustinos.

Evangelización de América (I)

Evangelización de América

Fue España la que abrió la comunicación entre Occidente y el Continente americano y la que, en gran parte, llevó al mismo la luz de la fe en Cristo, junto con Portugal. (…) En efecto, de Palos de la Frontera partieron las primeras carabelas, de vuestros lares salieron los primeros evangelizadores, a los que tantos otros han seguido hasta nuestros días. (…) He venido (…) a postrarme ante la Virgen del Pilar, Patrona de la Hispanidad, para dar gracias a Dios por esa gesta y por la contribución esencial de hombres y mujeres de España en una sin par obra de evangelización (San Juan Pablo II, Discurso en el aeropuerto de Zaragoza, 10.X.1984).

La obra de evangelización de América constituye una epopeya –gesta, tarea ingente y secular, una de las páginas más bellas en toda la historia de la evangelización llevada a cabo por la Iglesia, según san Juan Pablo II- sólo comparable (aunque por desgracia mucho menos conocida) a la del descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo. Tan increíbles como las hazañas de Hernán Cortés en el impero azteca o las de Pizarro en Perú, fueron las correrías apostólicas de santo Toribio Alonso de Mogrovejo, que recorrió a pie o en mula millares de kilómetros a través de montañas y selvas en viajes interminables y que bautizó por sus manos a varios cientos de miles de indios. En 1594 el santo arzobispo de Lima en carta dirigida al rey Felipe II escribía haber recorrido en mula 15.000 kilómetros y confirmado a medio millón de personas; o las de san Francisco Solano, que en el más puro estilo franciscano recorrió durante años la Pampa y el Chaco sin más impedimenta que su altar portátil, su crucifijo y su violín.

Una evangelización que fue posible por el esfuerzo y la generosidad de todo un país. Las palabras de agradecimiento de san Juan Pablo II en Zaragoza son bien elocuentes de la labor realizada: ¡Gracias, pues, en nombre de la Iglesia! ¡Gracias a aquellas familias españolas que en los cuarenta primeros años después de descubrirse el Nuevo Mundo enviaron allí cerca de 3.000 religiosos y unos 400 clérigos! ¡gracias porque, en estos cinco siglos, más de 200.000 misioneros españoles han marchado a servir a la Iglesia en Hispanoamérica!

A pesar de las deficiencias y flaquezas que hubo -como en toda empresa realizada por hombres- en la labor evangelizadora, se trata de una obra colosal por sus dimensiones, por la rapidez con que se realizó y por las circunstancias que la acompañaron.

Martín Lutero (y XII)

Martín Lutero

Una vida tormentosa

(y XII)

Cronología

10 de noviembre de 1483. Nace Martín Lutero, en Eisleben.

1484-1487. Estancia de Lutero en Mansfeld.

Primavera de 1497. Se traslada el futuro Reformador a Magdeburgo.

1498-1501. Lutero cursa los estudios preuniversitarios en Eisenach.

24 de febrero de 1500. Nace en Gante Carlos V.

1501. Lutero inicia sus estudios universitarios en la Universidad de Erfurt.

5 de enero de 1505. Recibe el birrete negro y el anillo de Magister artium.

17 de julio de 1505. Ingresa en el monasterio agustino de Erfurt.

3 de abril de 1507. Es ordenado sacerdote.

2 de mayo de 1507. Celebra su primera misa.

Otoño de 1508. Se traslada a la Universidad de Wittenberg para seguir estudios teológicos.

9 de marzo de 1509. Supera el examen bíblico final como bachiller bíblico y vuelve a Erfurt.

1510-1511. Viaje a Roma.

18 de octubre de 1512. Obtiene el título de doctor en teología por la Universidad de Wittenberg.

6 de marzo de 1513. Elección de León X.

Verano de 1513. Comienza Lutero su docencia universitaria en Wittenberg, explicando el Salterio.

31 de octubre de 1517. Fijación de las 95 tesis en la Colegiata de Todos los Santos, de Wittenberg.

1518. Conoce a Melamchton.

Verano de 1518. Se abre proceso en Roma contra Lutero.

16 de octubre de 1518. Huye de Augsburgo, donde había acudido para entrevistarse con el cardenal Cayetano.

9 de noviembre de 1518. León X publica la bula Cum postquam, sobre las indulgencias.

1519. Muere el emperador Maximiliano. Elección de Carlos V como emperador de Alemania.

27 de junio al 16 de julio de 1519. Disputa de Leipzig.

30 de agosto de 1519. Condena de la doctrina de Lutero por la Universidad de Colonia.

7 de noviembre de 1519. Condena de la Universidad de Lovaina.

15 de junio de 1520. Bula Exsuge, Domine, que condena 41 proposiciones de los escritos de Lutero.

10 de diciembre de 1520. Lutero quema la bula Exsurge, Domina y un codex de Derecho Canónico.

3 de enero de 1521. Condena y excomunión de Lutero mediante la bula Decet Romanum Pontificem.

1521. Condena de la Universidad de La Sorbona. Dieta de Worms.

25 de mayo de 1521. Carlos V declara proscrito a Lutero.

26 de mayo de 1521. El Emperador firma el Edicto de Worms, que es la primera condena civil de Lutero.

1521-1522. Lutero se rfeugia en Watburg.

1 de diciembre de 1521. Muere León X.

Marzo de 1522. Vuelta de Lutero a Wittenberg.

1522-1533. Dieta de Nüremberg.

1525. Finaliza la “guerra de los campesinos” comenzada el año anterior.

5 de mayo de 1525. muerte de Federico el Sabio de Sajonia.

Junio de 1525. Matrimonio de Lutero con Catalina Bora.

25 de junio de 1526. Se inaugura la Dieta de Spira.

1 al 3 de octubre de 1529. Diálogo de Marburgo.

1529. Nueva Dieta en Spira. Los luteranos protestaron, de ahí comenzaron a ser llamados protestantes.

1530. Dieta de Augsburgo. Destierro de Lutero a Coburgo. Confesión luterana de Augsburgo.

1531. Lutero en Prestach. Creación de la Liga Esmalcalda.

16 de agosto de 1532. Muerte de Juan de Sajonia, protector de Lutero.

1534. Lutero termina la traducción de la Biblia al alemán.

2 de julio de 1536. Convocatoria de un concilio general hecha por el papa Paulo III.

18 de febrero de 1537. Enfermedad grave de lutero.

18 de febrero de 1546. Muerte de Martín Lutero en su ciudad natal.

22 de febrero de 1546. Es enterrado Lutero en Wittenberg.

13 de diciembre de 1545 a 3 de febrero de 1548. 1ª fase del Concilio de Trento.

1 de mayo de 1551 a 28 de abril de 1552. 2ª fase del Concilio de Trento.

18 de enero de 1562 a 4 de diciembre de 1563. 3ª fase del Concilio de Trento.

1983. Los protestantes celebran el V centenario de Lutero. La Iglesia católica conmemora el 1950 aniversario de la Redención con el Año Santo de la Redención.