Archivo de la categoría: Efemérides

La cueva de Belén

La cueva de Belén

La población de Belén rebasa los 34.000 habitantes, de los que 11.000 son cristianos. En tiempos de Jesús su fama radicaba en su historia y en las promesas que se le hicieron. Allí había nacido el rey David, que creció entre sus ovejas, y en Belén fue ungido rey de Israel por el profeta Samuel.

Sobre la Cueva de Belén se levanta la vieja Basílica de la Natividad del Señor. Pero si vas a visitarla no busques una gran portada basilical. Es verdad que en sus orígenes tuvo tres grandes puertas, pero las dos de los lados fueron tapiadas. La del centro conserva el arco gótico, pero más tarde por temor a los ladrones y a que los soldados turcos convirtieran la basílica en un establo la tapiaron y sólo dejaron una pequeña puerta de 1,34 de alto por 0,80 de ancho.

Al traspasarla nos sorprende la majestuosidad de la Basílica. Buscamos la Cueva, bajamos por una escalera de mármol en la estrecha puerta. Aquí nació Jesús, pero al estar junto a la entrada, y para evitar el aire frío de la noche, María tomó al Niño en sus brazos lo envolvió y lo colocó en otro rincón más resguardado, donde estaba el pesebre.

La Ciudad Santa (Jerusalén)

Tus umbrales, Jerusalén

Jerusalén aparece en la historia en el tercer y segundo milenio antes de Cristo, aunque con distintos nombres. La primera vez que se cita en la Biblia es cuando Abrahán volvía de rescatar a su sobrino Lot y los suyos de manos de una coalición de reyes, a quienes Abrahán venció. Jerusalén significa la ciudad de la paz, cuando difícilmente se encontrara otra ciudad más veces machacada por la guerra. Es la ciudad sagrada para las tres grandes religiones monoteístas: judía, cristiana y musulmana. Para los judíos porque es la ciudad de David, por derecho de conquista y porque allí estableció su reino. Para los cristianos allí está el Santo Sepulcro, testigo de la resurrección de Cristo, donde tuvo origen el cristianismo. Para los musulmanes es la santa, desde donde según sus creencias Mahoma subió al cielo.

La ciudad sagrada es la Jerusalén circundada de murallas. La ciudad santa a la que canta y por la que suspira el creyente es esa viaja ciudad con sus barrios judíos, cristiano y árabe, de calles estrechas, de revueltas constantes, con su zoco tradicional. Allí los judíos rezan lastimeros ante el Muro de las Lamentaciones; los musulmanes oran en la inmensidad de la Mezquita de El-Aksa; y los cristianos recorremos la vía dolorosa y nos postramos ante el sepulcro vacío para sentir después el gozo de la Resurrección.

El cuarto Rey Mago

El cuarto Rey Mago

Hay una leyenda que sin ser parte de la Revelación, nos enseña lo que Dios espera de nosotros.

Se cuenta que había un cuarto Rey Mago, que también vio brillar la estrella sobre Belén y decidió seguirla. Como regalo pensaba ofrecerle al Niño un cofre lleno de perlas preciosas. Sin embargo, en su camino se fue encontrando con diversas personas que iban solicitando ayuda.

Este Rey Mago las atendía con alegría y diligencia, e iba dejándoles una perla a cada uno. Por eso fue retrasando su llegada y vaciando su cofre. Encontró muchos pobres, enfermos, encarcelados y miserables, y no podía dejarlos desatendidos. Se quedaba con ellos el tiempo necesario para aliviarles sus penas y luego procedía su marcha, que nuevamente era interrumpida por otro desvalido.

Sucedió que cuando por fin llegó a Belén, ya no estaban los otros Magos y el niño había huido a Egipto, pues el Rey Herodes quería matarlo. El Rey Mago siguió buscándolo, ya sin la estrella que antes lo guiaba.

Buscó y buscó y buscó… y dicen que estuvo más de treinta años recorriendo la tierra, buscando al Niño y ayudando a los necesitados. Hasta que un día llegó a Jerusalén justo en el momento en la multitud enfurecida pedía la muerte de un pobre hombre. Mirándolo, reconoció en sus ojos algo familiar. Entre el dolor, la sangre y el sufrimiento, podía ver en sus ojos el brillo de aquella estrella. Aquel miserable que estaba siendo ajusticiado era el Niño que por tanto tiempo había buscado.

La tristeza llenó su corazón, ya viejo y cansado por el tiempo. Aunque aún guardaba una perla en su bolsa, ya era demasiado tarde para ofrecérsela al Niño que ahora, convertido en hombre, colgaba de una Cruza. Había fallado en su misión. Y sin tener a dónde más ir, se quedó en Jerusalén para esperar que llegara su muerte.

Apenas había pasado tres días cuando una luz aún más brillante que mil estrellas llenó su habitación. ¡Era el Resucitado que venía a su encuentro! El Rey Mago, cayendo de rodillas ante Él, tomó la perla que le quedaba y extendió la mano mientras hacía una reverencia. Jesús le tomó tiernamente y le dijo:

“Tú no fracasaste. Al contrario, me encontraste durante toda tu vida. Yo estaba desnudo, y me vestiste. Yo tuve hambre, y me diste de comer. Tuve sed y me diste de beber. Estuve preso, y me visitaste. Pues yo estaba en todos los pobres que atendiste en tu camino. ¡Muchas gracias por tantos regalos de amor! Ahora estarás conmigo para siempre, pues el Cielo es tu recompensa”.

La historia no requiere explicación… nosotros somos el cuarto Rey Mago y Jesús espera que le encontremos en cada persona necesitada que se cruce en nuestro camino… hoy termina el tiempo litúrgico de Navidad… pero deseo que la Epifanía -ese encuentro con Jesús que vive en cada hermano y hermana que sufre- nos acompañe durante todos los días de este año que comienza.

Poesía “Tu Casa”, de José Ramón de Dolarea, dedicada a san Josemaría Escrivá

Poesía titulada “Tu Casa” del poeta José Ramón de Dolarea, dedicada a san Josemaría Escrivá

En un 9 de enero

quiso Dios que nacieras

en Barbastro, para llenar el mundo

de verde primavera.

Y las puertas se abrieron al milagros

tal vez en esa fecha

porque de fuente limpia

manaron aguas nuevas.

Tuviste, como premio, en pocos años

el mundo por herencia

y un hogar en los cinco continentes

hoy habla de tu siembra.

Soñador en el viento

¡se queda uno tan corto cuando sueña!

Pescador por el tiempo y el espacio

¡vas con las redes llenas!…

San Juan Bautista

Existen muchas personas, cristianos y no cristianos, que “pierden la propia vida por la verdad. Cristo dijo “yo soy la Verdad”, por lo tanto quien sirve a la verdad sirve a Cristo. Una de estas personas, que dio la vida por la verdad, es Juan el Bautista: el 24 de junio es su fiesta grande, la solemnidad de su nacimiento. Juan fue elegido por Dios para preparar el camino a Jesús, y lo indicó al pueblo de Israel como el Mesías, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Juan se consagró totalmente a Dios y a su enviado, Jesús. Pero al final, ¿qué sucedió? Murió por causa de la verdad, cuando denunció el adulterio del rey Herodes y Herodías. ¡Cuántas personas pagan a caro precio el compromiso por la verdad! Cuántos hombres rectos prefieren ir a contracorriente, con tal de no negar la voz de la conciencia, la voz de la verdad. Personas rectas, que no tienen miedo de ir a contracorriente. Y nosotros, no debemos tener miedo. Entre vosotros hay muchos jóvenes. A vosotros jóvenes os digo: No tengáis miedo de ir a contracorriente, cuando nos quieren robar la esperanza , cuando nos proponen estos valores que están pervertidos, valores como el alimento en mal estado, y cuando el alimento está en mal estado, nos hace mal. Estos valores nos hacen mal. ¡Debemos ir a contracorriente! (Papa Francisco).

Evangelización de América (VIII)

La pedagogía misionera

Los métodos de catequización de los misioneros españoles utilizados en América, en un principio fueron similares a los seguidos en Granada tras la conquista. En un primer período de euforia se pretendió seguir la denominada “técnica del perfeccionamiento”, partiendo de las tradiciones indígenas; hasta que el peligro de sincretismo o fusión de religiones aconsejaron a los religiosos dejar la utilización de las semejanzas entre las religiones indígenas y el cristianismo.

Después se siguió el procedimiento drástico de la tabula rasa, es decir, el destruir todo rasgo de idolatría, para empezar a construir desde cero. Este sistema comportaba una auténtica desilusión sobre la capacidad del indio para asimilar la doctrina que se le explicaba. El primer obispo de Quito, en un informe, aseguraba que sus catecúmenos no podían rebasar el nivel mental de los españoles de quince años y no se podía pasar de ahí. Esta consideración del indio como un perpetuo menor de edad predominó en las misiones americanas hasta fines del siglo XVI. Los misioneros -que trataban a los indios con indulgencia- se contentaban , debidos a la consideración anterior, con progresos lentos.

Para la instrucción de los indios -con espíritu poco capaz de abstracción-, los misioneros tuvieron que emplear procedimientos destinados a impresionar los sentidos y a vincular las ideas a la totalidad del cuerpo y de la sensibilidad. El P. Antonio de Roa, hablando del infierno, se lanzó sobre carbones ardientes e hizo observar a los indios que si no podían soportar aquel dolor, cómo sería el fuego eterno. Cada vez que encontraba o erigía una cruz, se hacía injuriar y golpear, puesto que Jesucristo sufrió todo esto para redimir los pecados de los hombres. De este modo fijaba en la memoria de los indios el recuerdo de sus enseñanzas.

Como el alfabeto era muy abstracto para los indios y su uso implicaba una revolución intelectual, era preciso asociar la representación de las letras con la de unos objetos que el indio pudiera manejar, razón por la cual los misioneros en su catequesis también se valieron de cuadros que constituían un catecismo en imágenes, de la representación de los misterios de la religión cristiana.

Por último, debido a la obra del P. Acosta, los misioneros llegaron a constatar un tercer método, que pudiéramos llamar “técnica de comprensión”, intermedio hasta cierto punto de los otros dos. Había de partir de la tradición indígena, para utilizarla como medio de penetrar los secretos del alma del indio y su auténtica personalidad: sólo con este conocimiento profundo por parte del misionero del extraño mundo interior que tiene delante podrá enfrentarse con sus problemas espirituales.

Y enseñaron también los misioneros con el ejemplo, viviendo lo que enseñaban. Dieron ejemplo de la entrega total al prójimo para grabar su enseñanza en los espíritus. Vivían con los indios y morían por ellos, totalmente identificados. Sus fatigas y privaciones eran tales que la mortalidad entre los religiosos alcanzó grandes proporciones.

Basados en el principio de que “para ser cristianos los indios necesitaban primeros ser hombres”, los misioneros trataron de civilizarlos. El empeño revistió dos facetas: la concentración de los indios en poblados y la acomodación de su sistema de vida a la dignidad humana. Los religiosos procuraron la concentración de los indios bajo su dirección, así como el aislamiento de los mismos del contacto -a veces- corruptor de los blancos. Los misioneros edificaron poblados con casas de varias piezas, colegios e iglesias. Enseñaron a los indios a vestirse y alimentarse convenientemente. Construyeron fuentes, canalizaciones, acueductos.

La concentración en poblados, además de tener su aspecto civilizador, evitaba una diseminación que dificultaba la labor evangelizadora y que constituía una fuente de actos idolátricos, por lo que el tema fue abordado en varios concilios. Así tenemos que la concentración, denominada entonces “reducción”, fue ordenada por la Junta eclesiástica de México de 1546, por el I y III concilios de esta ciudad (1555 y 1585) y el III de Lima (1582-83).

Evangelización de América (VII)

Organización territorial (continuación)

B) Parroquias y doctrinas. Las diócesis estaban integradas por otras dos circunscripciones, denominadas parroquias y doctrinas según estuviera por hispanocriollos o por indios convertidos respectivamente.

Las parroquias tenían por titular al párroco, preferentemente del clero secular, pero a veces, cuando no había suficiencia de clero diocesano, eran regidad por religiosos.

Sin embargo, en las doctrinas se encontraba al frente el doctrinero o párroco de indios, que en la mayoría de los casos pertenecían a las Órdenes religiosas. Cada doctrina solía constar de una “cabecera” o pueblo principal y de un número no fijo de “aledaños” o “estancias”.

Para hacernos una idea de la diversidad existente entre las doctrinas, veamos los casos siguientes:

La diócesis de Michoacán tenía en 1565 siete doctrinas, cada de ellas con un número de “estancias” que variaban entre dos y 22, hasta un total de 72, algunas de ellas situadas a más de 20 leguas de la “cabecera” y todas atendidas por siete religiosos y cuatro clérigos.

La diócesis de Yucatán tenía en 1586 doce doctrinas, 122 “estancias” (que oscilaban entre cuatro y 23 por doctrina), distantes entre dos y 30 leguas de la “cabecera”, atendidas por 38 religiosos y habitadas por unos 30.000 indios.

Tanto las parroquias como las doctrinas dependían directamente del obispo diocesano, aún cuando los doctrineros y algunos párrocos fueran religiosos.

C) Misiones. Los territorios indios aún no cristianizados, recibían el nombre de misiones, independientemente del hecho de estar ubicados o no dentro de una diócesis. Las relaciones de las misiones con el obispo eran de hecho nulas, debido a la exención y privilegios de las Órdenes religiosas, ya que, como norma, eran casi siempre religiosos los que estaban al frente de las misiones.

Las misiones de un territorio caracterizado étnica o geográficamente solían correr al cargo de la misma Orden. Una vez cristianizado, el territorio se convertía en doctrina.

 

Historia de la Navidad (y VII)

Historia de la Navidad

La Navidad en el mundo

Chipre. La Navidad es la fiesta más importante junto con la Semana Santa para los cristianos ortodoxos. En esta época destacan sobre todo las liturgias. Los más tradicionales ayuna 40 días, en los que solamente comen verduras renunciando a las carnes y a las grasas. El día de Navidad Papá Noel llega con muchos regalos especialmente con ropa nueva. Durante los días navideños, los niños van por las casas cantando Kalanda, canciones bizantinas, se les da a veces dinero, pero sobre todo reciben dulces. El día25 es cuando la familia se reúne.

Australia. Desde 1937 en Melbourne se celebran los Villancicos a la Luz de las Velas en la víspera de Navidad. Esa noche la gente se reúne a cantar villancicos iluminados tan solo por las velas.

Bolivia. En la Nochebuena las familias van a Misa del gallo para celebrar el nacimiento de Jesús. Terminada la misa, en algunas iglesias se saca al niño en procesión para que se dé un paseo por las calles de la ciudad. Después, todos, ya en sus casas, bailan villancicos al pie de los nacimientos para alegrar al Niño hasta el amanecer. Los villancicos son interpretados con instrumentos tradicionales.

Chile. Las familias instalan un pino de Navidad, ornamentado con luces y guirnaldas. También -usualmente a los pies del árbol- se ubica el pesebre, que son pequeñas figuras que representan al Niño Jesús, a la Virgen María, San José, los Reyes Magos, los pastores, ángeles y animales que compartían el establo en que nació Jesús. La víspera de Navidad -o Nochebuena- las familias se reúnen y cenan. Y pasada la medianoche, se intercambian regalos. Además se acude a las parroquias para participar en la misa de medianoche en que se anuncia y celebra el nacimiento de Cristo.

México. La Navidad es un acontecimiento familiar muy especial. Se realizan dramatizaciones de la escena en la que María y José buscan un lugar para pasar la noche en Belén. María va montada en un burro y es acompañada por un coro de niños que golpean en las puertas para pedir hospedaje para la pareja. Obviamente, esta convencido que nadie les ofrezca hospedaje, como efectivamente sucedió siglos atrás.

Honduras. La Navidad se celebra como una fiesta religiosa y de convivencia familiar. Durante los doce días anteriores al 24 de diciembre en los hogares se celebran las posadas. La familia anfitriona recibe a quienes participan de las posadas con una deliciosa cena. Los peregrinos entran cantando villancicos.

India. Se hacen representaciones del nacimiento de Cristo en el exterior de las catedrales, ya sea con actores o títeres.

Inglaterra. Desde la Edad Media los ingleses realizan los llamados mummings, que son representaciones en que participan personas enmascaradas. Estas obras son tradicionales en las escuelas y en iglesias de pequeños pueblos. Otra costumbre es colgar muérdago en lo alto. Según la tradición, las parejas que se paren bajo el muérdago deben darse un beso. También es tradicional revolver el pudding de Navidad, un postre tradicional. La mezcla debe ser revuelta en el primer domingo de Adviento por cada miembro de la familia en dirección este-oeste para conmemorar la visita de los Reyes Magos al Niño Jesús, mientras tanto se pide un deseo en forma secreta. El 26 de diciembre es conocido como Boxing Day. Ese día se abren las cajas de caridad de las parroquias para que su contenido se distribuya entre las familias pobres.

Guatemala. Los villancicos navideños marcan el inicio de un diverso desfile de tradiciones guatemaltecas. Las fiestas se inician el 7 de diciembre con la Quema del Diablo, pintoresca tradición que lleva a los guatemaltecos a buscar dentro de sus hogares aquellos materiales que ya no utilizan y armar con ellos una fogata para representar así que “sacan” al maligno de su casa. Así mismo, los más jóvenes van en busca de árboles secos llamados chiriviscos para alimentar el fuego. Un día después, la celebración de la Inmaculada Concepción da alegría a las calles aledañas a cualquier parroquia católica. Bombas y música son las principales notas con las que los guatemaltecos creyentes rinden homenaje a la Virgen. El 12 de diciembre, los niños son vestidos con trajes típicos y presentados en la diversas iglesias en las que se venera la imagen de la Virgen de Guadalupe. A partir del 16 de diciembre las imágenes de José y María tocan a las puertas de diferentes hogares simulando pedir posada como lo hicieron en la noche del 24 de diciembre al llegar a Belén. Las imágenes de los dos santos se quedan por una noche en cada casa. En los hogares se ponen los belenes, que son muestras artísticas dignas de admirar. El 25 de diciembre a las cero horas, la imagen del Niño Jesús es colocada en el belén. Después del nacimiento del Niño, en Guatemala se viven tradiciones tales como el rezo de una Novena, la adoración de la imagen del Niño en muchas iglesias católicas y el robo de Jesús Infante. Sí, en un descuido del dueño de alguna casa, un familiar o amigo extrae la imagen del Niño y se la “roba”. Cuando el propietario de la imagen se percate del hurto, deberá esperar que el “ladrón” devuelva a Jesús, ofreciendo una fiesta para celebrar la aparición de éste. Luego de pasada la Navidad, los “portales” quedan preparados para el 6 de enero y la colocación de las figuras de los Reyes Magos. Luego de esa fecha se escoge cualquier día antes de la fiesta de la Presentación del Niño en el Templo (fiesta de la Candelaria) para rezarle al Niño y de esa forma recoger los adornos y quitar el nacimiento y dar por concluida la Navidad.

Historia de la Navidad (VI)

Historia de la Navidad

El Adviento, prólogo de la Navidad

La celebración de la Navidad viene precedida por el Adviento. La Iglesia con sabia pedagogía establece programa y calendario que preparan el acontecimiento de la venida de Cristo. Es el Adviento, prólogo del libro de la Navidad sin cuya lectura reflexiva resulta imposible su comprensión. Este tiempo litúrgico son cuatro semanas de catequesis y de contemplación para preparar el nacimiento del Redentor.

El Adviento tiene semejanza con el Antiguo Testamento, que es todo un canto de esperanza. A raíz de la caída de los primeros padres se cerró el Cielo. Pero Dios, siempre bueno y providente, prometió redimir al hombre. Desde la promesa hasta su cumplimiento pasaron miles de años, en los cuales Dios preparó al Pueblo elegido para la llegada del Mesías. La Iglesia quiere que los cristianos sientan, con anhelo y confianza, la impaciente angustia de la espera; puesto que así, Cristo Jesús, deseado con tanto afán tendrá al llegar una mejor acogida.

Costumbre propia del Adviento es la corona de Adviento, que es signo que expresa la alegría de este tiempo preparatorio de la Navidad. La corona está formada por un aro adornado con ramas verdes y cuatro cirios de color rojo que simbolizan las cuatro semanas del Adviento. El encender semana tras semana los cuatro cirios de la corona muestra la ascensión gradual hacia la plenitud de la luz de Navidad. El color verde de la corona significa la vida y la esperanza.

Historia de la Navidad (V)

Historia de la Navidad

El mensaje de la Navidad

La Navidad envuelve todo el mes de diciembre en un ambiente festivo y familiar, popular y consumista. Pero la Navidad es algo distinto: ¡Dios se ha hecho hombre en el Niño Jesús, porque ha querido hacerse como nosotros desde el principio, desde el nacimiento hasta la resurrección! Éste es el gran mensaje de Navidad. Es lógico el clima festivo de la Navidad pues si hacemos alegría cuando nace uno de nos, ¡cuánto más! naciendo Dios. Esta alegría de los días navideños cuenta con una mayoría de defensores, pero hay una minoría escéptica, indiferente o amargada, que no ven la diferencia entre estos días y los restantes del año, ni la razón para la felicidad, el gozo y la esperanza. Para los cristianos Navidad significa Dios con nosotros. También en la actualidad, en medio de un laicismo militante por parte de algunos, se quiere quitar el sentido cristiano de estas celebraciones para sustituirlo por el de unas fiestas de fin año, o por un período de vacaciones para disfrutar de los deportes de invierno. Botón de muestra es la felicitación que recibieron en diciembre de 2005 los funcionarios de un ministerio: la titular del mismo les felicitaba las fiestas del solsticio de invierno. Por eso es bueno recordar las palabras de san Juan Pablo II dirigidas a los jóvenes en las navidades de 1979: Mantened vivo el sentido verdadero de la Navidad; sed siempre conscientes de su significado auténtico: Jesús ha nacido para cada uno de nosotros, para cada hombre, para cada muchacho y muchacha, incluso aunque no le sepan ni estén enterados; han nacido para amarnos, para salvarnos, para enseñarnos el sentido verdadero de la vida. Por ello mantened siempre viva la alegría de la Navidad que es una alegría inmensa, interior, sobrenatural.