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En el día de la Patrona de la Guardia Civil, la Virgen del Pilar

Oración del Guardia Civil

Dios de bondad, de justicia y de paz; escucha la oración con que te invoco. Soy Guardia Civil, y quiero ser de verdad cristiano. Tengo que ser fuerte, pero ayúdame a no ser violento. Tengo que mantenerme siempre vigilante y el arma disponible, pues a veces la maldad y el crimen me obligarán a usar la fuerza. Ayúdame a que nunca me domine la ira o el odio cuando intento salvaguardar vidas y convivencia. Haz, Señor, que la gente entienda el sentido de mi servicio: que lo comprendan ante todo los más cercanos, mi propia familia, a quienes tantas veces no atiendo como quisiera; que lo comprendan todos los ciudadanos, incluso los que a veces se creen perjudicados por mí. Fortaléceme, Dios mío, cuando arriesgo mi bienestar o siento miedo por mi vida. Que la Virgen del Pilar, Madre de tu Hijo y Madre nuestra, me proteja en tu nombre; y mantenga mi vida en la auténtica paz que procede de Ti. Amén.

Oración a San Roque para que nos libre de la pandemia

Glorioso san Roque, especial protector contra enfermedades, pestes y contagios. Las virtudes que practicaste y tus méritos te hacen poderoso intercesor ante Dios. Dios ha querido obrar por tu medio infinitas maravillas. La Iglesia te declaró protector especial contra pestes y enfermedades contagiosas. Con confianza acudimos a ti.Presérvanos de toda peste del alma o del cuerpo… y dirige nuestros pensamientos, palabras y acciones según la voluntad de Dios.

Oración a la Virgen para pedir el fin de la pandemia del coronavirus

Oración compuesta por el papa Francisco

Oh María,

Tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y esperanza. Nosotros nos encomendamos a Ti, salud de los enfermos, que ante la Cruz fuiste asociada al dolor de Jesús manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación del Pueblo Romano, sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás para que, como en Caná de Galilea, pueda regresar la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos. Y ha tomado sobre sí nuestros dolores para llevarnos, a través de la Cruz, al gozo de la Resurrección. Amén.

Bajo tu protección, buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies las súplicas de los que estamos en la prueba y líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!

Invocaciones a la Virgen María (y X)

¡Oh María, Reina del Purgatorio!, te ruego por aquellas almas que están en el Purgatorio por las cuales tengo o puedo tener alguna obligación, sea de caridad o de justicia. Dígnate escuchar mi súplica y haz que pronto encuentren el refrigerio eterno.

¡Oh María, Reina de la Iglesia Purgante!, te ruego por las almas del Purgatorio más abandonadas y olvidadas por las cuales nadie ruega, para que Tú, Madre, te acuerdes de ellas y les apliques los méritos de la Pasión de Jesús, los tuyos y los de los Santos.

¡Oh María, Reina de las benditas ánimas del Purgatorio!, te ruego por aquellas almas que han de salir más pronto de aquel lugar de penas, para que cuanto antes vayan a cantar en tu compañía de las eternas misericordias del Señor.

¡Oh María, Reina de todos los fieles difuntos!, te ruego de manera especial por aquellas almas que han de estar más tiempo padeciendo en ese lugar de expiación y de purificación. Ten compasión de ellas, ya que no pueden merecer sino sólo padecer; abrevia sus penas y derrama sobre las mismas el bálsamo de tu consuelo.

¡Oh María, Reina vencedora de la muerte!, te ruego de un modo especial por aquellas almas que más padecen en el Purgatorio. Es verdad que todas sufren aceptando las penas para satisfacer a la divina Justicia, pero sus padecimientos son atroces, como nadie puede imaginar. Intercede por ellas, y Dios escuchará tu plegaria.

Invocaciones a la Virgen (IX)

Santa María, Virgen fiel, bendíceme y concédeme la gracia de profesar y confesar con valor y abiertamente, sin respetos humanos, la fe que he recibido en el Bautismo.

Santa María, Madre de la Iglesia, bendíceme y concédeme la gracia de amar a la Santa Iglesia y de demostrarle siempre mi amor con la prueba de los hechos.

Santa María, Reina de los Apóstoles, bendíceme y concédeme la gracia de ayudar a la defensa y aumento de la fe, en cuanto me sea posible, con la palabra y con el testimonio de mi vida.

Santa María, Reina de la paz, bendíceme y concédeme la gracia de amar a mi prójimo, y haz que reine entre todos los pueblos de la tierra la concordia y la paz.

Santa María, Gloria del Espíritu Santo (Madre mía), bendíceme y concédeme la gracia de conformar plenamente mi vida a los Mandamientos de Dios y de la Iglesia, para perseverar en el amor de Dios.

Invocaciones a la Virgen María (VIII)

Santa María, Hija predilecta del Padre y Madre del mismo Dios, te venero y bendigo por esta singular prerrogativa, que te ensalza sobre todos los hombres y Ángeles. Por ella te pido que te compadezcas de mí en mis necesidades.

Santa María, Madre de Cristo Rey y Madre mía. Acuérdate que Jesús, pendiente de la Cruz, te constituyó Madre de los hombres para que los cuidara y los guiara hacia la patria celestial. Muéstrate siempre como Madre.

Santa María, Reina de la misericordia (Reina de cielos y tierra), haz manifiesto en favor de tus hijos el gran poder que Dios te ha concedido; y te pido que me defiendas en todas las tentaciones del enemigo de mi alma.

Santa María, Medianera de todas las gracias por disposición divina. Consígueme lo que más necesito para la salvación de mi alma.

Santa María, Virgen purísima y sin mancha. Alcánzame la gracia de conservar siempre el corazón limpio, para que en la eternidad goce de la visión de Dios.

Invocaciones a la Virgen María (VII)

Oh María, por tu santa vida, consígueme de tu divino Hijo la gracia de vivir una vida santa, siempre en gracia de Dios.

Oh María, por tu bendita dormición, alcánzame una muerte libre de todo pecado.

Oh María, por tu gloriosa Asunción al Cielo en cuerpo y alma, alcánzame la salvación de mi alma y gozar eternamente de tu compañía.

Oh María, por tu exaltación sobre los Ángeles y por tu poder sobre los demonios, haz que yo venza siempre a los enemigos de mi alma y que sepa dominar mis pasiones.

Oh María, por tu coronación como Reina de Cielos y tierra, y por haber sido elegida Abogada de todos los hombres, consígueme una filial confianza en Ti y acuérdate de mí en todas mis necesidades, peligros y tentaciones.

Invocaciones a la Virgen María (VII)

Oh María, por tu santa vida, consígueme de tu divino Hijo la gracia de vivir una vida santa, siempre en gracia de Dios.

Oh María, por tu bendita dormición, alcánzame una muerte libre de todo pecado.

Oh María, por tu gloriosa Asunción al Cielo en cuerpo y alma, alcánzame la salvación de mi alma y gozar eternamente de tu compañía.

Oh María, por tu exaltación sobre los Ángeles y por tu poder sobre los demonios, haz que yo venza siempre a los enemigos de mi alma y que sepa dominar mis pasiones.

Oh María, por tu coronación como Reina de Cielos y tierra, y por haber sido elegida Abogada de todos los hombres, consígueme una filial confianza en Ti y acuérdate de mí en todas mis necesidades, peligros y tentaciones.

Invocaciones a la Virgen María (VI)

Oh María, modelo de oración. Alcánzame espíritu de oración, ya que tanto lo necesito para acrecentar mi fe, santificarme en el trabajo cotidiano y vencer las tentaciones.

Oh María, modelo de paciencia, de tus labios nunca salió la más insignificante queja contra la Providencia, a pesar de los muchos dolores que sufriste. Consígueme esta virtud.

Oh María, modelo de santidad, a quien todos llaman santísima por antonomasia. Hazme santo, pues así lo quiere Dios y, también, Tú, Madre mía.

Oh María, modelo de piedad. Ayúdame en el cumplimiento de mis prácticas cristianas y haz que siempre dé buen ejemplo.

Oh María, modelo de perseverancia. Te pido que me alcances de tu Santísimo Hijo la perseverancia en la gracia de Dios para que en gracia viva y en gracia de Dios muera.

Invocaciones a la Virgen María (V)

Oh María, modelo de fe, que creíste sin vacilar ni un instante la palabra del Arcángel san Gabriel, y Dios obró en Ti cosas maravillosas. Aumenta mi fe sin la cual no puedo agradar a Dios, ni entrar en la bienaventuranza del Cielo.

Oh María, modelo de esperanza, que esperaste la venida del Redentor, que se hizo Hijo tuyo, y con segura confianza el cumplimiento de todas las promesas de Jesús. Aumenta en mí la virtud de la esperanza.

Oh María, modelo de caridad, que amaste a Dios como ninguna otra criatura le ha amado, y me amas a mí, también hijo tuyo, como cariñosa Madre. Aumenta en mí la caridad de la que tanto necesito.

Oh María, modelo de humildad, que te llamaste la esclava del Señor. Ahoga en mí los sentimientos de soberbia.

Oh María, modelo de castidad, tan pura, tan inmaculada, que Dios, cuando te hizo Madre suya, quiso conservar íntegra tu virginidad. Concédeme que viva siempre la virtud de la santa pureza en medio de este mundo que está afeado por tantos vicios.