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Compendio de Historia de la Iglesia. Curso 2017-18. Clases de Religión. Lección 6ª (El siglo de hierro)

El siglo de hierro

¿Qué es el siglo de hierro del Papado? Desde la muerte violenta del papa Juan VIII, ocurrida en el 882, comienza lo que el historiador César Baronio, autor de los Annales Ecclesiastici, denomina siglo de hierro del Pontificado. Esta época sombría de la historia de la Sede de Roma abarca desde el final del imperio carolingio hasta la elección de Clemente II, en 1046.

En el año 887 el imperio carolingio se derrumbó con la deposición de Carlos el Gordo, incapaz de enfrentarse a las incursiones normandas. A principios del siglo X Occidente se vio asediado por todas partes: al norte y al oeste por los vikingos, al sur por los sarracenos y al este por los húngaros. En el interior, se tambaleaba a causas de discordias internas. La disolución de los vínculos de la soberanía política en una sociedad atomizada por el feudalismo y la falta de una auténtica conciencia moral, en un mundo que atravesaba por una profunda crisis religiosa, dieron la preeminencia a la espada como símbolo de la fuerza a la vez que iba desapareciendo el orden basado en la justicia. La decadencia fue general y evidente: todo se vino abajo: los Estados, las costumbres, la cultura.

Italia, en particular, fue escenario de salvajes conflictos. Los descendientes de Carlomagno no pudieron ejercer en Italia el poderío de antaño, llegando a ser ilusoria la protección que prestaban a los Estados Pontificios. En Roma asumieron el poder las familias nobles de la ciudad, que constituían una aristocracia rebelde y codiciosa que se disputó los despojos del poder real y que no reparó lo más mínimo en los medios para realizar sus sueños de ambición y para alcanzar sus intereses. Con frecuencia la Urbe estuvo dominada por una familia que había alcanzado el poder por medio de la intriga y el crimen.

Durante la época carolingia el Papado logró afianzar su prestigio eclesiástico-político, pero cuando se derrumbó por completo la posición universal del Imperio, también el Papado perdió el apoyo y la protección, que tan necesarios le eran frente a los poderes ambiciosos de Italia y de Roma. Abandonado a sí mismo se fue convirtiendo cada vez más, durante las primeras décadas del siglo X, en el juguete de las banderías de la nobleza romana, ocupadas preferentemente en intrigas y maquinaciones para hacerse el poder. Al querer controlar al Papado lo que perseguían sobre todo aquellas familias era el dominio de la ciudad, sus ingresos y finanzas.

Cerca del medio centenar de papas y antipapas se fueron sucediendo en tan lamentable período. Los papas eran puestos y quitados según el antojo de unas cuantas familias: los marqueses de Túsculo, los condes de Spoleto, los duques de Toscana, los de Casa de Teofilacto y los Crescencios.

El hecho de que el Papado sobreviviera al siglo de hierro se debió principalmente a la fervorosa e indeclinable veneración de los pueblos del norte a la Roma de san Pedro y a la distinción, de enorme importancia, entre la persona que ocupa la Sede Apostólica y el ministerio papal. Gracias a los emperadores germánicos -Otón I, Otón II, Otón III, Enrique II y Enrique III- el Papado pudo salir adelante después de pasar por tan dura prueba.

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Compendio de Historia de la Iglesia. Curso 2017-18. Clases de Religión. Lección 6ª (El Patrimonio de San Pedro)

El Patrimonio de San Pedro

¿Cuál es el origen de los Estados Pontificios? En el año 756 el rey franco Pipino el Breve hizo una donación de los territorios conquistados a los lombardos al papa Esteban II, denominándose a partir de entonces Patrimonio de San Pedro. La Donación de Pipino proveyó una base legal para la formación de los Estados Pontificios, que extendían el poder temporal del Papa más allá de la diócesis y el ducado de Roma. En el año 774, el hijo de Pipino, Carlomagno confirmó la donación de su padre.

La existencia de los Estados Pontificios hizo posible que los papas actuaran desde su sede de Roma con independencia territorial.

¿Qué fue el Sacro Imperio Romano? La relación de estrecha amistad entre la Santa Sede y el Reino de los francos tuvo su culminación con la coronación de Carlomagno como emperador de Occidente hecha por el papa san León III en el día de Navidad del año 800. Así, después de más de tres siglos, renacía el Imperio occidental, frente al oriental de Constantinopla. Este nuevo imperio se denominó Sacro Imperio Romano.

Carlomagno llegó a ser de hecho el soberano del Occidente cristiano. El corazón de Europa estaba bajo su dominio. Su mayor deseo fue el buen orden de la Iglesia y realizar una “política cristiana”.

Este “política cristiana” se plasmó en el apoyo y desarrollo de las instituciones religiosas -monacato, escuelas catedralicias y conventuales y asistencia a los fieles- e importantes actividades de evangelización, con la consiguiente creación de nuevas diócesis. También favoreció la fundación de monasterios e iglesias, que se convirtieron en poseedores de grandes dominios administrados con prudencia y para el bien del pueblo. En esta época del imperio cristiano carolingio la vida de piedad se generalizó entre los fieles y se lograron altas cotas de cohesión religiosa y social.

¿Perduró la obra política de Carlomagno? No. Cuando el Carlomagno falleció en el año 814, el imperio se dividió entre sus hijos en diversos reinos y surgió el feudalismo. El sistema feudal se basaba en un contrato, por el cual el rey y los nobles protegían a sus vasallos a cambio de un tributo. El feudalismo marcó la vida de la Edad Media: las gentes del pueblo llano, incapaces de defenderse por sí mismas, buscaron la protección del señor feudal, que era el único poder efectivo y real.

También en la vida religiosa se notó este cambio. Los obispos y abades, enriquecidos y convertidos en señores de grandes territorios, fueron piezas claves de la política de los reinos y del propio Imperio, de modo que sus nombramientos y elecciones superaron el ámbito estrictamente eclesiástico.

Compendio de Historia de la Iglesia. Curso 2017-18. Clases de Religión. Lección 5ª (Las Cruzadas)

Las cruzadas

¿Qué fueron las Cruzadas? Las cruzadas fueron empresa común de toda la Cristiandad, impulsada por la religiosidad del pueblo y la iniciativa de los papas -quienes otorgaron gracias espirituales a quienes participaban- con el fin de recuperar los Santos Lugares, que estaban que estaban en poder de los turcos selyúcidas, quienes no permitían el paso de los peregrinos.

Fueron, por tanto, las cruzadas expediciones militares lanzadas por la Cristiandad contra los musulmanes, con el fin de conquistar o retener las tierras santificadas por Cristo, escenario de su vida y Pasión, y así facilitar las peregrinación de los cristianos a Tierra Santa.

¿Cuál fue su origen? El emperador Alexis I Comneno, emperador del Imperio de Oriente, estando en apuros envió una embajada al papa Urbano II. Alexis I sugirió al papa que pidiese a los caballeros cristianos ayuda en su combate contra los turcos. Esta petición está en la base del discurso que pronunció Urbano II en el Concilio de Clermond del año 1095. El papa animó a los príncipes cristianos y a la nobleza a socorrer a los cristianos orientales y liberar Tierra Santa -especialmente el Santo Sepulcro del Señor- de manos de los infieles. Urbano II concedió indulgencias plenarias a los cruzados. Si un hombre se decide a liberar la Iglesia de Dios en Jerusalén movido por una piedad sincera y no por amor a la gloria o al propio provecho, el viaje le supondrá el descuento total de sus pecados.

Muchos predicadores -Pedro Ermitaño e infinidad de monjes- recorrieron los caminos de Europa predicando la Cruzada. El grito de Dios lo quiere resonó por todo el Viejo Continente. La predicación de la Primera Cruzada movilizó a fieles de toda condición; y muchos nobles decidieron seguir la llamada.

¿Tuvieron éxitos las Cruzadas? La Primera Cruzada fue un éxito: el día 15 de julio de 1099, Jerusalén era conquistada, fue arrebatada a los infieles. Por fin, los Santos Lugares estaban en manos cristianas. El jefe de la Primera Cruzada fue Godofredo de Bouillón, que rehusó coronarse como rey allí donde Cristo -su Redentor- había llevado una corona de espinas. Sin embargo, las Cruzadas no consiguieron de un modo duradero sus objetivos, y los Santos Lugares de nuevo pasaron a manos de infieles.

¿Cuáles fueron las principales Cruzadas? Hubo varias cruzadas a lo largo de varios siglos, pero las más importantes fueron ocho.

La primera cruzada fue promovida por el papa Urbano II en 1095. La expedición fue mandada por el Duque de Lorena, Godofredo de Buillón. Con la conquista de Jerusalén en el año 1099 se creó en Palestina un reino cristiano. Cuando la noticia de la toma de la Ciudad Santa por los cruzados llegó a Roma, el papa Urbano II ya había muerto.

La segunda cruzada es de los años 1147 y 1148, ocasionada por la pérdida tres años antes de Edesa y el infortunio que amenazaba a Jerusalén. Fue predicada por san Bernardo de Claraval y dirigida por los reyes Conrado III de Alemania y Luis VII de Francia. La cruzada fracasó lamentablemente.

La tercera cruzada es del año 1189. El motivo fue la reconquista de Jerusalén, pues dos años antes había sido tomada por el sultán de Egipto, Saladino. Los jefes de los cruzados fueron Federico I Barbarroja de Alemania, que murió en Tolemaida; Felipe Augusto de Francia; y Ricardo Corazón de León de Inglaterra. No consiguieron sus objetivos, aunque hubo un pacto con Saladino para que permitiera a los cristianos peregrinar a los Santos Lugares.

La cuarta cruzada fue promovida en el año 1206 por el papa Inocencio III. Los cruzados desviaron su objetivo, y tomaron Constantinopla, capital del Imperio griego, creando el Imperio latino de Constantinopla. El papa deploró el hecho de que los cruzados, en vez de dirigirse a Tierra Santa, combatieran a los cristianos del Imperio de Oriente. Anteriormente a esta cuarta cruzada, en 1197 hubo otra mandada por el arzobispo de Manguncia. Y posteriormente otra -la Cruzada de los niños– formada por miles de niños franceses y alemanes, con un final desastroso. Unos perecieron en el camino, y otros fueron cautivados y vendidos como esclavos.

La quinta cruzada, guiada por Andrés II de Hungría en el año 1217, se dirigió a Siria y Egipto. No tuvo ningún resultado positivo.

La sexta cruzada fue del año 1228, llevada a cabo por el emperador Federico II de Alemania. La habilidad política del monarca alemán, más que las fuerzas de las armas obtuvo, sin embargo, aquello que tantos esfuerzos desplegados hasta entonces no habían logrado conseguir: la ciudad de Jerusalén. Un tratado con el sultán de Egipto puso en manos de Federico II Jerusalén, Belén, Nazaret y otros lugares, a cambio de territorios poseídos por los cristianos al norte de Siria. En marzo de 1229 Federico II entró triunfalmente en la Ciudad Santa, donde se hizo coronar rey.

La séptima cruzada, dirigida por san Luis IX, rey de Francia, en el año 1248. Su objetivo era Egipto. Terminó en desastre: el rey y el ejército fueron hechos prisioneros y hubieron de pagar por la libertad un cuantioso rescate.

La octava cruzada, del año 1270, también guiada por san Luis IX de Francia, se dirigió primeramente a Túnez, y de allí no pasó, pues la expedición cruzada sufrió una terrible epidemia de peste y una de las víctimas fue el santo rey francés.

¿Cuál es el balance final de las Cruzadas? Aunque las Cruzadas no lograron que los Santos Lugares quedaran en manos cristianas, no obstante reportaron algunos beneficios a Europa. En primer lugar, frenaron el avance de las naciones musulmanas, impidiendo nuevas empresas bélicas contra el Occidente. Después, el Imperio de Oriente dilató sus límites gracias a las victorias de los cruzados, y Constantinopla quedó preservada de la invasión turca.

También gracias a las Cruzadas hubo paz en Occidente, aunque tuvo que deplorarse la pérdida de muchos de sus habitantes, de toda condición social. Con las Cruzadas cesaron las guerras civiles pues se consideraba como algo criminal combatir por una causa que no fuera la de la Cristiandad. Además se consiguió poner en contacto Oriente con Occidente; la navegación progresó y el comercio se acreditó merced a la fundación del reino de Jerusalén.

Otro de los resultados de las cruzadas fue la creación de las órdenes militares, fusión entre el monacato y la milicia. Las primeras fueron las del Temple y del Hospital, fundadas ambas en Jerusalén, para defensa y atención a los peregrinos. Y por último, al ponerse Occidente en relación con los griegos, hubo una especie de renacimiento de las ciencias y las letras.

¿Qué lugares de peregrinación fueron los más concurridos en la Edad Media? La costumbre de peregrinar a los Santos Lugares data ya de los primeros siglos. Eusebio de Cesarea, en su Historia eclesiástica, relata cómo san Alejandro había viajado desde Capadocia para visitar Tierra Santa. En la Edad Media la peregrinación a lugares célebres de devoción constituía una de las formas de penitencia canónica o pública.

Durante varios siglos, después de ser reconocido oficialmente el Cristianismo por el Imperio Romano bajo el cetro de Constantino, era costumbre que al final de cada siglo los fieles fueran en peregrinación a Roma para rendir homenaje a Dios y al Vicario de su Hijo en la Tierra. En el año 1300 el papa Bonifacio VIII, con ocasión del inicio del siglo XIV, proclamó de modo oficial el Año Jubilar o Año Santo. Fue el primer Jubileo del Cristianismo.

En la Basílica de San Juan de Letrán hay una pintura en la que se representa al Pontífice citado leyendo la Bula de Proclamación del Jubileo. La Bula hace referencia a la concesión de la indulgencia plenaria y de una serie de gracias anejas, hasta entonces ligadas a la peregrinación a los Santos Lugares de Palestina, a los peregrinos que visitaran Roma en el transcurso del año centenario para venerar las tumbas de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y además, confesaran sus culpas con sincero propósito de enmienda,

La extraordinaria gracia se enlazaba así con una de las expresiones más características de la espiritualidad medieval. El cristiano de aquellos siglos del Medievo -era de fe indiscutible- sentía vivamente el atractivo de la peregrinación y fue recorriendo los caminos polvorientos de la época para visitar los grandes suntuarios de los cristianos. El Santo Sepulcro de Jerusalén, las tumbas del Príncipe de los Apóstoles y del Apóstol de los Gentiles en Roma, y el sepulcro del Apóstol Santiago el Mayor en Compostela fueron los principales centros de peregrinación de la Edad Media.

Compendio de Historia de la Iglesia. Curso 2017-18. Clases de Religión. Lección 5ª (El Islamismo)

El Islamismo

¿Qué es el Islam? También llamado islamismo o mahometismo, significa: sumisión, abandono en Dios. Y es la religión fundada por Mahoma en el siglo VII. Es una de las grandes religiones monoteístas, junto con el judaísmo y el cristianismo. Mahoma conoció el cristianismo, quizás bajo formas heterodoxas, y el judaísmo.

¿Cuándo fundó Mahoma la nueva religión? El fundador del Islam, Mahoma, era descendiente de Ismael, el hijo que tuvo Abrahán con la esclava Agar. Nació en La Meca, ciudad de Arabia, en el año 570 de la era cristiana. Se quedó huérfano siendo aún muy niño, y fue educado por un tío suyo. Fue sucesivamente conductor de caravanas, mercader y soldado. Cuando tenía cuarenta años, comenzó a declararse profeta enviado por Dios para fundar una nueva religión que sustituyera a todas las demás. Perseguido por sus conciudadanos que no creían en su pretendida misión, huyó a Medina donde había un grupo numeroso de seguidores suyos.

Esta huida ocurrió en el año 622. Y a partir de este año se cuenta la era de los mahometanos, que es conocida con el nombre de hégira (huida).

¿Cuál es la doctrina del Islam? La doctrina que predicó Mahoma es una mezcla de judaísmo, paganismo y cristianismo. En esta doctrina está la unidad de Dios, la fe en la Providencia, llevada hasta el fanatismo, la inmortalidad del alma, el juicio final y un paraíso completamente sensual.

¿Cuál es el libro del Islam? El Corán. Éste es el libro religioso de los musulmanes (o del Islamismo). Contiene las revelaciones recibida por Mahoma. El Corán es la palabra divina dictada directamente por Alá (Dios) a Mahoma. Es como un código revelado que presenta una especie de Estado supranacional. Recuerda a los creyentes el pacto inicial de la humanidad con Dios, el juicio al que será sometida, las leyes sociales por las que se deben regir, lo que hay que hacer para salvarse: la profesión en un solo Dios, la plegaria ritual diaria (cinco veces al día), el ayuno durante el mes de Ramadán, la abstinencia de carne de cerdo y de bebidas fermentadas, la ofrenda del décimo, la limosna y la peregrinación a la Meca una vez en la vida.

En el Corán se considera como cosa santa la guerra contra los infieles, es decir, contra todos aquellos que no son musulmanes. Y no se dice nada de las virtudes interiores, como el amor a Dios y al prójimo, la mortificación de los sentidos, la humildad…

¿Qué consecuencias trajo para el cristianismo la aparición del Islam? Mahoma consiguió hacer muchos prosélitos. Poniéndose a la cabeza de sus seguidores logró apoderarse de La Meca, y acabó por imponer su religión a toda la Arabia. Cuando se preparaba para invadir Siria, murió en el año 622 en Medina.

Fieles al lema del profeta de Alá, que era el de cree o muere, los califas -sucesores de Mahoma- continuaron imponiendo la nueva religión por medio de las armas. Favorecidos por la debilidad de los emperadores del Imperio de Oriente y por las divisiones entre los cristianos nacidas de las diversas herejías, los mahometanos se establecieron en el Asia occidental, Persia, Egipto y Norte de África, causando al cristianismo pérdidas irreparables en todos aquellos lugares. A principios del siglo VIII, en el año 711, atravesaron el estrecho de Gibraltar, y con la sola victoria en la batalla del Guadelete, se apoderaron de la Península Ibérica, teniendo que refugiarse en las montañas de Asturias y en los Pirineos los cristianos que no se sometieron al yugo sarraceno. Envalentonados con sus victorias, los mahometanos pasaron los Pirineos y penetraron en Francia, donde Carlos Martel los venció en la batalla de Poitiers, en el año 732.

Los cristianos españoles que vivieron durante la dominación musulmana de la Península Ibérica (siglos VIII-XV), recibieron el nombre de mozárabes. Durante este periodo musulmán hubo muchos mártires cristianos. En Asturias comenzó la reconquista, iniciada por don Pelayo en el año 718 y culminada por los Reyes Católicos en el año 1492.

Para Europa el peligro del Islam terminó con la batalla de Lepanto en el año 1571. Pero ya antes los musulmanes se había apoderado de Turquía y de otras regiones de la Europa oriental.

Compendio de Historia de la Iglesia. Curso 2017-18. Clases de Religión. Lección 4ª (Difusión del cristianismo en los países eslavos)

Difusión del cristianismo en los países eslavos

¿Quiénes difundieron el cristianismo por los países eslavos? San Cirilo y su hermano san Metodio. La obra misionera de los Apóstoles de los eslavos ha sido reconocida como un modelo vivo para la Iglesia y para los misioneros de todas las épocas, como lo confirma la veneración de los pueblos eslavos por san Cirilo y san Metodio. Éstos recibieron culto litúrgico universal y constante, como santos, entre los eslavos, igual que cinco de sus discípulos: Gorazd, Naún, Clemente, Sabas y Angelario.

Ambos hermanos, nacidos en Salónica, fueron enviados a Moravia por el obispo Focio de Constantinopla para predicar la fe cristiana, allí crearon signos propios para traducir del griego a la lengua eslava los libros sagrados.

¿Cuál fue la actividad misionera de san Cirilo? Su primera misión apostólica fue en Crimea. Allí marchó, con su hermano, para disputar públicamente con los judíos y sarracenos, donde aprendió rápidamente el hebreo para discutir con los judíos. Dotado de gracias extraordinarias, trabajó con tesón para que aquellas gentes se sometiesen al suave imperio de Cristo y su ley. Aquella misión no pudo acabar mejor, pues tuvo el éxito deseado. Después de tres disputas de Cirilo con los judíos y musulmanes ante el Kan y sus consejeros, todo el pueblo abrazó libremente la fe cristiana.

Después estuvo en la Gran Moravia. El emperador de Bizancio, Miguel III, quiso que se enviara a sus pueblos un Obispo y maestro, que fuera capaz de explicarles la verdadera fe cristiana en su lengua. Para desempeñar esta misión apostólica fueron designados Cirilo y Metodio. Ellos creyeron firmemente que la divina Providencia se les había manifestado, a través de la voz y autoridad del Emperador de Bizancio y del Patriarca de la Iglesia de Constantinopla, y les había pedido que se dirigieran en misión a los pueblos eslavos. La respuesta profundamente cristiana a la petición imperial está expresada admirablemente en las palabras dirigidas por san Cirilo al Emperador: A pesar de estar cansado y físicamente débil, iré con alegría a aquel país. Yo marcho con alegría por la fe cristiana. En la realización de esta empresa su único móvil fue siempre la caridad en su doble dimensión, hacia Dios y hacia el prójimo.

Antes de emprender el viaje, se preparan bien para la realizar la tarea que les había sido encomendada. Entre otras cosas, san Cirilo compuso el alfabeto eslavo y se dedicó a la traducción de la Sagrada Biblia, de los escritos de los Padres y de los libros litúrgicos, tantos los de rito latino como los de rito griego.

La Gran Moravia era un Estado formado entonces por diversos pueblos eslavos de Europa Central, encrucijada de las influencias recíprocas entre Oriente y Occidente. Una vez allí, los dos hermanos se dedicaron desde el primer momento, con una solicitud llena de amable encanto y con una prudencia llena de audacia, a la difusión del Evangelio. Enseguida comenzaron a enseñar la escritura a los niños, a conferir oficios eclesiásticos, y a sembrar la palabra de Dios. En el cumplimiento de esta misión evangelizadora, Cirilo dirigió constantemente los ojos y la mente a la voluntad salvífica universal de Dios, siendo y considerándose en todo momento siervo y discípulo de la Santísima Trinidad.

Llamados por el papa san Nicolás I, san Cirilo y san Metodio viajaron a Roma con el fin de informar al Sumo Pontífice de su apostolado, asegurar la continuidad de sus iniciativas y obtener la aprobación del uso de la lengua eslava en la liturgia. En el viaje a la Ciudad Eterna se detienen en Panonia, donde fueron bien recibidos por el príncipe eslavo Kocel. Éste les encargó la educación de un grupo de muchachos que luego fueron sus discípulos y continuadores. Desde Panonia, algunos meses después, continúan el viaje a Roma en compañía de sus discípulos, para quienes desean conseguir las Órdenes sagradas. Su itinerario pasa por Venecia, donde son sometidas a público debate las primicias innovadoras de la misión que están realizando. En Venecia, san Cirilo expuso su visión de la catolicidad de la Iglesia, sentida como una sinfonía de diversas liturgias en todas las lenguas del mundo, unidas a una única Liturgia, o como un coro armonioso que, sostenido por las voces de inmensas multitudes de hombres, se eleva según innumerables modulaciones, timbres y acordes para la alabanza de Dios, desde cualquier punto del globo terráqueo, en cada momento de la historia. Esta visión teológica y pastoral es la que inspiró la obra apostólica y misionera de los dos santos hermanos y favoreció su misión ante las naciones eslavas. En Roma murió san Cirilo el 14 de febrero de 869.

¿Qué hizo san Metodio después de la muerte de su hermano? A la muerte de san Cirilo le correspondió a san Metodio seguir solo la tarea evangelizadora. Éste fue consagrado obispo para el territorio de la antigua diócesis de Panonia y nombrado legado pontificio ad gentes para los pueblos eslavos. Antes de partir de Roma, Adriano II le dio una carta para los príncipes Rastislao de Moravia y Kocel de Panonia, con la aprobación expresa de la liturgia eslava y de toda su obra apostólica.

San Metodio, para proseguir su actividad misionera, se estableció en Panonia, donde tuvo que comparecer ante un concilio en Ratisbona, acusado de haber invadido una jurisdicción episcopal ajena. En Ratisbona los obispos alemanes de Passau, Salzburgo y Freising, temerosos de que con la liturgia eslava sufriera mengua la influencia germánica, condenaron a Metodio y lo encarcelaron. Sólo gracias a una intervención personal del papa Juan VIII, en el 873, y después de haber estado dos años y medio en prisión, se le devolvió la libertad al que ostentaba el título de legado pontificio entre los eslavos. Una vez recobrada la libertad, Metodio emprendió de nuevo su misión evangelizadora en Moravia.


El 6 de abril de 885, en Velehrad, murió al servicio de la Iglesia instaurada en los pueblos eslavos. En su Catedral, rebosante de fieles de diversas estirpes, los discípulos de san Metodio tributaron un solemne homenaje al difunto pastor por el mensaje de salvación, de paz y de reconciliación que había llevado y al que había dedicado toda su vida: “Celebraron un oficio sagrado en latín, griego y eslavo”, adorando a Dios y venerando al primer arzobispo de la Iglesia fundada por él entre los eslavos, a quienes había anunciado el Evangelio junto con su hermano, en su propia lengua. Esta Iglesia se consolidó aún más cuando, por explícito consentimiento del Papa, recibió una jerarquía autóctona, radicada en la sucesión apostólica y enlazada en la unidad de fe y de amor tanto con la Iglesia de Roma como con la de Constantinopla, donde la misión eslava se había iniciado (San Juan Pablo II, Encíclica Slavorum Apóstoli).

Compendio de Historia de la Iglesia. Curso 2017-18. Clases de Religión. Lección 4ª (La evangelización de Alemania y de los Países Bajos)

La evangelización de Alemania y de los Países Bajos

¿Quién evangelizó Alemania? La evangelización de Alemania, más allá del Rin, comenzó en el siglo VII, a finales de la época merovingia, gracias a la obra de los monjes irlandeses y anglosajones. Logró su máximo desarrollo en el siglo siguiente con la acción misionera de san Bonifacio. Éste ha sido llamado el Apóstol de Alemania por haber evangelizado sistemáticamente las grandes regiones centrales; haber fundado y organizado iglesias y haber creado una jerarquía bajo la jurisdicción directa de la Santa Sede. Sus dones de misionero y reformador generaron importantes frutos.

¿Qué se sabe de la vida de san Bonifacio? Su nombre de pila era Winfrido, y nació en el año 680 en Inglaterra. Siendo aún joven, estando en la abadía de Nursling, escribió la primera gramática latina hecha en Inglaterra. A la edad de 30 años recibió las órdenes sacerdotales y se dedicó al estudio de la Biblia. En el año 718 el papa san Gregorio II otorgó a Winfrido un mandato directo para llevar la Palabra de Dios a los herejes en general, y le dijo: Soldado de Cristo, te llamarás Bonifacio. Este nombre significa bienhechor. El ya Bonifacio escuchó complacido al Papa y partió inmediatamente con destino a Alemania, cruzó los Alpes, atravesó Baviera y llegó al Hesse.

En poco tiempo, pudo enviar a la Santa Sede un informe tan satisfactorio que el Papa hizo venir al misionero con miras a confiarle el obispado. El día de San Andrés del año 722, fue consagrado obispo regional con jurisdicción general sobre Alemania. Bonifacio regresó a Hesse y como primera medida, se propuso arrancar de raíz las supersticiones paganas que eran el principal obstáculo para la evangelización. En el año 731, el papa Gregorio III, sucesor de san Gregorio II, mandó a san Bonifacio el nombramiento de metropolitano para toda Alemania más allá del Rhin, con autoridad para crear obispados donde lo creyera conveniente. En su tercer viaje a Roma fue nombrado también delegado de la Sede Apostólica. San Bonifacio y su discípulo san Sturmi fundaron en el año de 741 la abadía de Fulda, que con el tiempo se convirtió en el Monte Cassino de Alemania.

El 5 de junio del año 754, cuando san Bonifacio se disponía a realizar una confirmación en masa, en la víspera de Pentecostés, apareció una horda de paganos hostiles que atacó al grupo brutalmente con lanzas y espadas. Dios salvará nuestras almas se escuchó gritar a Bonifacio y alzó el evangelio a modo de protección. Una espada partió el libro y ocasionó la muerte del santo. El cuerpo del Apóstol de Alemania fue trasladado al monasterio de Fulda, donde aún reposa.

¿Quién fue san Wilibrordo? Otro santo evangelizador de Europa. San Wilibrordo nació en el 658, en Britania. Es considerado como el Apóstol de Frisia y los Países Bajos históricos.

San Egberto lo envió con doce compañeros a cristianizar a las tribus germánicas del norte, en la región de Frisia (Países Bajos, Flandes y Luxemburgo). Pipino de Heristal, mayordomo de palacio de todos los francos, había conquistado los territorios de la otra ribera del Rin, y quería que se evangelizaran, ya que todavía no había llegado el cristianismo. Hacia el 690, san Wilibrordo llegó con un grupo de monjes y se encargó organizar la Iglesia en la región.

En el 695 fue a Roma, donde recibió la aprobación del papa san Sergio I, que lo consagró como obispo de los frisios. De vuelta en Frisia, continuó la predicación, fundando numerosas iglesias y monasterios. En Utrecht, estableció la sede de la diócesis, convirtiéndose así en su primer obispo. Dependientes de ésta, creó las diócesis de Deventer y Haarlem. Y en 698 fundó la abadía de Echternach, en Luxemburgo, donde falleció el 7 de noviembre de 739.

Compendio de Historia de la Iglesia. Curso 2017-18. Clases de Religión. lección 4ª (El Evangelio en las Islas Británicas)

El Evangelio en las Islas Británicas

¿Quién evangelizó Irlanda? San Patricio. La parte meridional de Inglaterra fue la Britania romana, por formar parte del Imperio romano, y fue evangelizada desde los tiempos apostólicos. Sin embargo, tras la caída de Roma por la invasión de los pueblos bárbaros, el cristianismo en la isla sufrió un gran revés a mediados del siglo V al ser invadida por unos pueblos paganos, los anglos y sajones, que desplazaron a la población bretona hacia las regiones costeras occidentales de Gales. Y Britania recayó en la idolatría. Por esos mismos años en que la Britania insular recaía en el paganismo, se evangelizó la vecina isla de Irlanda, que nunca formó parte del Imperio romano. Ya habían allí unas comunidades cristianas incipientes, pero el impulso decisivo a la cristianización lo dio san Patricio. Durante más de treinta años este infatigable obispo puso las bases de la Iglesia en Irlanda, la Iglesia céltica.

Cuando san Patricio comenzó la predicación del Evangelio en Irlanda, la isla se encontraba dividida en numerosos clanes sometidos a la poderosa autoridad de los druidas. El Apóstol de Irlanda se adaptó muy bien a las condiciones sociales del lugar, formando un clero local y varias comunidades cristianas, respetando las tradiciones y costumbres propias de sus habitantes.

¿Qué característica es la más representativa de la “Iglesia céltica”? Su vocación misionera. Los monjes irlandeses practicaban la “peregrinación por amor de Dios”, que les impulsaba a la aventura apostólica. Así, san Columba (521-597) fue el promotor de la evangelización de Escocia, y san Columbano (540-615) estuvo predicando el Evangelio por Francia, Suiza y el norte de Italia.

¿Cuándo se evangelizó Inglaterra? Al principios del siglo VII. Tras la llegada de los anglosajones era necesario recristianizar Gran Bretaña. La ocasión propicia para ello fue el casamiento del rey de Kent, Etelberto, con la princesa cristiana Berta. Ésta pidió al rey que fuera erigida una iglesia y que algunos sacerdotes cristianos celebraran allí los ritos sagrados. Cuando el papa san Gregorio Magno supo la noticia, juzgó que los tiempos estaban maduros para la evangelización de la isla. Le encomendó la misión al humilde prior del monasterio benedictino de San Andrés, Agustín.

En el año 597 san Agustín de Canterbury salió de Roma encabezando un grupo de cuarenta monjes. Se detuvo en la isla de Lérins. Aquí se aterró por los relatos sobre los sajones y se regresó a Roma a pedirle al Papa que cambiara sus planes. El papa san Gregorio I lo nombró abad y después obispo. Al llegar a la isla británica de Thenet, el rey fue personalmente a recibirlo. Los misioneros avanzaron solemnemente en procesión cantando las letanías. El rey acompañó a los monjes hasta la residencia que había preparado en Canterbury, a mitad de camino entre Londres y el mar. Allí se edificó la abadía que se convirtió en el centro del cristianismo inglés. La obra de los monjes misioneros tuvo un éxito inesperado. El mismo rey pidió el bautismo, llevando con su ejemplo a miles de súbditos a abrazar la religión cristiana. San Agustín de Canterbury organizó la Iglesia e infundió la fe cristiana en aquel pueblo, respetando en todo lo posible, sus tradiciones ancestrales.

San Gregorio Magno se alegró con la noticia que llegó a Roma, y expresó su satisfacción en las cartas escritas a Agustín y a la reina. El santo pontífice envió con un grupo de nuevos colaboradores el palio y el nombramiento a Agustín como arzobispo primado de Inglaterra, y al mismo tiempo lo amonestaba paternalmente para que no se enorgulleciera por los éxitos alcanzados y por el honor del alto cargo que se le confería. Siguiendo las indicaciones del Papa para la repartición en territorios eclesiásticos, Agustín erigió otras sedes episcopales, la de Londres y la de Rochester, consagrando obispos a Melito y a Justo. El santo misionero murió el 26 de mayo hacia el año 605 y fue enterrado en Canterbury en la iglesia que lleva su nombre.