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Examen de conciencia para la Confesión (para jóvenes)

Examen de conciencia

1. ¿He dudado de las verdades de la fe católica?

2. ¿He negado alguna verdad de fe?

3. ¿He hablado sin el debido respeto de Dios, de la Santa Iglesia o de los santos?

4. ¿He leído, visto o divulgado alguna publicación contraria a la fe católica?

5. ¿He hablado en plan de burla de las cosas y personas sagradas?

6. ¿He desesperado de mi salvación?

Por muy grande que sea el pecado no hay que desesperar de salvarse, porque Dios perdona los pecados, por muchos que sean -y aún los más graves-, si hay verdadero arrepentimiento y se acude al sacramento de la Penitencia.

7. ¿He abusado de la confianza en la misericordia de Dios para pecar tranquilamente?

8. ¿He practicado la superstición?

La superstición es una actitud irracional que atribuye a ciertos hombres (brujos, espiritistas, adivinos, hechiceros…), a objetos (talismanes, cartas, amuletos…), a hechos causales (caerse la sal, romperse un espejo, tener en la puerta de la casa una herradura, ver un gato negro…), la posibilidad de influir en el destino del hombre. Comete pecado el que cree que ciertos actos, palabras, números (especialmente, el trece), percepciones, etc. acarrean desgracia o felicidad, buena suerte o mala suerte, y los busca o los evita por esta razón. Es un pecado de excesiva credulidad.

9. ¿He hecho espiritismo?

El espiritismo es la creencia que sostiene que la persona humana se puede poner en comunicación con el mundo invisible de los espíritus. Asimismo es el arte de comunicarse con los malos espíritus (demonios) o con los difuntos, para conocer por medio de ellos las cosas ocultas. La Iglesia ha condenado estos procedimientos.

10.¿He hecho con desgana las cosas que se refieren a Dios?

Hacer con desgana las cosas referentes a Dios es un síntoma claro de tibieza. La tibieza es incompatible con el amor a Dios. Santo Tomás de Aquino la define como una cierta tristeza, por la que el hombre se vuelve tardo para realizar actos espirituales a causa del esfuerzo que comportan. Esta falta de prontitud en el amor sobreviene cuando el alma quiere acercarse a Dios con poco esfuerzo, sin renuncias, intentando hacer compatible el amor de Dios con cosas que no son gratas a Él. La persona tibia no ama a Dios sobre todas las cosas.

11.¿Pongo interés en el estudio de la doctrina cristiana?

La doctrina cristiana está en el Catecismo de la Iglesia Católica. Es conveniente, después de haberlo leído y estudiado, ir repasándolo.

12.¿Conozco y procuro practicar los mandamientos de la ley de Dios y de la Iglesia?

13.¿Me he enfadado con Dios cuando algo no me salió bien?

14.¿He dicho blasfemias?

La blasfemia es todo dicho, hecho o gesto injurioso a Dios, a sus santos o a la religión. Es siempre pecado grave.

15.¿He utilizado expresiones irreverentes en el hablar?

Por ejemplo, es una expresión irreverente emplear la palabra “hostia” como sinónimo de bofetada.

16.¿He jurado con mentira?

Jurar es tomar a Dios por testigo de la verdad. Quien jura con mentira es como si dijese que Dios es mentiroso, pues le pone como testigo de algo que no es verdad. Por lo que jurar en falso es pecado grave.

17.¿He jurado con verdad, pero sin necesidad?

Jurar con verdad, pero sin necesidad es pecado venial.

18.¿He comulgado sin estar en gracia de Dios?

Cuando se tiene conciencia de pecado mortal, antes de comulgar hay que confesarse. Comulgar sin estar en gracia de Dios es un sacrilegio, es decir, un pecado muy grave.

19.¿He recibido la comunión sin haber guardado el ayuno eucarístico?

El ayuno eucarístico consiste en no tomar ningún alimento (sólido o líquido) una hora antes de comulgar. El agua no rompe el ayuno eucarístico.

20.¿He hecho alguna promesa a Dios y la he dejado sin cumplir?

21.¿Creo todo lo que enseña la Iglesia Católica?

22.¿He faltado a Misa algún domingo o fiesta de precepto por pereza, por desgana, por no querer ir, por anteponer otra actividad (deporte, deberes), porque paso de ir a Misa?

23.¿He cumplido los días de ayuno y abstinencia?

El cuarto mandamiento de la Iglesia dice: Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia. Son días de ayuno y abstinencia el miércoles de ceniza y el viernes santo. Y de abstinencia sólo, todos los viernes del año. Pero en los viernes que no entran en el tiempo de cuaresma puede sustituirse la abstinencia según la libre voluntad de los fieles por algunas de estas cosas: la limosna (en la cuantía que cada uno estime en conciencia), obras de caridad (visita de enfermos o atribulados), obras piadosas (hacer el ejercicio del Vía Crucis, asistencia a la Santa Misa, rezo del Rosario, ir a visitar al Santísimo en alguna iglesia, lectura de la Biblia…) y mortificaciones corporales. La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad (18 años) hasta que hayan cumplido los cincuenta y nueve años.

24.¿He callado en la confesión por vergüenza algún pecado mortal?

Quien calla algún pecado mortal en la confesión por vergüenza comete un sacrilegio. Además, no se le perdona ningún pecado, sino que sale del confesonario con un pecado más.

25.¿Me he confesado alguna vez sin estar arrepentido de mis pecados o sin propósito de la enmienda?

Si no hay arrepentimiento no se perdonan los pecados. Lo mismo ocurre si no hay propósito de la enmienda. Por tanto, las confesiones sin arrepentimiento o sin propósito de la enmienda son malas.

26.¿Me he acercado indignamente a recibir algún sacramento?

Los sacramentos de la Confirmación, Eucaristía, Unción de enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio hay que recibirlos en estado de gracia. Si uno lo recibe en estado de pecado, lo recibe indignamente.

27.¿He obedecido a mis padres?

28.¿Manifiesto respeto y cariño a mis padres?

29.¿Me he peleado con mis hermanos?

30.¿Soy amable con los extraños y me falta esa amabilidad en mi casa, con mi familia?

31.¿He dado mal ejemplo a mis hermanos, amigos, compañeros y demás personas que me rodean?

32.¿Tengo enemistad, odio o rencor contra alguien?

33.¿He hecho daño a otros de palabra o de obra?

34.¿He insultado?

35.¿He maltratado a alguna persona?

36.¿Deseo el mal a alguien?

37.¿Retraso el perdón o no quiero perdonar a alguien?

38.¿Frecuento compañías peligrosas que son ocasión próxima de pecado?

39.¿Me he emborrachado o bebido con exceso?

40.¿He tomado drogas?

Aquí hay que decir que todas las drogas son malas. También tomar las mal llamadas drogas blandas, como es el porro o las pastillas de diseño, es ofensa a Dios, pues dañan la salud y, además, es el inicio y el camino para consumir las drogas duras.

41.¿He descuidado la salud?

42.¿He comido con exceso o, por el contrario, me he puesto en riesgo de enfermar por comer poco?

43.¿He sido imprudente en deportes arriesgados?

44.¿He practicado la violencia en el deporte?

45.¿He puesto en peligro mi vida y la de otras personas por imprudencia?

46.¿He incitado a otros a pecar?

Quien incita a otros a pecar es también responsable de los pecados que éstos cometen.

47.¿He sido causa de que otros pecasen por mi conversación, por prestar algún libro o revista inmoral, por enseñar alguna fotografía pornográfica, por invitar o aconsejar ver alguna película o vídeo indecente, por indicar cómo llegar a una página porno de internet, por mi falta de pudor, es decir, por exhibicionismo o por mi manera de vestir?

Con relación a la vida sexual, se denomina pudor la vergüenza o recato en exhibir todo lo relacionado con el sexo. Es una virtud que preserva la intimidad de la persona, protegiendo el misterio de su amor y ordenando las miradas, los gestos y las palabras.

48.Si he escandalizado, ¿he tratado de reparar el escándalo?

El escándalo (así se llama el inducir a otros a pecar, ya sea de palabra, acción u omisión, malas en sí o en apariencia) es pecado aunque los otros no lleguen a cometerlo. Este pecado de escándalo para que se perdone, además de confesarlo, hay que repara el daño causado, es decir, hablar con las personas a quienes se incitó a pecar diciéndoles que lo hecho es pecado y aconsejándoles a que se arrepientan y se confiesen.

49.¿He hablado (o tenido conversaciones) de temas impuros, o contado (o escuchado) chistes verdes, subidos de tono?

50.¿He aceptado pensamientos, deseos o recuerdos impuros?

51.¿Me he entretenido en miradas impuras?

52.¿He realizado actos impuros?

53.¿He hecho actos impuros con otras personas?

54.Si he hecho actos impuros con otra  persona, ¿era ésta del mismo o distinto sexo?

En la confesión hay que decir los pecados en su especie ínfima y las circunstancias que los agravan. Las circunstancias pueden ser, entre otras: si la otra persona es más pequeña y se le ha quitado la inocencia, si hay algún parentesco con ella, además de las circunstancias referidas en las dos preguntas inmediatamente anteriores. Por eso están las preguntas 53 y 54.

55.¿He participado en juegos inmorales que, además de manchar mi alma, han podido llevar a otros a ofender a Dios?

56.¿Me he puesto conscientemente en peligro de pecar: participando en diversiones pecaminosas, leyendo lecturas inmorales, asistiendo a espectáculos indecentes, navegando por las páginas pornográficas de internet?

57.Antes de asistir a un espectáculo, o de ver una película o un programa de televisión, o de leer un libro ¿me entero de su calificación moral?

58.¿He sido perezoso en el cumplimiento de mis deberes profesionales (estudiar o trabajar)?

59.¿Retraso con frecuencia el momento de ponerme a estudiar (o trabajar)?

60.¿Estudio con intensidad desde el comienzo del curso, sabiendo que es la obligación que tengo?

61.¿He robado?

62.¿He cogido dinero a mis padres o cosas de mis compañeros que no son mías?

63.En caso de haber robado, ¿he devuelto lo robado o reparado el daño causado?

El pecado de robo se perdona en la confesión siempre que hay propósito de devolver lo que se ha robado.

64.¿He malgastado el dinero?

65.¿He dicho mentiras?

66.En caso de haber mentido, ¿he reparado el daño que haya podido seguirse de mis mentiras?

67.¿He descubierto, sin causa justa, defectos graves de otras personas?

68.¿He dado a conocer secretos?

El secreto es el conocimiento de una verdad que debe mantenerse oculta. Una persona puede llegar a tener ciertos conocimientos de cosas o de personas que ni pueden ni deben comunicar a terceras personas. Sin causa justa, es pecado revelar un secreto.

69.¿He hablado mal de otras personas?

70.¿He pensado mal de otros?

71.¿He calumniado?

La calumnia consiste en atribuir a otros pecados y acciones malas que no han cometido. Normalmente, esta acusación falsa es hecha maliciosamente para causar daños. Es pecado, que puede ser venial o mortal según los casos. La calumnia exige reparación.

72.¿Sé defender a Cristo y a la doctrina de la Iglesia?

73.¿Hago el propósito decidido de plantearme más en serio mi formación cristiana y mis relaciones con Dios?

 

Confesión: Decir los pecados al confesor

Un requisito necesario para hacer una buena confesión

Decir los pecados al confesor. Debemos confesar todos los pecados mortales, con su número y las circunstancias que aumentan o disminuyen su gravedad. Y conviene decir también los pecados veniales.

El que calla (por vergüenza, por ejemplo) a sabiendas algún pecado mortal comete un gravísimo pecado (sacrilegio), y no se le perdonan los pecados confesados. Sale del confesionario con los mismos pecados  y uno más (el del sacrilegio por haber hecho una mala confesión).

Por tanto, en la Confesión hay que decir todos y cada uno de los pecados mortales cometidos desde la última confesión bien hecha de que se tenga memoria, después de un diligente examen de conciencia, y las circunstancias que cambian la especie del pecado.

Hay, pues, obligación de confesar:

Los pecados mortales, no los veniales; pero de estos últimos es muy útil y conveniente acusarse con verdadero arrepentimiento y propósito de enmienda.

Todos ellos, o sea, sin omitir ningún pecado mortal a sabiendas, pues entonces no se perdona ninguno y además se comete un sacrilegio. Igualmente hace inválida la Confesión el decir pecados mortales que no se han cometido. Por tanto, nada de inventarse pecados.

En su especie moral ínfima, o sea, no limitándose a declarar el género (por ejemplo, “pequé mortalmente”) o la especie superior (por ejemplo, “pequé gravemente contra la justicia” u “ofendí a Dios gravemente al no vivir bien la pureza”), sino concretando la especie ínfima (por ejemplo, “cometí un acto impuro yo solo” o “he robado en materia grave en unos grandes almacenes” o “calumnié gravemente a una persona”, etc.).

Su número. Todos y cada uno de los pecados mortales cometidos después de la última confesión bien hecha. Si después de un diligente examen de conciencia no se puede precisar cuántos fueron, hay que decir el número aproximado o la frecuencia con que se ha pecado.

No hay que exagerar el número de pecados por si las moscas. Es decir, si uno no sabe el número exacto de veces que ha cometido un pecado, pero seguramente no serán más de una docena, no vale exagerar y decir que lo ha cometido aproximadamente unas quinientas veces.

Número aproximado o frecuencia, hemos dicho, no exageraciones. Por ejemplo, si una persona va de vez en cuando a Misa, pero falta la mayoría de los domingos, si no se acuerda del número de veces que ha faltado a Misa en día de precepto, debe decir que desde que se confesó hace el tiempo que sea (siete meses, o dos años u otro período de tiempo) que durante todo ese tiempo ha ido a Misa con una frecuencia de una vez al mes, o una al trimestre, o domingo sí y otro no, o muy de vez en cuando como puede ser una vez al año en la Misa de nochebuena…

Otro ejemplo. Una persona que se ha emborrachado varias veces y a la hora de examinar su conciencia no sabe en cuántas ocasiones ha bebido de más a propósito. Duda si ha sido media docena o quizá diez. En este caso tendría que decir que no recuerda bien, pero aproximadamente unas diez o quizá un poco menos. No basta con decir solamente el número menor de la horquilla, en este caso, seis.

Las circunstancias. Veamos qué circunstancias hay que decir al confesar los pecados. Son las circunstancias morales, que son las condiciones que se añaden a un acto humano ya constituido (en el caso que consideramos, el pecado que se confiesa) y que lo modifican en su substancia (por ejemplo, el mismo robo, cometido por un cajero de banco, tendrá una mayor gravedad. La razón de esta mayor gravedad es que el cajero, además de robar, defrauda la confianza depositada en él). De esta suerte, el acto humano (el pecado de que se acusa el penitente), además de en su objeto, debe ser considerado en sus circunstancias. Evidentemente debe tratarse de circunstancias verdaderamente morales, es decir, las que están relacionadas con la moralidad; y hace falta también que eso sea percibido por la conciencia del sujeto.

Ciertas circunstancias cambian por completo el tipo de moralidad, porque se refieren a una virtud diferente a la concernida por el objeto (por ejemplo, el adulterio no lesiona solamente la virtud de la castidad, sino también la de la justicia, por falta de fidelidad a un compromiso solemne). Otras circunstancias son solamente agravantes (robo con fractura, por ejemplo) que aumentan la culpabilidad, o atenuantes (robo doméstico, es decir, el que se comete en el propio hogar, como sería quitar unas monedas a los padres) que disminuyen la culpabilidad.

Así, el que roba un cáliz (objeto sagrado), debe decir esta circunstancia (que lo robado es un objeto sagrado), o que ha cometido un robo sacrílego. La persona casada que tiene relaciones sexuales con otra persona de distinto sexo soltera, debe acusarse de adulterio, o decir, la circunstancia de que está casada. También la persona que al pecar ha escandalizado a otras, no debe omitir esta circunstancia (que ha dado escándalo). Y por último, si alguien roba cierta cantidad de dinero, pero que no es mucha, a una persona muy pobre, debe manifestar en la confesión, además de la cantidad robada, que ha robado a un pobre. Esta circunstancia es agravante y aumenta la culpabilidad.

Los efectos previstos en su causa, por ejemplo, si una persona se emborracha y tiene experiencia que cada vez que bebe de más profiere horribles blasfemias, en la confesión no puede limitarse a decir que se ha emborrachado voluntariamente, sino que debe comentar que cada vez que se embriaga empieza a blasfemar.

Examen de conciencia para la Confesión (adultos)

Examen de conciencia para la Confesión (adultos)

 

1. ¿He dudado de las verdades de la fe católica?

2. ¿He negado alguna verdad de fe?

3. ¿He hablado sin el debido respeto de Dios, de la Santa Iglesia o de los santos?

4. ¿He leído, visto o divulgado alguna publicación contraria a la fe católica?

5. ¿He hablado en plan de burla de las cosas y personas sagradas?

6. ¿He desesperado de mi salvación?

Por muy grande que sea el pecado no hay que desesperar de salvarse, porque Dios perdona los pecados, por muchos que sean -y aún los más graves-, si hay verdadero arrepentimiento y se acude al sacramento de la Penitencia.

7. ¿He abusado de la confianza en la misericordia de Dios para pecar tranquilamente?

8. ¿He practicado la superstición?

La superstición es una actitud irracional que atribuye a ciertos hombres (brujos, espiritistas, adivinos, hechiceros…), a objetos (talismanes, cartas, amuletos…), a hechos causales (caerse la sal, romperse un espejo, tener en la puerta de la casa una herradura, ver un gato negro…), la posibilidad de influir en el destino del hombre. Comete pecado el que cree que ciertos actos, palabras, números (especialmente, el trece), percepciones, etc. acarrean desgracia o felicidad, buena suerte o mala suerte, y los busca o los evita por esta razón. Es un pecado de excesiva credulidad.

9. ¿He hecho espiritismo?

El espiritismo es la creencia que sostiene que la persona humana se puede poner en comunicación con el mundo invisible de los espíritus. Asimismo es el arte de comunicarse con los malos espíritus (demonios) o con los difuntos, para conocer por medio de ellos las cosas ocultas. La Iglesia ha condenado estos procedimientos.

10.¿He hecho con desgana las cosas que se refieren a Dios?

Hacer con desgana las cosas referentes a Dios es un síntoma claro de tibieza. La tibieza es incompatible con el amor a Dios. Santo Tomás de Aquino la define como una cierta tristeza, por la que el hombre se vuelve tardo para realizar actos espirituales a causa del esfuerzo que comportan. Esta falta de prontitud en el amor sobreviene cuando el alma quiere acercarse a Dios con poco esfuerzo, sin renuncias, intentando hacer compatible el amor de Dios con cosas que no son gratas a Él. La persona tibia no ama a Dios sobre todas las cosas.

11.¿Me he puesto voluntariamente en ocasión de pecar?

Según enseña la Teología Moral: ponerse voluntariamente en ocasión de pecar, sin necesidad, es ya en sí mismo un pecado.

12.¿Cuándo he oído a alguien decir a alguien una palabra contra Dios -por ejemplo, una blasfemia-, he procurado rezar una oración de desagravio?

13.¿Pongo interés en el estudio de la doctrina cristiana?

La doctrina cristiana está en el Catecismo de la Iglesia Católica. Es conveniente, después de haberlo leído y estudiado, ir repasándolo.

14.¿Confieso mi fe cristiana, con valentía, en la vida pública o privada, o me avergüenzo de que sepan que soy cristiano?

15.¿Pertenezco a alguna sociedad o movimiento ideológico contrario a la religión?

16.¿Conozco y procuro practicar los mandamientos de la ley de Dios y de la Iglesia?

17.¿Me he enfadado con Dios cuando algo no me salió bien?

18.¿He dicho blasfemias?

La blasfemia es todo dicho, hecho o gesto injurioso a Dios, a sus santos o a la religión. Es siempre pecado grave.

19.¿He utilizado expresiones irreverentes en el hablar?

Por ejemplo, es una expresión irreverente emplear la palabra hostia como sinónimo de bofetada.

20.¿He dejado de cumplir culpablemente algún voto?

El voto es una promesa, premeditada y voluntaria, hecha a Dios, obligándose a una acción moralmente buena y no obligatoria.

21.¿He jurado con mentira?

Jurar es tomar a Dios por testigo de la verdad. Quien jura con mentira es como si dijese que Dios es mentiroso, pues le pone como testigo de algo que no es verdad. Por lo que jurar en falso es pecado grave.

22.¿He jurado con verdad, pero sin necesidad?

Jurar con verdad, pero sin necesidad es pecado venial.

23.¿He comulgado sin estar en gracia de Dios?

Cuando se tiene conciencia de pecado mortal, antes de comulgar hay que confesarse. Comulgar sin estar en gracia de Dios es un sacrilegio, es decir, un pecado muy grave.

24.¿He recibido la comunión sin haber guardado el ayuno eucarístico?

El ayuno eucarístico consiste en no tomar ningún alimento (sólido o líquido) una hora antes de comulgar. El agua no rompe el ayuno eucarístico.

25.¿He hecho alguna promesa a Dios y la he dejado sin cumplir?

26.¿Creo todo lo que enseña la Iglesia Católica?

27.¿He faltado a Misa algún domingo o fiesta de precepto por pereza, por desgana, por no querer ir, por anteponer otra actividad (deporte, deberes), porque paso de ir a Misa?

28.¿He impedido que asistan a Misa en día de precepto los que dependen de mí?

29.¿Me he distraído voluntariamente en la Misa?

30.¿Guardo el debido respeto cuando estoy en la iglesia?

A la iglesia vamos a rezar o asistir algún acto de culto. Es la casa de Dios y, por tanto, hay que vivir la urbanidad de la piedad. Esta piedad exige ir bien vestidos; guardar el silencio necesario para hablar con Dios; evitar el distraer a los demás fieles; no comer en el recinto sagrado.

31.¿He guardado el descanso dominical o, por el contrario he trabajado sin necesidad urgente en un día de precepto, en actividades que impiden el culto debido a Dios o el descanso necesario del espíritu y del cuerpo?

32.¿He hecho trabajar sin necesidad a mis subordinados en día de precepto?

33.¿Me he confesado al menos una vez al año?

Este precepto obliga cuando se tiene conciencia de haber cometido un pecado mortal.

34.¿He comulgado en el tiempo establecido para cumplir con el precepto pascual?

Todo fiel está obligado a recibir la Sagrada Comunión por lo menos una vez al año. Este precepto debe cumplirse durante el tiempo pascual, a no ser que por causa justa se cumpla en otro tiempo dentro del año.

35.¿He cumplido los días de ayuno y abstinencia?

El cuarto mandamiento de la Iglesia dice: Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia. Son días de ayuno y abstinencia el miércoles de ceniza y el viernes santo. Y de abstinencia sólo, todos los viernes del año. Pero en los viernes que no entran en el tiempo de cuaresma puede sustituirse la abstinencia según la libre voluntad de los fieles por algunas de estas cosas: la limosna (en la cuantía que cada uno estime en conciencia), obras de caridad (visita de enfermos o atribulados), obras piadosas (hacer el ejercicio del Vía Crucis, asistencia a la Santa Misa, rezo del Rosario, ir a visitar al Santísimo en alguna iglesia, lectura de la Biblia…) y mortificaciones corporales. La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad (18 años) hasta que hayan cumplido los cincuenta y nueve años.

36.¿He callado en la confesión por vergüenza algún pecado mortal?

Quien calla algún pecado mortal en la confesión por vergüenza comete un sacrilegio. Además, no se le perdona ningún pecado, sino que sale del confesonario con un pecado más.

37.¿Me he confesado alguna vez sin estar arrepentido de mis pecados o sin propósito de la enmienda?

Si no hay arrepentimiento no se perdonan los pecados. Lo mismo ocurre si no hay propósito de la enmienda. Por tanto, las confesiones sin arrepentimiento o sin propósito de la enmienda son malas.

38.¿He cumplido la penitencia que me impuso el confesor la última vez que me confesé?

39.¿Me he acercado indignamente a recibir algún sacramento?

Los sacramentos de la Confirmación, Eucaristía, Unción de enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio hay que recibirlos en estado de gracia. Si uno lo recibe en estado de pecado, lo recibe indignamente.

40.¿He obedecido a mis padres?

41.¿Manifiesto respeto y cariño a mis padres?

42.¿Me he peleado con mis hermanos?

43.¿He hecho sufrir a mis padres con mi conducta, mi soberbia, mi egoísmo o malos tratos?

44.¿Ayudo a mis padres en sus necesidades, enfermedad, ancianidad?

45.¿Me he dejado llevar por el mal genio y me enfado con frecuencia y sin motivo justificado?

46.¿He retirado la palabra con algún familiar?

47.¿Soy respetuoso con los profesores y otras personas mayores?

48.¿He desobedecido a mis superiores en cosas importantes?

49.¿Soy amable con los extraños y me falta esa amabilidad en mi casa, con mi familia?

50.¿He dado mal ejemplo a mis hermanos, amigos, compañeros y demás personas que me rodean?

51.¿He corregido con cólera o injustamente a las personas que dependen de mí?

52.¿Me preocupo de la formación religiosa y moral de mis hijos, y de las demás personas que viven en mi casa?

53.¿He fortalecido la autoridad de mi cónyuge, evitando reprenderle, contradecirle o discutirle delante de los hijos?

54.¿He reñido con mi cónyuge, con malos tratos de palabra o de obra?

55.¿Me quejo delante de la familia de la carga que suponen las obligaciones domésticas?

56.¿Tengo envidia?

57.¿He corregido a mis hijos en sus defectos o se los he dejado pasar por comodidad

58.¿He descuidado la natural vigilancia en las reuniones de chicos y chicas que se tengan en casa  evitando dejarles solos?

59.¿He impedido que mis hijos sigan la vocación con que Dios les llama a su servicio?

60.¿Me he opuesto al matrimonio de algún hijo sin causa razonable?

61.¿Tengo enemistad, odio o rencor contra alguien?

62.¿He hecho daño a otros de palabra o de obra?

63.¿Me burlo de algún compañero?

64.¿He insultado?

65.¿He maltratado a alguna persona?

66.¿Deseo el mal a alguien?

67.¿Evito que las diferencias políticas o profesionales degeneren en indisposición, malquerencia u odio hacia las personas?

68.¿He comido con gula?

69.¿Retraso el perdón o no quiero perdonar a alguien?

70.¿Frecuento compañías peligrosas que son ocasión próxima de pecado?

71.¿Me he emborrachado o bebido con exceso?

72.¿He tomado drogas?

Aquí hay que decir que todas las drogas son malas. También tomar las mal llamadas drogas blandas, como es el porro o las pastillas de diseño, es ofensa a Dios, pues dañan la salud y, además, es el inicio y el camino para consumir las drogas duras.

73.¿He practicado, aconsejado o facilitado el grave crimen del aborto?

74.Si he abortado o inducido a alguien a abortar, o he cooperado activamente en un aborto, ¿sabía que este gravísimo pecado lleva consigo la pena de excomunión?

75.¿Defiendo con entusiasmo y esfuerzo la vida humana?

76.¿He matado voluntariamente a alguien?

Hay causas que eximen de pecado el quitar la vida a otra persona, por ejemplo: la legítima defensa; la policía que se ve obligada a hacer uso de las armas en determinadas circunstancias para evitar un daño grave como puede ser la liberación de unos rehenes que están amenazados de muerte por sus secuestradores; el soldado que interviene en una guerra justa.

77.¿He causado la muerte a otra persona por imprudencia por mi parte)

78.¿He aconsejado o colaborado en la eutanasia?

79.¿He pedido que se me aplicara la eutanasia?

80.¿He atentado contra mi vida?

81.¿Me he deseado la muerte sin someterme a la Providencia divina?

82.¿He descuidado la salud?

83.¿He comido con exceso o, por el contrario, me he puesto en riesgo de enfermar por comer poco?

84.¿He sido imprudente en deportes arriesgados?

85.¿He practicado la violencia en el deporte?

86.¿He puesto en peligro mi vida y la de otras personas por imprudencia?

La conducción temeraria es pecado porque se pone el peligro la vida ajena y la propia. Y conducir con alguna copa de más, también entra dentro de la conducción temeraria.

87.¿He incitado a otros a pecar?

Quien incita a otros a pecar es también responsable de los pecados que éstos cometen.

88.¿Tengo amistades que me incitan al pecado?

89.¿He sido causa de que otros pecasen por mi conversación, por prestar algún libro o revista inmoral, por enseñar alguna fotografía pornográfica, por invitar o aconsejar ver alguna película o vídeo indecente, por indicar cómo llegar a una página porno de internet, por mi falta de pudor, es decir, por exhibicionismo o por mi manera de vestir?

Con relación a la vida sexual, se denomina pudor la vergüenza o recato en exhibir todo lo relacionado con el sexo. Es una virtud que preserva la intimidad de la persona, protegiendo el misterio de su amor y ordenando las miradas, los gestos y las palabras.

90.Si he escandalizado, ¿he tratado de reparar el escándalo?

El escándalo (así se llama el inducir a otros a pecar, ya sea de palabra, acción u omisión, malas en sí o en apariencia) es pecado aunque los otros no lleguen a cometerlo. Este pecado de escándalo para que se perdone, además de confesarlo, hay que repara el daño causado, es decir, hablar con las personas a quienes se incitó a pecar diciéndoles que lo hecho es pecado y aconsejándoles a que se arrepientan y se confiesen.

91.¿He hablado (o tenido conversaciones) de temas impuros, o contado (o escuchado) chistes verdes, subidos de tono?

92.¿He aceptado pensamientos, deseos o recuerdos impuros?

93.¿Me he entretenido en miradas impuras?

94¿He rechazado las sensaciones impuras?

95.¿He realizado actos impuros?

96.¿He hecho actos impuros con otras personas?

97.Si he hecho actos impuros con otra  persona, ¿era ésta del mismo o distinto sexo?

98.¿Había algún agravante en esos actos impuros hechos con otras personas?

Los agravantes pueden ser si esas personas eran parientes (incesto), menores de edad (pederastia), consagradas (sacrilegio), casadas (adulterio). Otra agravante es si ha sido una violación. En la confesión hay que decir los pecados en su especie ínfima y las circunstancias que los agravan. No tiene la misma gravedad el pecado solitario (masturbación) que la relación sexual de personas de distinto sexo (fornicación): ésta es más grave; y mayor gravedad tienen los actos homosexuales. Las circunstancias pueden ser, entre otras, como se ha acaba de decir: si la otra persona es más pequeña y se le ha quitado la inocencia, si hay algún parentesco con ella.

99.Si he tenido relaciones sexuales con persona del otro sexo, ¿hice algo para impedir las consecuencias de esas relaciones?

100.¿He usado indebidamente el matrimonio, cegando las fuentes de la vida?

Las prácticas anticonceptivas son pecaminosas. En concreto, se ciega las fuentes de la vida usando preservativos, píldoras, dispositivos u otros procedimientos que desnaturalizan o interrumpen el normal desarrollo del acto matrimonial o sus consecuencias. Además, hay que tener presente que muchos de esos dispositivos -por ejemplo, el DIU- y píldoras llamados anticonceptivos son en realidad abortivos. También el coito interrumpido (onanismo) es ofensa a Dios.

101.¿Me he sometido a una operación quirúrgica de esterilización?

Por ejemplo, en la mujer, la ligadura de trompas; y en el hombre, la vasectomía.

102.¿Soy generoso en la transmisión de la vida?

103.¿He practicado desviaciones sexuales en la vida matrimonial?

Prácticas desviadas deshonrosas como el coito anal y coito bucal.

104.¿Acepto y vivo conforme a la dignidad del sexo y del amor humano, al plan de Dios que recoge la doctrina de la Iglesia en esta materia?

105.¿Aconsejo a personas casadas prácticas anticonceptivas?

106.¿He influido de alguna manera -consejos, bromas o actitudes- en crear un ambiente antinatalista?

107.¿He negado el débito conyugal sin causa justificada a mi cónyuge?

108.¿He hecho uso del matrimonio solamente en aquellos días en que no puede haber descendencia sin razones graves?

109.¿He participado en juegos inmorales que, además de manchar mi alma, han podido llevar a otros a ofender a Dios?

110.¿Me he puesto conscientemente en peligro de pecar: participando en diversiones pecaminosas, leyendo lecturas inmorales, asistiendo a espectáculos indecentes, navegando por las páginas pornográficas de internet?

111.Antes de asistir a un espectáculo, o de ver una película o un programa de televisión, o de leer un libro ¿me entero de su calificación moral?

112.¿Guardo la debida prudencia en el noviazgo para evitar toda ocasión de faltar a la castidad?

113.¿He sido perezoso en el cumplimiento de mis deberes profesionales (estudiar o trabajar)?

114.¿Retraso con frecuencia el momento de ponerme a estudiar (o trabajar)?

115.¿Estudio con intensidad desde el comienzo del curso, sabiendo que es la obligación que tengo?

116.¿He robado?

117.Si he robado, ¿había alguna circunstancia que lo agravase, por ejemplo, que se tratase de un objeto sagrado?

Otras circunstancias: si la persona a la que se le ha robado es pobre; si es una cantidad elevada; si el objeto robado es valioso o tenía un valor sentimental para su dueño.

118.¿He cooperado con otros en algún robo o hurto?

119.¿He retenido alguna cosa ajena contra la voluntad de su dueño?

120.¿He engañado a otros cobrando más de lo debido?

121.¿He retribuido con justicia el trabajo de los demás?

122.¿He retenido o retrasado indebidamente el pago de jornales o sueldos?

123.¿He perjudicado a los demás con engaños, trampas o coacciones en los contratos o relaciones comerciales?

124.¿He cogido dinero a mis padres o cosas de mis compañeros que no son mías?

125.En caso de haber robado, ¿he devuelto lo robado o reparado el daño causado?

El pecado de robo se perdona en la confesión siempre que hay propósito de devolver lo que se ha robado.

126.¿He pagado los impuestos justos?

127.¿He sobornado o cooperado en el soborno?

128.¿He exigido injustamente un dinero para agilizar un trámite administrativo?

129.En el desempeño de cargos o funciones públicas, ¿me he dejado llevar del favoritismo, acepción de personas, faltando a la justicia?

130.¿Cumplo fielmente mis deberes sociales: impuestos, seguros y votaciones?

131.¿Reacciono como cristiano contra abusos e injusticias que perjudican a los más débiles?

132.¿He malgastado el dinero?

133.¿Doy limosna según mi posición?

134.¿Me quejo cuando no tengo lo que necesito?

135.¿Tengo cosas superfluas o que no uso?

136.¿He prestado mi apoyo a programas de acción social y política inmorales y anticristianos?

137.¿He votado a partidos políticos que promueven leyes contrarias a la Ley de Dios?

138.¿He dicho mentiras?

139.En caso de haber mentido, ¿he reparado el daño que haya podido seguirse de mis mentiras?

140.¿He violado la intimidad de otros, leyendo su correspondencia?

141.¿He hecho juicios temerarios contra el prójimo?

142.¿He descubierto, sin causa justa, defectos graves de otras personas?

143.¿He dado a conocer secretos?

El secreto es el conocimiento de una verdad que debe mantenerse oculta. Una persona puede llegar a tener ciertos conocimientos de cosas o de personas que ni pueden ni deben comunicar a terceras personas. Sin causa justa, es pecado revelar un secreto.

144.¿He hablado mal de otras personas?

145.¿He pensado mal de otros?

146.¿He calumniado?

La calumnia consiste en atribuir a otros pecados y acciones malas que no han cometido. Normalmente, esta acusación falsa es hecha maliciosamente para causar daños. Es pecado, que puede ser venial o mortal según los casos. La calumnia exige reparación.

147¿He hecho uso en provecho personal de lo que sabía por silencio de oficio?

148.¿Soy ejemplar en mi trabajo?

149.¿Vivo la puntualidad en mi horario de trabajo?

150.¿Acabo bien mi tarea, evitando hacer chapuzas?

151.¿Utilizo cosas de la empresa en provecho propio, faltando a la justicia?

152.¿Estoy dispuesto a sufrir una merma en mi reputación profesional antes de cometer o cooperar formalmente en una injusticia o en el mal ajeno?

153.¿Conozco y vivo en coherencia con la doctrina social de la Iglesia?

154.¿Me preocupo de influir -con naturalidad y sin respetos humanos- para hacer más cristiano el ambiente a mi alrededor?

155.¿Soy consciente de que Dios es mi Padre y procuro agradarle en todo?

156.¿Doy gracias a Dios en mis oraciones por todo el bien que he recibido de Él?

157.¿Sé defender a Cristo y a la doctrina de la Iglesia?

158.¿Hago el propósito decidido de plantearme más en serio mi formación cristiana y mis relaciones con Dios?

Se confesó previamente

La verdadera devoción a María nos debe llevar a imitarla y a tratar de parecernos más a ella cada día: los hijos deben parecerse a su Madre.

En cierta ocasión, un pintor famoso iba a dibujar una Inmaculada. Buscando el rostro de una joven que pudiera servirle de modelo, se fijó en una que correspondía al ideal que se había formado en su imaginación. Se acercó a la joven y le pidió si estaría dispuesta a posar en su taller para servir de modelo de una imagen de la Virgen. La joven se quedó sorprendida; pero, después de serenarse, dijo al artista: Hoy no puede ser; iré mañana.

Al día siguiente, después de los saludos previos, dijo la joven al pintor: Ayer no me atreví a servir de modelo para una imagen de la Inmaculada porque estaba en pecado. Esta mañana me he confesado y ahora podré servir menos indignamente.

Rito breve del Sacramento de la Penitencia

El penitente dice el saludo acostumbrado, Ave María purísima, por ejemplo, y se santigua.

El sacerdote dice la siguiente invovación: El Señor esté en tu corazón para que te puedas arrepentir y confesar humildemente tus pecados.

El sacerdote o el penitente pueden leer, o decir de memoria, algunas palabras de la Sagrada Escritura sobre la misericordia de Dios y el arrepentimiento, por ejemplo:  Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te amo.

El penitente se acusa de sus pecados. El sacerdote le da los consejos oportunos y le impone la penitencia. El sacerdote invita al penitente a manifestar la contrición.

El penitente puededecir, por ejemplo: Jesús, Hijo de Dios, apiádate de mí, que soy un pecador.

El sacerdote, extendiendo ambas manos o, almenos, la derecha sobrela cabeza del penitente, dice:  (Aquí pronuncia las palabras de la absolución).

La absolución termina diciendo: Vete en paz.