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Invocaciones a la Virgen María (y X)

¡Oh María, Reina del Purgatorio!, te ruego por aquellas almas que están en el Purgatorio por las cuales tengo o puedo tener alguna obligación, sea de caridad o de justicia. Dígnate escuchar mi súplica y haz que pronto encuentren el refrigerio eterno.

¡Oh María, Reina de la Iglesia Purgante!, te ruego por las almas del Purgatorio más abandonadas y olvidadas por las cuales nadie ruega, para que Tú, Madre, te acuerdes de ellas y les apliques los méritos de la Pasión de Jesús, los tuyos y los de los Santos.

¡Oh María, Reina de las benditas ánimas del Purgatorio!, te ruego por aquellas almas que han de salir más pronto de aquel lugar de penas, para que cuanto antes vayan a cantar en tu compañía de las eternas misericordias del Señor.

¡Oh María, Reina de todos los fieles difuntos!, te ruego de manera especial por aquellas almas que han de estar más tiempo padeciendo en ese lugar de expiación y de purificación. Ten compasión de ellas, ya que no pueden merecer sino sólo padecer; abrevia sus penas y derrama sobre las mismas el bálsamo de tu consuelo.

¡Oh María, Reina vencedora de la muerte!, te ruego de un modo especial por aquellas almas que más padecen en el Purgatorio. Es verdad que todas sufren aceptando las penas para satisfacer a la divina Justicia, pero sus padecimientos son atroces, como nadie puede imaginar. Intercede por ellas, y Dios escuchará tu plegaria.

Invocaciones a la Virgen (IX)

Santa María, Virgen fiel, bendíceme y concédeme la gracia de profesar y confesar con valor y abiertamente, sin respetos humanos, la fe que he recibido en el Bautismo.

Santa María, Madre de la Iglesia, bendíceme y concédeme la gracia de amar a la Santa Iglesia y de demostrarle siempre mi amor con la prueba de los hechos.

Santa María, Reina de los Apóstoles, bendíceme y concédeme la gracia de ayudar a la defensa y aumento de la fe, en cuanto me sea posible, con la palabra y con el testimonio de mi vida.

Santa María, Reina de la paz, bendíceme y concédeme la gracia de amar a mi prójimo, y haz que reine entre todos los pueblos de la tierra la concordia y la paz.

Santa María, Gloria del Espíritu Santo (Madre mía), bendíceme y concédeme la gracia de conformar plenamente mi vida a los Mandamientos de Dios y de la Iglesia, para perseverar en el amor de Dios.

Invocaciones a la Virgen María (VIII)

Santa María, Hija predilecta del Padre y Madre del mismo Dios, te venero y bendigo por esta singular prerrogativa, que te ensalza sobre todos los hombres y Ángeles. Por ella te pido que te compadezcas de mí en mis necesidades.

Santa María, Madre de Cristo Rey y Madre mía. Acuérdate que Jesús, pendiente de la Cruz, te constituyó Madre de los hombres para que los cuidara y los guiara hacia la patria celestial. Muéstrate siempre como Madre.

Santa María, Reina de la misericordia (Reina de cielos y tierra), haz manifiesto en favor de tus hijos el gran poder que Dios te ha concedido; y te pido que me defiendas en todas las tentaciones del enemigo de mi alma.

Santa María, Medianera de todas las gracias por disposición divina. Consígueme lo que más necesito para la salvación de mi alma.

Santa María, Virgen purísima y sin mancha. Alcánzame la gracia de conservar siempre el corazón limpio, para que en la eternidad goce de la visión de Dios.

Invocaciones a la Virgen María (VII)

Oh María, por tu santa vida, consígueme de tu divino Hijo la gracia de vivir una vida santa, siempre en gracia de Dios.

Oh María, por tu bendita dormición, alcánzame una muerte libre de todo pecado.

Oh María, por tu gloriosa Asunción al Cielo en cuerpo y alma, alcánzame la salvación de mi alma y gozar eternamente de tu compañía.

Oh María, por tu exaltación sobre los Ángeles y por tu poder sobre los demonios, haz que yo venza siempre a los enemigos de mi alma y que sepa dominar mis pasiones.

Oh María, por tu coronación como Reina de Cielos y tierra, y por haber sido elegida Abogada de todos los hombres, consígueme una filial confianza en Ti y acuérdate de mí en todas mis necesidades, peligros y tentaciones.

Invocaciones a la Virgen María (VII)

Oh María, por tu santa vida, consígueme de tu divino Hijo la gracia de vivir una vida santa, siempre en gracia de Dios.

Oh María, por tu bendita dormición, alcánzame una muerte libre de todo pecado.

Oh María, por tu gloriosa Asunción al Cielo en cuerpo y alma, alcánzame la salvación de mi alma y gozar eternamente de tu compañía.

Oh María, por tu exaltación sobre los Ángeles y por tu poder sobre los demonios, haz que yo venza siempre a los enemigos de mi alma y que sepa dominar mis pasiones.

Oh María, por tu coronación como Reina de Cielos y tierra, y por haber sido elegida Abogada de todos los hombres, consígueme una filial confianza en Ti y acuérdate de mí en todas mis necesidades, peligros y tentaciones.

Invocaciones a la Virgen María (VI)

Oh María, modelo de oración. Alcánzame espíritu de oración, ya que tanto lo necesito para acrecentar mi fe, santificarme en el trabajo cotidiano y vencer las tentaciones.

Oh María, modelo de paciencia, de tus labios nunca salió la más insignificante queja contra la Providencia, a pesar de los muchos dolores que sufriste. Consígueme esta virtud.

Oh María, modelo de santidad, a quien todos llaman santísima por antonomasia. Hazme santo, pues así lo quiere Dios y, también, Tú, Madre mía.

Oh María, modelo de piedad. Ayúdame en el cumplimiento de mis prácticas cristianas y haz que siempre dé buen ejemplo.

Oh María, modelo de perseverancia. Te pido que me alcances de tu Santísimo Hijo la perseverancia en la gracia de Dios para que en gracia viva y en gracia de Dios muera.

Invocaciones a la Virgen María (V)

Oh María, modelo de fe, que creíste sin vacilar ni un instante la palabra del Arcángel san Gabriel, y Dios obró en Ti cosas maravillosas. Aumenta mi fe sin la cual no puedo agradar a Dios, ni entrar en la bienaventuranza del Cielo.

Oh María, modelo de esperanza, que esperaste la venida del Redentor, que se hizo Hijo tuyo, y con segura confianza el cumplimiento de todas las promesas de Jesús. Aumenta en mí la virtud de la esperanza.

Oh María, modelo de caridad, que amaste a Dios como ninguna otra criatura le ha amado, y me amas a mí, también hijo tuyo, como cariñosa Madre. Aumenta en mí la caridad de la que tanto necesito.

Oh María, modelo de humildad, que te llamaste la esclava del Señor. Ahoga en mí los sentimientos de soberbia.

Oh María, modelo de castidad, tan pura, tan inmaculada, que Dios, cuando te hizo Madre suya, quiso conservar íntegra tu virginidad. Concédeme que viva siempre la virtud de la santa pureza en medio de este mundo que está afeado por tantos vicios.

Invocaciones a la Virgen María (IV)

Oh Corazón de María, compadécete de los incrédulos; despierta a los indiferentes; y convierte a los blasfemos y profanadores de los días del Señor.

Oh Corazón de María, aumenta la fe de los pueblos; fomenta la piedad; sostén a las familias verdaderamente católicas; y apaga los odios y venganzas en que se abrasa el mundo.

Oh Corazón de María, salva a los mundanos; purifica a los deshonestos; y haz volver al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error.

Oh Corazón de María, convierte a los perseguidores de la Iglesia; dirige por caminos de justicia a patronos y obreros; e ilumina con luz celestial a los malos escritores y gobernantes.

Oh Corazón de María, haz que haya en la Iglesia de Cristo muchos y santos sacerdotes que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo; y concede a todos tus devotos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios.

Invocaciones a la Virgen María (III)

Madre mía, ya que Tú eres mi Madre, haz que yo sea siempre buen hijo tuyo.

Amor y amor verdadero te pido, porque es lo que necesita mi alma para amarte a Ti, después de Dios, sobre todas las cosas.

Reina y soberana Señora de mi corazón, demuestra tu poder, Tú que eres la omnipotencia suplicante, en ayudarme a vencer siempre a los enemigos de mi alma.

Imitarte quiero, Virgen bendita, en la variedad y hermosura de tus virtudes, con las que llegaste a enamorar al mismo Dios.

Alabanzas te sean dadas siempre por la creación entera como Dueña y Señora de ella.

Invocaciones a la Virgen María (II)

Oh María, por la plenitud de gracia que gozaste desde el primer instante de tu ser, haz que conserve siempre mi alma en gracia.

Oh María, que entraste en el mundo sin mancha de culpa, consígueme de Dios la gracia de salir de él sin pecado.

Oh María, que nunca estuviste afeada con la mancha del pecado original, ni de ningún pecado actual, yo te encomiendo y confío la pureza de mi corazón.

Oh María, por tu Inmaculada Concepción, haz puro mi cuerpo y santa el alma mía.

Oh María, sin pecado concebida, ruega por mí que acudo a Ti.