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Libro de las letanías (XXI): Letanía de los Santos Ángeles

Letanía de los Santos Ángeles (versión I)

Estas invocaciones se repiten.

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

A las siguientes invocaciones se contesta: Ten piedad de nosotros.

Dios Padre, Creador de los Ángeles,
Dios Hijo, Señor de los Ángeles,
Dios Espíritu Santo, Vida de los Ángeles,
Santísima Trinidad, delicia de todos los Ángeles,

A las siguientes invocaciones se contesta: Ruega por nosotros.

Santa María,
Reina de todos los Ángeles,

A las siguientes invocaciones se contesta: Rogad por nosotros.

Santos Querubines, Ángeles de la Palabra,
Santos Tronos, Ángeles de la Vida,
Santos Ángeles de la Adoración,
Santas Dominaciones,
Santas Potestades,
Santos Principados del Cielo,
Santas Virtudes

A las siguientes invocaciones se contesta: Ruega por nosotros.

San Miguel Arcángel,
Vencedor de Lucifer,
Ángel de la fe y de la humildad,
Preservador de la santa unción,
Patrono de los moribundos,
Príncipe de los ejércitos celestes,
Compañero de las almas de los difuntos,

San Gabriel Arcángel,
Santo Ángel de la Encarnación,
Fiel mensajero de Dios,
Ángel de la esperanza y de la paz,
Protector de todos los siervos y siervas de Dios,
Guardián del santo Bautismo,
Patrono de los Sacerdotes,

San Rafael, Arcángel,
Ángel del Amor divino,
Vencedor del enemigo malo,
Auxiliador en la gran necesidad,
Ángel del dolor y de la curación,
Patrono de los médicos, de los caminantes y de los viajeros,

A las siguientes invocaciones se contesta: Rogad por nosotros

Grandes Arcángeles Santos,
Ángeles del servicio ante el trono de Dios,
Ángeles del servicio para los hombres,
Santos Ángeles Custodios,
Auxiliadores en nuestras necesidades,
Luz en nuestra oscuridad,
Apoyo en todo peligro,
Exhortadores de nuestra conciencia,
Intercesores ante el trono de Dios,
Escudo de defensa contra el enemigo maligno,
Constantes compañeros nuestros,
Segurísimos conductores nuestros,
Fidelísimos amigos nuestros,
Sabios consejeros nuestros,
Ejemplos de nuestra obediencia,
Consoladores en el abandono,
Espejo de humildad y de pureza,
Ángeles de nuestras familias,
Ángeles de nuestros Sacerdotes y pastores,
Ángeles de nuestros niños,
Ángeles de nuestra tierra y Patria,
Ángeles de la Santa Iglesia,
Todos los Santos Ángeles,

Estas invocaciones se repiten.

Asistidnos en la vida.
Asistidnos en la muerte.
En el Cielo os lo agradeceremos.

V/. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,

R/. Perdónanos, Señor.

V/. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,

R/. Escúchanos, Señor.

V/. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,

R/. Ten misericordia de nosotros.

V/. Dios mandó a sus Ángeles que cuiden de ti.

R/. Los cuales te guardarán en todos sus caminos

*****

Versión II

V/. Señor, ten piedad de nosotros
R/. Señor, ten piedad de nosotros

V/. Cristo, ten piedad de nosotros

R/. Cristo, ten piedad de nosotros
V/. Señor, ten piedad de nosotros
R/. Señor, ten piedad de nosotros

V/. Jesucristo, óyenos
R/. Jesucristo, óyenos

V/. Jesucristo, escúchanos

R/. Jesucristo, escúchanos

A las siguientes invocaciones se responde: ten piedad de nosotros

Dios Padre, creador de los Ángeles
Dios Hijo, señor de los Ángeles
Dios Espíritu Santo, vida de los Ángeles

A las siguientes invocaciones se responde: ruega por nosotros

Santa María

Reina de los Ángeles

A la siguiente invocación se responde: tengan piedad de nosotros

Todos los coros de los espíritus bienaventurados

A las siguientes invocaciones se responde: rogad por nosotros

Santos Serafines, Ángeles del Amor
Santos Querubines, Ángeles del Verbo
Santos Tronos, Ángeles de la vida
Santos Principados
Santas Dominaciones
Santas Potestades
Santas Virtudes

A las siguientes invocaciones se responde: ruega por nosotros

San Miguel Arcángel, vencedor del mal

Ángel de la Fe y de la Humildad

Ángel de la Santa Unción

Patrono de los moribundos

Príncipe de los Ejércitos Celestiales

Compañero de las almas de los difuntos

San Gabriel Arcángel

Ángel de la Anunciación

Mensajero fiel de Dios

Ángel de la esperanza y de la paz

Protector de todos los siervos y siervas de Dios

Guarda del Santo Bautismo

Patrono de los Sacerdotes

San Rafael

Arcángel divino del Amor

Dominador del espíritu maligno

Auxiliador en casos de necesidad

Ángel del dolor y de la cura

Patrono de los médicos, viajantes y peregrinos

A las siguientes invocaciones se responde: rogad por nosotros

Todos los Santos Ángeles

Ángeles del Servicio frente al trono de Dios

Ángeles del servicio prestado a la humanidad

Santos Ángeles de la Guarda

Auxiliares de nuestras necesidades

Luz de nuestra oscuridad

Amparo en todos los peligros

Amonestadores de nuestras conciencias

Intercesores ante el trono de Dios

Defensores contra el enemigo

Nuestros compañeros constantes

Nuestros guías seguros

Nuestros más fieles amigos

Nuestros consejeros prudentes

Nuestro modelo en la obediencia

Consolación en el abandono

Espejo de humildad y pureza

Ángeles de nuestras familias

Ángeles de nuestros niños

Ángeles de los sacerdotes y curas de almas

Ángeles de nuestra tierra y nuestra patria

Ángeles de la Santa Iglesia

V/. Todos los Ángeles

R/. Ayúdenos durante nuestra vida

V/. Todos los Ángeles

R/. Asístanos en la hora de nuestra muerte

V/. Todos los Ángeles

R/. Que en el cielo habremos de agradecerles.

V/. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo

R/. Perdónanos Señor
V/. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo

R/. Óyenos Señor
V/. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Dios dio a tu respeto órdenes a los Ángeles.
R/. Ellos nos protegen en nuestros caminos.

Oremos: Dios Omnipotente y eterno, concédenos el auxilio de los Ángeles y ejércitos celestiales, a fin de que por ellos permanezcamos preservados de los ataques de Satanás, por la preciosa sangre de nuestro Señor Jesucristo y la intercesión de la Santísima Virgen María, liberados de todos los peligros, podamos servirte en paz, por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo y con el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.

*****

Versión III

V/. Señor, ten piedad de nosotros
R/. Señor, ten piedad de nosotros

V/. Cristo, ten piedad de nosotros

R/. Cristo, ten piedad de nosotros
V/. Señor, ten piedad de nosotros
R/. Señor, ten piedad de nosotros

V/. Jesucristo, óyenos
R/. Jesucristo, óyenos

V/. Jesucristo, escúchanos

R/. Jesucristo, escúchanos

A las siguientes invocaciones se responde: ten piedad de nosotros

Dios Padre, creador de los Ángeles
Dios Hijo, señor de los Ángeles
Dios Espíritu Santo, vida de los Ángeles

Santísima Trinidad, delicia de todos los Ángeles

A las siguientes invocaciones se responde: ruega por nosotros

Santa María

Reina de los Ángeles

A las siguientes invocaciones se responde: rogad por nosotros

Todos los coros de los espíritus bienaventurados

Santos Serafines, Ángeles del Amor
Santos Querubines, Ángeles de la Palabra
Santos Tronos, Ángeles de la vida
Santos Ángeles de la Adoración

Santos Principados
Santas Dominaciones
Santas Potestades
Santas Virtudes

A las siguientes invocaciones se responde: ruega por nosotros

San Miguel Arcángel

Vencedor de Lucifer

Ángel de la fe y de la humildad

Preservador de la santa Unción

Patrono de los moribundos

Príncipe de los ejércitos celestiales

Compañero de las almas de los difuntos

San Gabriel Arcángel

Santo Ángel de la Anunciación

Fiel mensajero de Dios

Ángel de la esperanza y de la paz

Protector de  todos los siervos y siervas de Dios

Guardián del santo Bautismo

Patrono de los Sacerdotes

San Rafael, Arcángel

Ángel del Amor divino

Vencedor del enemigo malo,

Auxiliador en la gran necesidad

Ángel del dolor y de la curación

Patrono de los médicos, de los caminantes y de los viajeros

A las siguientes invocaciones se responde: rogad por nosotros

Grandes Arcángeles Santos

Ángeles del servicio ante el trono de Dios

Ángeles del servicio para los hombres

Santos Ángeles Custodios

Auxiliadores en nuestras necesidades

Luz en nuestra oscuridad

Apoyo en todo peligro

Exhortadores de nuestra conciencia

Intercesores ante el trono de Dios

Escudo de defensa contra el enemigo maligno

Constantes compañeros nuestros

Segurísimos conductores nuestros

Fidelísimos amigos nuestros

Sabios consejeros nuestros

Ejemplos de nuestra obediencia

Consoladores en el abandono

Espejo de humildad y de pureza

Ángeles de nuestras familias

Ángeles de nuestros sacerdotes y pastores de almas

Ángeles de nuestros niños

Ángeles de nuestra tierra y patria

Ángeles de la Santa Iglesia

V/. Todos los Santos Ángeles

R/. Asistidnos en la vida

V/. Todos los Santos Ángeles

R/. Asistidnos en la muerte

V/. Todos los Santos Ángeles

R/. En el Cielo os los agradeceremos

V/. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo

R/. Perdónanos Señor
V/. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo

R/. Óyenos Señor
V/. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Dios dio a tu respeto órdenes a los Ángeles.
R/. Ellos nos protegen en nuestros caminos.

Oración: Dios Omnipotente y eterno, concédenos el auxilio de los Ángeles y ejércitos celestiales, a fin de que por ellos permanezcamos preservados de los ataques de Satanás, por la preciosa sangre de nuestro Señor Jesucristo y la intercesión de la Santísima Virgen María, liberados de todos los peligros, podamos servirte en paz, por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo y con el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Libro de las letanías (XX): Letanía de la humildad

Letanía de la humildad

Por la senda de la humildad se va a todas partes…,

fundamentalmente al Cielo

San Josemaría Escrivá, Surco, n. 282

Estas letanías fueron compuestas por el venerable Rafael Merry del Val, que fue cardenal secretario de Estado durante el Pontificado de san Pío X.

Rafael Merry del Val nació en Londres el 109 de octubre de 1865, en el seno de una familia aristocrática española. Tras cursar sus estudios secundarios en Bruselas, ingresó en la Universidad de Ushaw (Inglaterra), en donde se despertaría su vocación sacerdotal. Por expreso deseo de León XIII realizó sus estudios sacerdotales en la Academia Pontificia de Eclesiásticos Nobles.

Secretario del Cónclave de 1903, el nuevo Pontífice, san Pío X, decidió crearle cardenal y nombrarle Secretario de Estado. He escogido a Monseñor Merry del Val -comentó el Papa- por ser políglota. Habla correctamente cinco o seis lenguas. Nacido en Inglaterra, educado en Bélgica, diplomático en Viena, español de nacionalidad, ya conoce los asuntos de muchos países. Un santo sucede a otro santo. Es muy modesto.

La identificación de Merry del Val con el Papa fue total en toda la problemática y la obra de gobierno acometidas durante el Pontificado de san Pío X. Murió en Roma el 26 de febrero de 1930, a la edad de 65 años. En la actualidad se halla abierto su proceso de beatificación, habiéndose ya declarado la heroicidad de las virtudes cristianas del Siervo de Dios.

*****

¡Oh Jesús, dulce y humilde de corazón! Escuchadme.

Del deseo de ser estimado, libradme, Jesús.

Del deseo de ser amado, libradme, Jesús.

Del deseo de ser alabado, libradme, Jesús.

Del deseo de ser honorificazo, libradme, Jesús.

Del deseo de ser loado, libradme, Jesús.

Del deseo de ser preferido a los otros, libradme, Jesús.

Del deseo de ser consultado, libradme, Jesús.

Del deseo de ser aprobado, libradme, Jesús.

Del temor de ser humillado, libradme, Jesús.

Del temor de ser despreciado, libradme, Jesús.

Del temor de sufrir repulsas, libradme, Jesús.

Del temor de ser calumniado, libradme, Jesús.

Del temor de ser olvidado, libradme, Jesús.

Del temor de hacer el ridículo, libradme, Jesús.

Del temor de ser injuriado, libradme, Jesús.

Del temor de ser incomprendido, libradme, Jesús.

Que los otros sean más amados que yo.

Jesús, dadme la gracia de desearlo.

Que los otros puedan crecer en la opinión del mundo y que yo pueda disminuir.

Jesús, dadme la gracia de desearlo.

Que los otros puedan ser elegidos y yo dado de lado.

Jesús, dadme la gracia de desearlo.

Que los otros puedan ser alabados y yo despreciado.

Jesús, dadme la gracia de desearlo.

Que los otros puedan ser preferidos siempre a mí.

Jesús, dadme la gracia de desearlo.

Que los otros puedan ser más santos que yo, pero que yo también lo sea todo lo posible. Jesús, dadme la gracia de desearlo.

Libro de las letanías (XIX): Letanía de los Santos

Letanía de los Santos (versión completa)

Las letanías de los Santos representan, aparte algunas adiciones más recientes, las fórmulas más antiguas de las letanías romanas. Están compuestas por el Kyrie eleison y una lista de santos, aumentada en el curso de los siglos, a la que el pueblo responde con el ora pro nobis. Concluye con una serie de invocaciones que resumen las necesidades más genéricas de la Iglesia.

La Iglesia ha utilizado las letanías de los Santos no sólo en las súplicas solemnes, sino también en las consagraciones y bendiciones de importancia, como la ordenación sacerdotal y la dedicación de una iglesia.

*****

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

A las siguientes invocaciones se contesta: Compadeceos de nosotros.

Dios Padre celestial.

Dios Hijo, Redentor del mundo.

Dios Espíritu Santo.

Santa Trinidad, un solo Dios.

A las siguientes invocaciones se contesta: Ruega por nosotros.

Santa María.

Santa Madre de Dios.

Santa Virgen de las vírgenes.

San Miguel.

San Gabriel.

San Rafael

A las siguientes invocaciones se contesta: Rogad por nosotros

Todos los santos Ángeles y Arcángeles.

Todos los santos Coros de los bienaventurados espíritus.

A las siguientes invocaciones se contesta: Ruega por nosotros.

San Juan Bautista.

San José.

A la siguiente invocación se contesta: Rogad por nosotros.

Todos los santos Patriarcas y Profetas.

A las siguientes invocaciones se contesta: Ruega por nosotros.

San Pedro.

San Pablo.

San Andrés.

Santiago.

San Juan.

Santo Tomás.

Santiago.

San Felipe.

San Bartolomé.

San Mateo.

San Simón.

San Tadeo.

San Matías.

San Bernabé.

San Lucas.

San Marcos.

A las siguientes invocaciones se contesta: Rogad por nosotros.

Todos los santos Apóstoles y Evangelistas.

Todos los santos discípulos del Señor.

Todos los santos Inocentes.

A las siguientes invocaciones se contesta: Ruega por nosotros.

San Esteban.

San Lorenzo.

San Vicente.

A las siguientes invocaciones se contesta: Rogad por nosotros.

Santos Fabián y Sebastián.

Santos Juan y Pablo.

Santos Cosme y Damián.

Santos Gervasio y Protasio.

Todos los santos Mártires.

A las siguientes invocaciones se contesta: Ruega por nosotros.

San Silvestre.

San Gregorio.

San Ambrosio.

San Agustín.

San Jerónimo.

San Martín.

San Nicolás.

A las siguientes invocaciones se contesta: Rogad por nosotros.

Todos los santos Pontífices y Confesores.

Todos los santos Doctores.

A las siguientes invocaciones se contesta: Ruega por nosotros.

San Antonio.

San Benito.

San Bernardo.

Santo Domingo.

San Francisco.

A las siguientes invocaciones se contesta: Rogad por nosotros.

Todos los santos Sacerdotes y Levitas.

Todos los santos Monjes y Ermitaños.

A las siguientes invocaciones se contesta: Ruega por nosotros.

Santa María Magdalena.

Santa Águeda.

Santa Lucía.

Santa Cecilia.

Santa Catalina.

Santa Anastasia.

A la siguiente invocación se contesta: Rogad por nosotros.

Todas las santas Vírgenes y Viudas.

V/. Todos los Santos y Santas de Dios. R/. Interceded por nosotros.

V/. Sednos propicio. R/. Perdonadnos, Señor.

V/. Sednos propicio. R/. Escuchadnos, Señor.

A las siguientes invocaciones se contesta: Libradnos, Señor.

De todo mal.

De todo pecado.

De vuestra ira.

De la muerte súbita e imprevista.

De las asechanzas del diablo.

De toda ira, odio y mala voluntad.

Del espíritu de fornicación.

Del rayo y de la tempestad.

Del azote del terremoto.

De peste, hambre y guerra.

De la muerte perpetua.

Por el misterio de vuestra santa Encarnación.

Por vuestra Venida.

Por vuestro Nacimiento.

Por vuestro Bautismo y santo ayuno.

Por vuestra Cruz y Pasión.

Por vuestra Muerte y Sepultura.

Por vuestra santa Resurrección.

Por vuestra admirable Ascensión.

Por la venida del Espíritu Santo Consolador.

En el día del juicio.

A las siguientes invocaciones se contesta: Te rogamos que nos oigas.

Nosotros, pecadores.

Que nos perdonéis.

Que uséis indulgencia con nosotros.

Que os dignéis conducirnos a verdadera penitencia.

Que os dignéis regir y conservar vuestra Santa Iglesia.

Que os dignéis conservar en vuestra Religión al Sumo Pontífice y a todos los órdenes

de la Jerarquía eclesiástica.

Que os dignéis humillar a los enemigos de la santa Iglesia.

Que os dignéis conceder verdadera paz y concordia a los reyes y príncipes cristianos.

Que os dignéis conceder paz y unión a todo el pueblo cristiano.

Que os dignéis llamar a la unidad de la Iglesia a todos los alejados de ella, e iluminar a

todos los infieles con la luz del Evangelio.

Que a nosotros mismos os dignéis fortalecernos y conservarnos en vuestro santo

servicio.

Que levantéis nuestros corazones a desear las cosas celestiales.

Que os dignéis recompensar con bienes eternos a todos nuestros bienhechores.

Que libréis de la muerte eterna a nuestras almas y a las de nuestros hermanos, parientes

y bienhechores.

Que os dignéis darnos y conservar los frutos de la tierra.

Que os dignéis conceder eterno descanso a todos los fieles difuntos.

Que os dignéis escucharnos.

Hijo de Dios.

V/. Cordero de Dios que quitáis los pecados del mundo.

R/. Perdónanos, Señor.

V/. Cordero de Dios que quitáis los pecados del mundo.

R/. Escúchanos, Señor.

V/. Cordero de Dios que quitáis los pecados del mundo.

R/. Ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;

V/. No nos dejes caer en la tentación.

R/. Y líbranos del mal.

Salmo 69

Ven, Señor, en mi ayuda; apresúrate, Señor a socorrerme.

Queden corridos y avergonzados los que atentan contra mi vida.

Tornen atrás y queden afrentados los que desean mi desgracia.

Vuélvanse decepcionados los que dicen: “¡Ah, ah!”

En ti se alegren y regocijen todos los que te buscan; repitan sin cesar:

El Señor sea engrandecido, los que anhelan tu salvación.

En cuanto a mí, pobre soy y necesitado; ayúdame, Dios mío.

Tú eres mi ayuda y mi libertador; no te demores, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

V/. Haz que se salven tus siervos.

R/. Que en ti esperan, Dios mío.

V/. Sé para nosotros, Señor, torre inexpugnable.

R/. Ante el enemigo.

V/. No tenga el enemigo poder alguno sobre nosotros.

R/. Ni su iniquidad consiga dañarnos.

V/. No nos trates, Señor, según nuestros pecados.

R/. Ni nos castigues según nuestras faltas.

V/. Oremos por nuestro Santo Padre N.

R/. El Señor lo conserve y le dé vida y le haga feliz sobre la tierra, y no lo entregue en

poder de sus enemigos.

V/. Oremos por nuestros bienhechores.

R/. Dígnate, Señor, por la gloria de tu nombre, conceder a todos los que nos han hecho

bien la recompensa de la vida eterna. Amén.

V/. Oremos por los fieles difuntos.

R/. Dales, Señor, el descanso eterno y alumbre tu luz por siempre sobre ellos.

V/. Descansen en paz.

R/. Amén.

V/. Oremos por nuestros hermanos ausentes.

R/. Salva a tus siervos, Dios mío; que esperan en ti.

V/. Envíales, Señor, desde tu santuario, tu ayuda.

R/. Y defiéndeles desde Sión.

V/. Escucha, Señor, mi oración.

R/. Y llegue a ti mi clamor.

V/. El Señor sea con vosotros.

R/. Y con vuestro espíritu.

Oremos.

Oh Dios, de quien es propio compadecerse siempre y perdonar, acoge nuestra oración y, ligados como nos hallamos por las cadenas de los pecados, líbranos y libra a todos tus siervos por tu compasiva y generosa bondad.

Escucha, Señor, las preces de los que te invocan y perdona los pecados que ellos reconocen, para que nos concedas benigno juntamente el perdón y la paz.

Muéstranos, Señor, tu inefable e indulgente bondad, descargándonos de todos nuestros pecados y librándonos a la vez de las penas que por ellos hemos merecido.

Oh Dios, a quien el pecado ofende y la penitencia aplaca, pon bondadoso tus ojos sobre tu pueblo que ora, y desvía los castigos de tu cólera que por nuestros pecados merecemos.

Omnipotente y sempiterno Dios, ten piedad de tu siervo y Pontífice nuestro N., y llévalo según tu clemencia por el camino de la salud eterna, para que con tu gracia ame lo que te agrada y con toda perfección lo practique.

Oh Dios, de quien vienen los santos deseos, las rectas intenciones y las obras justas; da a tus siervos aquella paz que el mundo no puede dar, para que, nuestros corazones se adhieran a tus mandamientos, y libres del temor de los enemigos, vivamos días sosegados bajo tu protección.

Abrasa, Señor, en el fuego del Espíritu Santo nuestro corazón y nuestras entrañas, para que te sirvamos en un cuerpo casto y te agrade la pureza de nuestro corazón.

Oh Dios, creador y redentor de todos los fieles; concede a las almas de tus siervos y siervas la remisión de todos sus pecados, para que por nuestras fervorosas súplicas, consigan el perdón que siempre han deseado.

Te rogamos, Señor, que prevengas nuestras acciones con tu gracia y las continúes con tu auxilio, para que todas nuestras oraciones y obras comiencen siempre y terminen en ti.

Omnipotente y sempiterno Dios, soberano Señor de vivos y muertos, que te compadeces de todos aquellos, que sabes han de ser de tus elegidos por la fe y las obras; te rogamos y suplicamos que por tu bondad y clemencia y por la intercesión de todos tus santos, perdones todos sus pecados a aquéllos por quienes queremos dirigirte nuestras plegarias, ya los retenga todavía en la vida presente en su vestidura de carne, ya despojados de ella, hayan entrado en la vida futura. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo.

V/. El Señor sea con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.

V/. Escúchenos el Señor omnipotente y misericordioso.

R/. Amén.

V/. Y por la misericordia de Dios descansen en paz las almas de los fieles.

R/. Amén.

*****

Versión abreviada

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

A las siguientes invocaciones se responde: Ruega por nosotros. Cuando son dos o más santos se responde: Rogad por nosotros.

Santa María, Madre de Dios.

San Miguel.

Santos ángeles de Dios.

San Juan Bautista.

San José.

Santos Pedro y Pablo.

San Andrés.

San Juan.

Santa María Magdalena.

San Esteban.

San Ignacio de Antioquía.

San Lorenzo.

Santas Perpetua y Felicidad.

Santa Inés.

San Gregorio.

San Agustín.

San Atanasio.

San Basilio.

San Martín.

San Benito.

Santos Francisco y Domingo.

San Francisco Javier.

San Juan María Vianney.

Santa Catalina de Siena.

Santa Teresa de Ávila.

Santos y santas de Dios.

A las siguientes invocaciones se responde: líbranos, Señor

Muéstrate propicio,

De todo mal,

De todo pecado,

De la muerte eterna,

Por tu encarnación,

Por tu muerte y resurrección,

Por el envío del Espíritu Santo,

A las siguientes invocaciones se responde: te rogamos, óyenos

Nosotros, que somos pecadores,

Para que gobiernes y conserves a tu santa Iglesia,

Para que asistas al Papa y a todos los miembros del clero en tu santo servicio,

Para que concedas paz y concordia a todos los pueblos de la tierra,

Para que nos fortalezcas y asistas en tu servicio santo,

Jesús, Hijo de Dios vivo,

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Oración: Acoge, Señor, en tu bondad la oración de tu pueblo e ilumina nuestras mentes con la luz de tu Espíritu, para que te sea grato nuestro devoto servicio y sirva al progreso de tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

*****

Versión utilizada en canonización de san Enrique de Ossó, en Madrid

Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad

A las siguientes invocaciones se responde: ruega por nosotros

Santa María, Madre de Dios

San José, su santo esposo

A las siguientes invocaciones se responde: rogad por nosotros

San Miguel, santos ángeles de Dios

San Juan Bautista, Santa María Magdalena

Santos Pedro, Pablo, Andrés y Juan, apóstoles del Señor

Santos Esteban, Ignacio de Antioquía, Lorenzo y Martín, mártires de Cristo

Santas Perpetua, Felicidad e Inés, mártires del Señor

Santos Gregorio, Agustín, Atanasio y Basilio, doctores de la Iglesia

Santos Benito, Francisco, Ignacio y Domingo, fundadores religiosos

San Francisco Javier, San Juan María Vianney, pastores del rebaño de Cristo

Santa Teresa de Ávila y Catalina de Siena, doctoras de la Iglesia

Santas Rosa de Lima y Teresa de los Andes, vírgenes consagradas de América

Santos Isidro y María de la Cabeza, esposos madrileños

Santo Juan de la Cruz y Juan de Ávila, maestros de oración

Santos Tomás de Villanueva, Toribio de Mogrovejo y Antonio María Claret, pastores

de la Iglesia

Todos los Santos y Santas de Dios

A las siguientes invocaciones se responde: líbranos, Señor

Muéstrate propicio

De todo pecado, de la muerte eterna

Por tu encarnación, por tu muerte y resurrección, por el envío del Espíritu Santo

A las siguientes invocaciones se responde: te rogamos, óyenos

Nosotros que somos pecadores

Par que gobiernes y conserves a tu Santa Iglesia

Para que asistas al Papa y a todos los miembros del clero en tu servicio santo

Para que concedas paz y concordia a todos los pueblos de la tierra

Para que nos fortalezcas y asistas en su servicio santo

Jesús, Hijo de Dios vivo

Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos

Oración: Acoge, Señor, en tu bondad la oración de tu pueblo e ilumina nuestras mentes con la luz de tu Espíritu, para que te sea grato nuestro devoto servicio y sirva al progreso de tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Versión utilizada en la ordenación de presbíteros en Alcalá de Henares, el 29 de abril de 2017.

Señor, ten piedad Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad Señor, ten piedad

Santa María, Madre de Dios Ruega por nosotros

San José, su santo esposo Ruega por nosotros

Santos Miguel, Gabriel y Rafael, arcángeles de Dios Rogad por nosotros

San Juan Bautista, voz que clama en el desierto Ruega por nosotros

Santa María Magdalena, testigo del Resucitado Ruega por nosotros

Santos Pedro y Pablo, columnas de la Iglesia Rogad por nosotros

Santos Mateo, Marcos, Lucas y Juan, transmisores del Evangelio Rogad por nosotros

Santos Apóstoles del Señor, amigos del Esposo Rogad por nosotros

San Clemente, San Ireneo, padres de la Iglesia Rogad por nosotros

Santos Esteban, Ignacio de Antioquía, Lorenzo y Martín, mártires de Cristo

Rogad por nosotros

Santas Perpetua, Felicidad, Cecilia e Inés, mártires del Señor Rogad por nosotros

Santos niños Justo y Pastor, patronos de la diócesis complutense Rogad por nosotros

Santos Gregorio, Agustín, Atanasio y Basilio, doctores de la Iglesia

Rogad por nosotros

Santos Benito y Domingo, fundadores religiosos Rogad por nosotros

San Francisco de Asís, icono de Cristo pobre y crucificado Ruega por nosotros

Santa Clara de Asís, virgen de Cristo Ruega por nosotros

Santos Tomás de Aquino, San Antonio de Padua, cantores de la Sabiduría Divina

Rogad por nosotros

Santa Catalina de Siena, Teresa de Jesús y Teresa del Niño Jesús, Doctoras de la Iglesia

Rogad por nosotros

San Juan de la Cruz, llama viva del amor de Cristo Ruega por nosotros

Santos Ignacio de Loyola, Francisco Javier, José María Rubio, apasionados por la gloria de Dios Rogad por nosotros

San Juan Bosco, Santo Tomás de Villanueva, pastores del rebaño de Cristo

Rogad por nosotros

San Juan María Vianney, incansable dispensador de la Misericordia

Ruega por nosotros

Santa Ángela de la Cruz, azucena de Sevilla Ruega por nosotros

San Josemaría Escrivá, santo de lo ordinario Ruega por nosotros

San Juan de Ávila, patrono del clero secular español Ruega por nosotros

San Diego de Alcalá, apóstol de la caridad Ruega por nosotros

Santa Faustina Kowalska, testigo de la Divina Misericordia Ruega por nosotros

San Luis María Grignion de Montfort, Maximiliano María Kolbe, apóstoles de la Inmaculada Rogad por nosotros

San Pablo de la Cruz, apasionado de Cristo Crucificado Ruega por nosotros

Santa Soledad Torres Acosta, consuelo de los enfermos Ruega por nosotros

San Pío de Pietrelcina, asociado a la pasión de Cristo Ruega por nosotros

Santa Teresa Benedicta de la Cruz, hija de Israel ofrenda por su pueblo

Ruega por nosotros

Santa Gema Galgani, testigo de Cristo manso y humilde Ruega por nosotros

San Rafael Arnáiz, pintor de la Gracia Divina Ruega por nosotros

Santa Teresa de Calcuta, sierva de los afligidos Ruega por nosotros

San Gabriel de la Dolorosa, guía de la juventud Ruega por nosotros

San Juan XXIII, reflejo de la Bondad Divina Ruega por nosotros

San Juan Pablo II, imagen de Cristo Buen Pastor Ruega por nosotros

San Manuel González, apóstol de los sagrarios abandonados Ruega por nosotros

Beato Álvaro del Portillo, maestro de la paz Ruega por nosotros

Todos los santos y santas de Dios Rogad por nosotros

Muéstrate propicio Líbranos, Señor

De todo mal, de todo pecado, de la muerte eterna Líbranos, Señor

Por tu Encarnación, por tu Muerte y Resurrección, por el envío del Espíritu Santo

Líbranos, Señor

Nosotros que somos pecadores Te rogamos, óyenos

Para que conserves y gobiernes a tu santa Iglesia Te rogamos, óyenos

Para que asistas al Papa y a todos los miembros del clero en servicio santo

Te rogamos, óyenos

Para que bendigas a estos elegidos Te rogamos, óyenos

Para que bendigas y santifiques a estos elegidos Te rogamos, óyenos

Para que bendigas, santifiques y consagres a estos elegidos Te rogamos, óyenos

Para que concedas paz y concordia a todos los pueblos de la tierra Te rogamos, óyenos

Para que nos fortalezcas y asistas en tu santo servicio Te rogamos, óyenos

Jesús Hijo de Dios vivo Te rogamos, óyenos

Cristo, óyenos Cristo, óyenos

Oración

Señor, Dios, escucha nuestras súplicas y confirma con tu gracia este ministerio que realizamos: santifica con tu bendición a éstos que juzgamos aptos para el servicio de los santos ministerios. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Libro de las letanías (XVIII): Letanía de San José

Letanía de san José

San José es el Esposo de la Virgen María, e hizo las veces de padre de Jesús. Sobre el Santo Patriarca recayó la misión de custodiar al Hijo de Dios, al Rey del mundo; la misión de custodiar la virginidad, la santidad de María; la misión de cooperar -único llamado a participar del conocimiento del gran misterio escondido a los siglos- en la encarnación divina y en la salvación del género humano (Pío XI, Alocución del 19 de marzo de 1928).

Su santidad es incomparable; la gloria, de que ahora está rodeado, la mayor sin duda entre los bienaventurados después de la de Santa María. Él es el abogado de la vida pura y casta, de la fidelidad conyugal, de la buena muerte.

Maestro de vida interior, trabajador empeñado en su tarea, servidor fiel de Dios en relación con Jesús. Éste es José. Ite ad Ioseph. Con san José, el cristiano aprende lo que es ser de Dios y estar plenamente entre los hombres, santificando el mundo. Tratad a José y encontraréis a Jesús. Tratad a José y encontraréis a María, que llenó siempre de paz el amable taller de Nazaret (San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, n. 56).

Tres cosas se suelen pedir a san José: 1º Una buena vida, santificando el trabajo y cumpliendo los deberes familiares; 2º La virtud de la santa pureza, de la que él es modelo ejemplar; y, 3º Una muerte santa, como la suya, asistido por Jesús y María.

*****

Señor, ten misericordia de nosotros

Cristo, ten misericordia de nosotros

Señor, ten misericordia de nosotros

Cristo, óyenos

Cristo escúchanos

V/. Dios Padre celestial

R/. Ten misericordia de nosotros

V/. Dios Hijo, Redentor del mundo

R/. Ten misericordia de nosotros

V/. Dios Espíritu Santo

R/. Ten misericordia de nosotros

V/. Santísima Trinidad, un solo Dios

R/. Ten misericordia de nosotros

A las invocaciones que vienen a continuación, se contesta: ruega por nosotros

Santa María

San José

Ilustre descendiente de David

Luz de los Patriarcas

Esposo de la Madre de Dios

Casto guardián de la Virgen

Padre nutricio del Hijo de Dios

Protector diligente de Cristo

Jefe de la Sagrada Familia

José justísimo

José castísimo

José prudentísimo

José valientísimo

José obedientísimo

José fidelísimo

Espejo de paciencia

Amante de la pobreza

Modelo de trabajadores

Gloria de la vida doméstica

Custodio de vírgenes

Sostén de las familias

Consuelo de los desgraciados

Esperanza de los enfermos

Patrono de los moribundos

Terror de los demonios

Protector de la Santa Iglesia

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Perdónanos, Señor

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Escúchanos, Señor

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Lo constituyó señor de su casa

R/. Y jefe de toda su hacienda

Oración

Oh Dios, que con inefable providencia te has dignado escoger al bienaventurado José por esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como intercesor en los cielos. Tú que vives y reinad por los siglos de los siglos. Amén.

Libro de las letanías (XVII): Afectos de amor al Corazón de María

Afectos de amor al Corazón de María

Oh María, Madre mía amabilísima, recibid, os suplico, los desahogos de mi alma herida de vuestro amor, que, reconociendo en vos al ser más amable después de Dios, os dice fervorosa:

A las invocaciones que vienen a continuación, se contesta: Os amo con todo mi corazón.

Augusta Madre de Dios,

Dulcísima Madre mía,

Reina y Señora mía,

Corredentora mía,

Protectora y Abogada mía,

Pastora y Maestra mía,

Alegría y gozo de mi alma,

Todo mi Tesoro después de Jesucristo,

Corazón mío y alma mía,

Porque os hizo Dios tan santa,

Porque os hizo Dios tan buena,

Porque os hizo Dios tan bella y agraciada,

Porque os hizo Dios tan amable y compasiva,

Porque os hizo Dios tan clemente y piadosa,

Porque os hizo Dios tan grande y humilde,

Porque os hizo Dios tan perfecta en todas vuestras virtudes,

Por los infieles que no os conocen,

Por los herejes, que han sido siempre vuestros enemigos,

Por los malos cristianos que han perdido vuestra devoción,

Por los infelices réprobos, condenados a no amaros nunca,

A las invocaciones que vienen a continuación, se contesta: Me gozo y os felicito,

dulcísima Madre mía.

Por vuestra eterna predestinación,

Por vuestra Inmaculada Concepción y por los privilegios admirables con que en ella

fuisteis enriquecida,

Por vuestra absoluta preservación de todo pecado,

Por vuestra integérrima y perpetua virginidad,

Por vuestra divina maternidad,

Por la resurrección de vuestro cuerpo y Asunción en cuerpo y alma al Cielo,

Por la gloria que gozáis, sólo inferior a la de vuestro Hijo,

Por el amor que os tienen todos los buenos cristianos en la tierra, y todos los Ángeles y

Santos en el Cielo,

Por las alabanzas que en el Cielo y en la tierra resuenan en honor vuestro,

Por los milagros que Dios hace para glorificar vuestras imágenes y confirmar vuestro

culto,

Por las excelencias de vuestro Corazón que no alcanzan las inteligencias humanas ni

angélicas,

A las invocaciones que vienen a continuación, se contesta: Os suplico, dulcísima Madre

mía.

Que me alcancéis amaros siempre,

Que me alcancéis imitaros para ser mejor hijo de vuestro Corazón,

Que me alcancéis ganar muchos corazones para vuestro amor,

Que me alcancéis morir con vuestro nombre en los labios y vuestro amor en el corazón,

Que me alcancéis estar muy cerca de Vos en el Cielo,

Oración: Oh Jesús, que hicisteis tan amable a María y que en la persona de san Juan nos la disteis por Madre, conceded a los que nos gloriamos de ser sus hijos que la amemos tierna y fervorosamente, para llegar así con más eficacia y prontitud a amaros a Vos, que con el Padre y el Espíritu Santo vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

Libro de las letanías (XVI): Letanía de Nuestra Señora «María, Madre de la Iglesia»

Letanía de Nuestra Señora “María, Madre de la Iglesia”

Esta letanía se inspira en el capítulo VIII de la Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II, en que se habla de María y la función que tiene la Virgen en la Iglesia.

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

V/. Dios Padre, creador nuestro.

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Dios Hijo, redentor nuestro.

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Dios Espíritu Santo, santificador.

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Trinidad Santa, único Dios.

R/. Ten piedad de nosotros

A las invocaciones que vienen a continuación, se contesta: Ruega por nosotros

Santa Madre de Dios.

Virgen María de Nazaret.

Hija predilecta del Padre.

Virgen escogida desde siempre.

Madre predestinada.

Hija de Adán.

Criatura nueva.

Elegida entre los humildes.

Elegida entre los pobres.

Humilde esclava del Señor.

Mujer toda santa.

Llena de gracia.

Virgen bienaventurada.

Virgen inmaculada.

Virgen de Pentecostés.

Madre de Dios entre nosotros.

Madre de Jesús.

Madre del Redentor.

Madre de los vivientes.

Madre de los hombres.

Madre de los fieles.

Madre del Pueblo de Dios.

Tú, que diste la Vida al mundo.

Tú, cooperadora del Señor.

Tú, colaboradora en la obra del Señor.

Tú, que sufriste con el Hijo.

Tú, Reina del universo.

Figura y modelo de la Iglesia.

Madre de la Iglesia.

Ejemplo de santidad.

Fuerza de los elegidos.

Madre de los cristianos.

Virgen, abogada nuestra.

Virgen, auxilio nuestro.

Virgen, mediadora de todas las gracias.

María, signo seguro de esperanza.

María, consuelo del Pueblo de Dios en camino.

V/. Ruega por nosotros, modelo de la Iglesia, casa y escuela de comunión.

R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

V/. Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.

R/. Perdónanos, Señor.

V/. Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.

R/. Escúchanos, Señor.

V/. Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.

R/. Ten piedad de nosotros.

V/. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios:

R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

Oración

Padre, amigo de los hombres, presencia inefable, guía a tu pueblo en las dificultades de la vida. Te damos gracias porque has bendecido nuestra tierra, escogiendo a la Virgen para ser Madre de tu Hijo y de todos los vivientes. Te rogamos que el mismo Espíritu, implorado por María con los apóstoles, ilumine nuestro caminar, nos infunda su amor y sea para todos el consuelo y la paz. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Libro de las letanías (XV): Letanía a la Virgen María

Letanía a la Virgen María

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

A las invocaciones que vienen a continuación, se contesta: ruega por nosotros

Santa María

Santa Madre de Dios

Santa Virgen de las Vírgenes

Hija predilecta del Padre

Madre de Cristo Rey

Gloria del Espíritu Santo

Virgen Hija de Sión

Virgen pobre y humilde

Virgen sencilla y obediente

Esclava del Señor

Madre del Señor

Colaboradora del Redentor

Llena de gracia

Fuente de hermosura

Conjunto de todas las virtudes

Fruto escogido de la redención

Discípula perfecta de Cristo

Imagen purísima de la Iglesia

Mujer nueva

Mujer vestida de sol

Mujer coronada de estrellas

Señora llena de benignidad

Señora llena de clemencia

Señora nuestra

Alegría de Israel

Esplendor de la Iglesia

Honor del género humano

Abogada de la gracia

Dispensadora de la piedad

Auxiliadora del Pueblo de Dios

Reina de la caridad

Reina de la misericordia

Reina de la paz

Reina de los ángeles

Reina de los patriarcas

Reina de los profetas

Reina de los apóstoles

Reina de los mártires

Reina de los confesores

Reina de las vírgenes

Reina de todos los santos

Reina concebida sin pecado original

Reina asunta a los cielos

Reina del mundo

Reina del cielo

Reina del universo

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Perdónanos, Señor

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Escúchanos, Señor

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios

R/. Para que seamos dignos de alcanzarlas promesas de Jesucristo.

Oración

Escucha, Señor misericordioso, las oraciones de tus siervos, y concede a los que confesamos a Santa María, tu sierva, como Madre y Reina, sepamos servir a nuestros hermanos en la tierra, y alcanzar la sede del Reino eterno. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Libro de las letanías (XIV): Letanía e la Virgen de la Cinta

Letanía de la Virgen de la Cinta

Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, ten piedad de nosotros

Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, óyenos

Cristo escúchanos

V/. Dios Padre celestial

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Dios Hijo, Redentor del mundo

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Dios Espíritu Santo

R/. Ten piedad de nosotros

A las invocaciones que vienen a continuación, se contesta: ruega por nosotros

Santa María

Santa Madre de Dios

Santísima Virgen de la Cinta

Hija del Eterno Padre

Hija predilecta de Dios

Madre del Divino Verbo

Madre gloriosa de Cristo

Esposa del Espíritu Santo

Místico Sagrario del Espíritu Supremo

Espejo de la majestad divina

Imagen de la bondad de Dios

Modelo de entrega al Creador

Fruto eminente del Redentor

Esclava del Señor

Ideal de santidad

Brillante resplandor de la verdad

Sacra Emperatriz del Cielo

Puerta de la gloria

Fuente inagotable de celestiales riquezas

Gloria de los cielos

Patrona celestial de Huelva

Reina del Conquero

Reina de las marismas del Tinto y del Odiel

Alcaldesa perpetua de los onubenses

Luz brillante del puerto de mar

Baluarte y custodia de la tierra

Sagrada Virgen María

Virgen Chiquita

Virgen asociada a la Pasión de su Hijo

Virgen y Madre

Madre y Reina coronada

Madre del Amor Hermoso

Estrella bendita de los mares

Guía de los marineros

Salvación del náufrago

Faro luminoso

Tabla de salvación

Auxilio del navegante

Virgen de nuestros amores

Reina de nuestra alegría

Madre de nuestro consuelo

Señora de nuestras vidas

Manantial de misericordia

Trono de Luz y Amor

Amparo y fortaleza de tus hijos

Refugio de los pecadores

Madre de la reconciliación y de la esperanza

Divina Pastora

Esplendor de la Iglesia

Roca y guía del Pueblo de Dios

Guía y estandarte de los peregrinos

Madre y Protectora de la Iglesia

Bendita entre todas las mujeres

Estrella de la Evangelización

Fuente de gracia y de vida

Aurora bella de la noche

Lucero de la mañana

Soberana de cielos y tierra

Reina de la caridad

Reina de la paz

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Perdónanos, Señor

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Escúchanos, Señor

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Ten piedad de nosotros

Oremos: Dios todopoderoso, Uno y Trino, que os dignasteis coronar por Reina de cielos y tierra a la Santísima Virgen María, constituyéndola Madre nuestra, y que en la ciudad de Huelva la veneramos como celestial Patrona bajo la advocación de Nuestra Señora de la Cinta, haz que siempre nos proteja por los caminos de la vida y que en la hora de nuestra muerte la veamos a nuestro lado como abogada para que de su mano, libres de todos los peligros, entremos en la patria celestial. Amén.

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La versión primitiva era ésta:

Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, ten piedad de nosotros

Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, óyenos

Cristo escúchanos

V/. Dios Padre celestial

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Dios Hijo, Redentor del mundo

R/. Ten piedad de nosotros

V/. Dios Espíritu Santo

R/. Ten piedad de nosotros

A las invocaciones que vienen a continuación, se contesta: ruega por nosotros

Santa María

Santa Madre de Dios

Santísima Virgen de la Cinta

Hija del Eterno Padre

Hija predilecta de Dios

Madre del Divino Verbo

Madre gloriosa de Cristo

Esposa del Espíritu Santo

Místico Sagrario del Espíritu Santo

Espejo de la majestad de Dios

Imagen de la bondad de Dios

Modelo de entrega a Dios

Ideal de santidad

Fruto eminente del Redentor

Esclava del Señor

Brillante resplandor de la verdad,

Sacra Emperatriz del Cielo

Puerta de la Gloria

Fuente inagotable de celestiales riquezas

Gloria de los cielos

Paraíso de delicias

Patrona celestial de Huelva

Patrona clemente y pía

Reina del Conquero

Reina de las marismas del Odiel y del Tinto

Alcaldesa perpetua de los onubenses

Sagrada Virgen María

Virgen Chiquita

Virgen sencilla y obediente

Virgen asociada a la Pasión de su Hijo

Virgen generosa

Virgen Inmaculada

Virgen llena de gracia

Virgen y Madre

Madre y Reina coronada

Madre del Amor Hermoso

Estrella bendita de los mares

Guía de los marineros

Salvación del náufrago

Faro luminoso

Tabla de salvación

Auxilio del navegante

Fuente de todo consuelo

Manantial de misericordia

Refugio y fortaleza de tus hijos

Refugio de los pecadores

Madre de la reconciliación y de la esperanza

Esplendor de la Iglesia

Bendita entre todas las mujeres

Estrella de la Evangelización

Abogada de la gracia

Fuente de luz y de vida

Aurora bella de la noche

Lucero de la mañana

Abrazo de esperanza

Reina de los Apóstoles

Reina de nuestros corazones

Reina de la caridad

Reina del universo

Reina de la paz

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Perdónanos, Señor

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Escúchanos, Señor

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Ten piedad de nosotros

Oremos: Dios todopoderoso, Uno y Trino, que os dignasteis coronar por Reina de cielos y tierra a la Santísima Virgen María, constituyéndola Madre nuestra, y que en la ciudad de Huelva la veneramos como celestial Patrona bajo la advocación de Nuestra Señora de la Cinta, haz que siempre nos proteja por los caminos de la vida y que en la hora de nuestra muerte la veamos a nuestro lado como abogada para que de su mano, libres de todos los peligros, entremos en la patria celestial. Amén.

Libro de las letanías (XIII): Letanía a la Virgen Dolorosa

Letanía a la Virgen Dolorosa

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

A las siguientes invocaciones se responde: Ten piedad de nosotros.

Dios, Padre celestial.

Dios Hijo, Redentor del mundo.

Dios, Espíritu Santo.

Trinidad Santa, un solo Dios.

A las siguientes invocaciones se responde: Ruega por nosotros.

Santa María.

Santa Madre de Dios.

Santa Virgen de las vírgenes.

Madre del crucificado.

Madre dolorosa.

Madre de los que lloran.

Madre de los que sufren.

Madre de los desamparados.

Madre de los que están solos.

Madre con el Hijo muerto en tus brazos.

Madre traspasada por una espada de dolor.

Madre toda aflicción.

Madre llena de dolor.

Madre de pie junto a la cruz.

Madre de los que están tristes.

Colaboradora del Redentor.

Fuente de lágrimas.

Cúmulo de sufrimientos.

Modelo de paciencia.

Mujer firme como una roca.

Seguridad de nuestra esperanza.

Refugio de los abandonados.

Defensora contra los opresores.

Esperanza de quienes han perdido la fe.

Consuelo de los pobres.

Remedio de los descarriados.

Fortaleza de los débiles.

Puerto seguro de los náufragos.

Calma en las tormentas.

Alivio de los afligidos.

Escudo contra los enemigos.

Tesoro de los fieles.

Guía de los profetas.

Apoyo de los mártires.

Luz de los confesores.

Perla de las vírgenes.

Consuelo de las viudas.

Alegría de todos los santos.

Reina de la familia franciscana.

Reina de la paz.

V/. Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.

R/. Perdónanos, Señor.

V/. Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.

R/. Escúchanos, Señor.

V/. Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.

R/. Ten piedad de nosotros.

Oración

¡Oh Madre dolorosa!, por tus lágrimas, por la corona de espinas, por los clavos que llevas en tus manos, por las espadas de dolor con que nuestros pecados traspasaron tu corazón, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y alcánzanos de tu Hijo santísimo dolor intenso de nuestras culpas y vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad. ¡Oh Madre dolorosa!

Libro de las letanías (XII): Letanía lauretana

Letanía lauretana

En la época medieval y moderna surgieron innumerables letanías en honor de la Virgen María. Especial acogida tuvieron las que se rezaban o cantaban en la Santa Casa de Loreto, denominadas lauretanas.

La letanía lauretana no pertenece al formulario litúrgico, pero es extraordinariamente popular. Comienza con el Kyrie eleison y unas invocaciones a las tres Divinas Personas; luego sigue una bella lista de alabanzas a la Santísima Virgen, a las que se responde ora pro nobis; concluye con el Agnus Dei. El texto más antiguo conocido se halla en un Misal de Maguncia del siglo XII; existieron en el curso de los siglos varias recensiones. El que actualmente se practica, de ordinario al final del rezo del Santo Rosario, fue adoptado en el famoso santuario mariano de Loreto, de donde procede el apelativo con que se la designa. El papa Sixto V, en 1587, lo aprobó para toda la Iglesia, a la que la enriquecía con indulgencias.

Al ser tan desmesurado el crecimiento de otras letanías, Clemente VIII, por el decreto Quoniam multi de 6 de septiembre de 1601, prohibió que se compusieran nuevas letanías o que volviesen a publicarse las ya divulgadas, a excepción de las letanías de los Santos y las que se suelen cantar en la Casa de Loreto. De esta forma se impusieron las letanías lauretanas sobre todas las demás y se extendieron por toda la Iglesia.

San Pío V, para conmemorar la victoria cristiana de la batalla de Lepanto, instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario (7 de octubre) y añadió a la letanía la invocación Auxilio de los cristianos. En el año 1631, la Sagrada Congregación de Ritos prohibió que se añadiesen nuevas invocaciones a las letanías de la Virgen sin permiso de la Santa Sede. En 1839, Gregorio XVI autorizó la invocación Reina concebida sin pecado original (en España se añadió Madre Inmaculada); en 1903, se incorporó la invocación Madre del Buen Consejo; en 1915, Benedicto XV incluyó Reina de la paz; en 1951, en memoria de la definición dogmática de la Asunción de la Virgen, Pío XII añadió Reina elevada al Cielo. San Juan Pablo II, teniendo en cuenta que el beato Pablo VI había proclamado a Santa María como Madre de la Iglesia, decidió incluir esta invocación –Madre de la Iglesia– en la letanía; y en la fiesta de la Sagrada Familia de 1995 añadió la aclamación Reina de la familia, siendo por ahora la última inclusión.

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Señor, ten misericordia de nosotros

Cristo, ten misericordia de nosotros

Señor, ten misericordia de nosotros

Cristo, óyenos

Cristo escúchanos

V/. Dios Padre celestial

R/. Ten misericordia de nosotros

V/. Dios Hijo, Redentor del mundo

R/. Ten misericordia de nosotros

V/. Dios Espíritu Santo

R/. Ten misericordia de nosotros

A las invocaciones que vienen a continuación, se contesta: ruega por nosotros

Santa María

Santa Madre de Dios

Santa Virgen de las vírgenes

Madre de Cristo

Madre de la Iglesia

Madre de la divina gracia

Madre purísima

Madre castísima

Madre virginal

Madre sin mancha de pecado

Madre inmaculada

Madre amable

Madre admirable

Madre del buen consejo

Madre del Creador

Madre del Salvador

Virgen prudentísima

Virgen digna de veneración

Virgen digna de alabanza

Virgen poderosa

Virgen clemente

Virgen fiel

Espejo de justicia

Trono de sabiduría

Causa de nuestra alegría

Vaso espiritual

Vaso digno de honor

Vaso insigne de devoción

Rosa mística

Torre de David

Torre de marfil

Casa de oro

Arca de la Alianza

Puerta del Cielo

Estrella de la mañana

Salud de los enfermos

Refugio de los pecadores

Consuelo de los afligidos

Auxilio de los cristianos

Reina de los Ángeles

Reina de los Patriarcas

Reina de los Profetas

Reina de los Apóstoles

Reina de los Mártires

Reina de los Confesores

Reina de las Vírgenes

Reina de todos los Santos

Reina concebida sin pecado original

Reina elevada al Cielo

Reina del Santo Rosario

Reina de la familia

Reina de la paz

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Perdónanos, Señor

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Escúchanos, Señor

V/. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

R/. Ten piedad de nosotros

Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desoigas nuestras súplicas en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.

V/. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios

R/. Para que seamos dignos de alcanzarlas promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oración

Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que por el anuncio del Ángel hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y su Cruz, seamos llevados a la gloria de la Resurrección. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.