Mártires de la pureza


Por supuesto que también ha habido mujeres cristianas casadas que, sin ser vírgenes, prefirieron perder la vida antes que consentir tener intimidad con alguien que no fuera su esposo.

E igualmente hay varones que no sólo han sabido defender su propia virginidad sino que hasta han muerto mártires a causa de ello. Por ejemplo,:

San Pelayo de Córdoba, de 14 años, prisionero de los musulmanes, que fue torturado y finalmente decapitado en el año 925 no sólo por no abandonar la fe cristiana sino por no dejarse tocar por el emir Abderrramán.

Y san Carlos Lwanga y sus compañeros mártires, condenados a muerte en 1887 no sólo por ser cristianos sino por negarse a mantener relaciones homosexuales con el rey de Uganda.

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